Hormigón ligero
Introducción
El hormigón es una mezcla de cemento o cal, agua, arena y grava.[1] Generalmente lleva 2 tipos de áridos. El primer tipo son los finos (arena) y el segundo, los gruesos (grava). Lo que no es aglutinante (cemento o cal) ni agua se denomina agregados. Además de áridos pueden ser otros materiales, como gránulos de corcho, cenizas volantes, etc. El hormigón puede, además, llevar aditivos. Dependiendo de las proporciones de cemento (o cal), áridos y agua, del tipo de cemento (el más habitual es el cemento Portland, pero hay otros), de los aditivos, del tipo de agregados o, incluso si solo son áridos, de su granulometría, se producen muchos tipos de hormigón, cada uno con unas determinadas características de resistencia, aislamiento, peso, permeabilidad y aspecto, que deberán tenerse en cuenta para cada una de las finalidades a las que se va a destinar. Para un mismo edificio pueden utilizarse diferentes tipos de hormigónː uno para los elementos estructurales (vigas, pilares), otro para los suelos, otro para aislar la fachada, etc.
Diseño de la mezcla
Los diseños modernos de mezclas de hormigón pueden ser complejos. La elección de una mezcla de hormigón depende de para qué se va a usar, tanto en términos de resistencia y apariencia como en relación con la normativa aplicable.
El diseño comienza determinando los requisitos que se le van a exigir a ese hormigón particular. Estos requisitos tienen en cuenta las condiciones climáticas a las que estará expuesto el hormigón una vez que se haya puesto en servicio y la resistencia de diseño requerida. La resistencia a la compresión de un hormigón se determina tomando muestras cilíndricas moldeadas y curadas de manera estándar. Tras echar el hormigón en el lugar que va a ocupar se producen el fraguado y el curado, procesos fundamentales que deben llevarse a cabo correctamente por personal con suficientes conocimientos.
Hay que tener en cuenta muchos factores, desde el coste de los distintos aditivos y agregados hasta el trade-off entre la viscosidad de la mezcla líquida (una menor viscosidad facilita la propia mezcla y la colocación) y el desempeño posterior (una mayor viscosidad de la mezcla líquida hace que, cuando se solidifica, presente mayor resistencia).
Luego se diseña la mezcla de cemento (Portland u otro material cementante), agregados gruesos y finos, agua y aditivos. También se especificará el propio método de mezcla, así como las condiciones en que se utilizará. Esto permite que el usuario del hormigón confíe en que la mezcla, cuando se endurezca, tendrá las características deseadas. Las mezclas de hormigón también se pueden diseñar utilizando programas de ordenador. Este software brinda al usuario la oportunidad de seleccionar su método preferido de diseño de mezcla e ingresar los datos del material para llegar a diseños de mezcla adecuados.