Herramientas de moleteado
Introducción
El moleteado es un proceso de fabricación que deforma la superficie de una pieza de trabajo, generalmente piezas metálicas cilíndricas, para crear una textura rugosa y estampada presionando o haciendo rodar herramientas de moleteado especializadas contra el material, mejorando así el agarre, la fricción y la funcionalidad sin quitar material.[1][2] El proceso, que a menudo se realiza en tornos o máquinas CNC, implica desplazar el material para formar crestas y ranuras, con parámetros clave que incluyen el paso (medido en dientes por pulgada, generalmente entre 10 y 30 TPI), la profundidad (0,2 a 0,5 mm) y la presión de la herramienta para evitar defectos como el desgaste.[3][1]
Los tipos comunes de patrones de moleteado incluyen recto (líneas paralelas para agarre axial), diagonal (en ángulo de 30° para tracción decorativa o ligera) y diamante (líneas cruzadas que forman una forma de diamante para un agarre superior en todos los sentidos, el tipo más frecuente).[2][3] Otras variaciones abarcan patrones cuadrados, helicoidales y biselados, aplicados mediante métodos como moleteado de banda (sección limitada), moleteado completo (toda la superficie) o moleteado interno (para orificios).[1] Las herramientas utilizadas incluyen moleteadores, troqueles y soportes como los de tipo horquilla o tijera, y se recomienda lubricación para facilitar un funcionamiento suave en materiales como aluminio, latón, acero dulce, acero inoxidable, plásticos o maderas duras.[3][1]
El moleteado encuentra aplicaciones generalizadas en industrias que incluyen la automoción (p. ej., pistones, sujetadores), la aeroespacial, dispositivos médicos y productos de consumo (p. ej., mangos de herramientas, perillas, diales y componentes de bicicletas), donde mejora la transmisión de torsión, evita el deslizamiento y puede ayudar en la estética o la adhesión de la pintura. También cumple funciones de reparación, como restaurar superficies desgastadas en piezas de maquinaria, y se valora por su rentabilidad cuando se integra en flujos de trabajo de mecanizado existentes, aunque requiere consideraciones de diseño como diámetros mínimos (≥6 mm) y evitar ajustes cercanos a la precisión.[1][2]
Fondo
Etimología
El término "knurling" deriva de la palabra del inglés medio "knarre", que significa un nudo en la madera o una protuberancia áspera, que a su vez se remonta al inglés antiguo "cnotta" y a las raíces protogermánicas que denotan nudos o hinchazones. Esta base lingüística refleja la asociación del proceso con la creación de patrones irregulares y elevados que se asemejan a nudos o texturas naturales. En el siglo XVII, "knurl" había surgido como sustantivo y verbo en inglés, inicialmente describiendo pequeñas perillas o el acto de formarlas, a menudo en contextos de carpintería o artesanía en general.