Grifería
Introducción
Un monomando o monocomando es un tipo de llave de paso para el agua corriente con un mando único que efectúa tanto la regulación de caudal como la mezcla de agua fría y caliente.
Actualmente coexisten dos sistemas principales de monomando para lograr la regulación del caudal "Caudal (fluido)") y de la mezcla: bien mediante discos de cerámica o bien mediante una esfera metálica. En ambos sistemas un accionamiento sencillo reproduce el movimiento de la manija del grifo, graduando la posición de los orificios de salida respecto a los de alimentación de agua (fría y caliente), que se mezcla en el interior del mecanismo antes de salir hacia la boca del grifo.
Historia
La idea del grifo monomando data de 1937, cuando al estadounidense Alfred M. Moen le sobresaltó un brusco chorro de agua caliente al irse a lavar las manos en su casa de Seattle.[1] Este problema asociado a los grifos de dos accionamientos independientes (agua fría y agua caliente) le hizo pensar en algún sistema que permitiese regular ambos caudales simultáneamente con un solo mando (concepto del que deriva la denominación inglesa original "single-handle mixing faucet", traducida al español como "grifo monomando"). En los primeros diseños, una llave controlaba el caudal, y un mando giratorio regulaba la temperatura. No es hasta 1947[1] cuando bajo el impulso de Moen el monomando adquiere el aspecto con el que se conoce en la actualidad, con la característica maneta cuya inclinación controla el caudal y cuyo giro regula la temperatura del agua.[1].
El siguiente avance significativo fue el diseño de "cartuchos" estándar, que permiten reparar el grifo rápidamente en caso de fallo del mecanismo interno. Este diseño también fue ideado por la empresa de Moen.[2].
El sistema de discos cerámicos planos que se ha impuesto y generalizado posteriormente en los monomandos por su sencillez y robustez (desplazando casi por completo a los sistemas de válvulas esféricas o troncocónicas, más complejos), fue patentado en 1972[3] por la empresa estadounidense Wolverine Brass").[4].
Como se ha señalado, la principal ventaja que ha propiciado la generalización del uso de este tipo de grifos de discos cerámicos es que al carecer de piezas metálicas en su interior, son prácticamente inmunes a la corrosión. Además, su mecanismo no requiere el uso de juntas de goma móviles. De esta forma, se evita el goteo que inevitablemente se produce a largo plazo (por la deformación de las juntas de goma sometidas a ciclos de compresión y descompresión) en las griferías que utilizan la mayoría de los otros sistemas.