Gran Muralla China
Introducción
La Gran Muralla china es una antigua fortificación china,[1] construida y reconstruida entre el siglo a. C. y el siglo para proteger la frontera norte del Imperio chino durante las sucesivas dinastías imperiales de los ataques de los nómadas xiongnu de Mongolia y Manchuria.
Contando sus ramificaciones y construcciones secundarias, se calcula que tiene unos 21 200 km de longitud,[2] desde la frontera con Corea, al borde del río Yalu, hasta el desierto de Gobi, a lo largo de un arco que delinea aproximadamente el borde sur de Mongolia Interior, aunque hoy solo se conserva un 30 % de ella.[3] En promedio, mide de 6 a 7 m de alto y de 4 a 5 m de ancho.
La muralla fue designada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987.[4].
Historia de la muralla
Contenido
Tradicionalmente, la historia de la construcción de la Gran Muralla se divide en cinco partes:.
Periodo anterior a la unificación de la dinastía Qin
En el siglo a. C., en el comienzo del período conocido como primaveras y otoños, China sigue un sistema feudal. El territorio se divide en cientos de feudos o estados dirigidos por príncipes, en teoría todos reunidos bajo los reyes de la dinastía Zhou. Pero con el tiempo, estos feudos fueron anexados por los príncipes, formando grandes principados en el siglo a. C.; algunos de ellos fueron Chu y Wu "Wu (reino)"). China estaba rápidamente fragmentada en varios reinos independientes: es el comienzo del período de los Reinos Combatientes.
Por aquel entonces, varios estados se comprometen a la construcción de paredes para protegerse de sus vecinos y de pueblos extranjeros. Así, alrededor del siglo a. C., el estado Qi inicia la construcción de un muro; algunas de sus partes se mantienen aún en pie. A mediados del siglo a. C., el estado de Wei "Wei (reino)") comenzó la construcción de un muro en su frontera occidental, cerca de Qi, y un segundo muro en su frontera oriental. Fue imitada por los estados de Yan y Zhao.
Comúnmente, la técnica utilizada para realizar las paredes fue de capas de tierra de unos pocos centímetros que se compactan una encima de otra, entre planchas de madera. Las planchas de madera se extraían posteriormente, dejando una pared de tierra compactada muy dura. Este método podría desarrollar rápidamente sólidos muros que pueden resistir siglos.