Gobernanza
Introducción
La buena gobernanza o buen gobierno, de acuerdo con el Grupo del Banco Mundial, es «una gestión sólida del desarrollo».[1] La Comisión Económica y Social de las Naciones Unidas para Asia y el Pacífico da una definición más detallada: la situación en que los procesos y las instituciones producen resultados que satisfacen las necesidades de la sociedad en la que se imbrican, a la vez que emplean eficientemente los recursos a su disposición.[2].
El concepto de buen gobierno existe en español desde hace siglos: ya en 1615 se escribió el libro Primer nueva corónica y buen gobierno. La razón de que se haya acuñado un nuevo término (buena gobernanza) es que, tanto en inglés como en español, government y gobierno tienen las acepciones de «órgano superior del poder ejecutivo de una comunidad política» y «acción y efecto de gobernar o gobernarse», (the government of one's conduct),[3] pero en inglés la primera acepción es tan empleada que casi ha hecho olvidar la segunda, por lo que, cuando alguien quiere expresarla, usa governance para ser mejor entendido.
De acuerdo con el catedrático de Derecho Administrativo Juli Ponce Solé, el buen gobierno es una preocupación humana que hunde sus raíces en la noche de los tiempos.[4] Constituye, más que una apreciación cotidiana (esta manzana que me estoy comiendo es de buena calidad), una aspiración de los gobernados (ojalá nos gobernaran bien) y un deber que los filósofos imponen a los gobernantes. Otras expresiones del mismo concepto son "buena administración" o "administración responsable" (stewardship, mayordomía).
Lo opuesto, el concepto de mal gobierno, también se acuñó hace siglos, pero no como aspiración, sino como queja, incluso multitudinaria, contra la situación en cada momento. El grito «viva el rey, muera el mal gobierno» se profirió en numerosas revueltas de muchos territorios. Se pensaba que el rey reinaba, pero no gobernaba; lo hacían sus ministros, quienes por tanto eran responsables del desgobierno.
La gobernanza es «el proceso de toma de decisiones y el proceso mediante el cual estas se implementan (o no)». El concepto puede aplicarse a la gobernanza empresarial (corporativa), internacional, nacional o local,[2] así como a las interacciones entre otros sectores de la sociedad.
El concepto de "buena gobernanza" surge así como un baremo para comparar economías o entidades políticas ineficaces con otras mejores.[5] El concepto se centra en la responsabilidad de los gobiernos y las entidades rectoras de satisfacer las necesidades de la población general, en contraposición a las de grupos selectos. Dado que los países que suelen describirse como «más exitosos» son democracias liberales concentradas en Europa y América, los estándares de buena gobernanza suelen comparar a otros países con ellas.