Gestión intercultural
Introducción
La competencia intercultural es la habilidad de comunicarse con otras personas de diferentes culturas y describe la interacción entre dos o más individuos de tal manera que ninguno se encuentre por encima del otro favoreciendo la convivencia armónica de todos ellos.[1].
Efectos de la comunicación intercultural
Los efectos de la comunicación intercultural sirven para mejorar la adaptación social de unas personas con otras, incrementa la idoneidad profesional y, sobre todo, la salud psicológica ya que, en ocasiones, aunque cultivamos cuerpo y alma, el alma pasa a un segundo plano. Estos efectos son dimensiones psicológicas, sociales y profesionales que son los principales campos que hemos recogido anteriormente.[2].
La adaptación genera una sensación de bienestar y seguridad para aquellas personas que la experimentan. Una transformación interna de un individuo se produce cuando se adquieren aptitudes en un nuevo entorno cultural para sentirse bien y acogido por los demás. Dichos cambios requieren: aspectos afectivos, emocionales y aspectos relacionados con el comportamiento que permitirán apreciar la capacidad y habilidad de la persona para relacionarse y hacer frente a los retos y oportunidades que surgen en una cultura determinada.[2].
Indicadores para evaluar el nivel de adaptación intercultural
Según Kim (1988) los indicadores para evaluar el nivel de adaptación intercultural son:[3].
Integración cultural
Una persona con competencia cultural dispone de los recursos y capacidades suficientes para lograr mantener un equilibrio entre su propia identidad y el desempeño funcional con otros grupos culturales. Por tanto, se puede afirmar que la competencia cultural favorece la integración cultural según el modelo bidimensional que desarrollaron Berry, Trimble y Olmedo en 1986.[3].
Además, no podemos olvidar, que Piontkowky, Florack, Hoelker y Obdrzálek sostenían la importancia de la influencia del rango de los diferentes grupos culturales a la hora de valorar e interpretar el grado de integración que pueda llegar a alcanzarse, sobre todo desde la perspectiva del grupo cultural dominante.