Gestión del impacto social
Introducción
La responsabilidad social corporativa (RSC) o responsabilidad social empresarial (RSE) es un concepto de la gestión empresarial que hace referencia a la responsabilidad que las empresas asumen respecto del medio ambiente y de la sociedad en la que operan.
Se entiende como la contribución activa y voluntaria de las organizaciones al mejoramiento social, económico y ambiental, más allá del cumplimiento legal de sus obligaciones. Estas acciones suelen orientarse a generar un impacto positivo en las comunidades y, al mismo tiempo, fortalecer la competitividad y el valor añadido de la empresa.
El desempeño global de una organización en estas tres dimensiones —social, económica y ambiental— se evalúa mediante el enfoque conocido como triple resultado (triple bottom line), que busca integrar de manera equilibrada los objetivos financieros con los de sostenibilidad y responsabilidad social.
La responsabilidad social corporativa va más allá del cumplimiento de las leyes y las normas jurídicas, dando por supuesto su respeto y su estricto cumplimiento.[1] En este sentido, la legislación laboral y las normativas relacionadas con el medio ambiente son el punto de partida con la responsabilidad ambiental.[2][3] El cumplimiento de estas normativas básicas no se corresponde con la responsabilidad social, sino con las obligaciones que cualquier empresa debe cumplir legalmente simplemente por el hecho de realizar su actividad. Sería difícilmente comprensible que una empresa alegara actividades de RSC si no ha cumplido o no cumple con la legislación de referencia para su actividad.
Bajo este concepto de administración y gestión, se engloban un conjunto de prácticas, estrategias y sistemas de gestión empresariales que persiguen un nuevo equilibrio entre las dimensiones económicas, sociales y ambientales. Los antecedentes de la RSC se remontan al siglo , en el marco del cooperativismo y el asociacionismo que buscaban conciliar eficacia empresarial con principios sociales de democracia, autoayuda, apoyo a la comunidad y justicia distributiva. Sus máximos exponentes en la actualidad son las empresas de economía social, por definición, empresas socialmente responsables.[4].
El concepto de responsabilidad social empresarial tiene múltiples interpretaciones, según quién lo emplee. Las perspectivas más integrales y avanzadas sostienen que una empresa es socialmente responsable cuando, al tomar decisiones, considera el impacto de sus acciones en las comunidades, los trabajadores y el medio ambiente, e integra de manera efectiva los intereses de estos actores en sus procesos y resultados.