Presidencia de Corea del Sur
Lee Myung-bak fue investido presidente de Corea del Sur el 25 de febrero de 2008, en una ceremonia a la que asistieron la secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, y el primer ministro japonés, Yasuo Fukuda, entre otros invitados.[29] En su primer discurso volvió a fijarse los objetivos marcados en la campaña electoral: el «plan 747» de reactivación económica, endurecer su posición respecto a Corea del Norte y conseguir que Corea del Sur sea un actor relevante en la escena internacional.
Los diferentes gobiernos de Lee se caracterizaron por el alto número de ministros independientes, sin vinculación al Gran Partido Nacional, por las disputas internas entre las facciones que apoyaban al presidente y los defensores de Park Geun-hye. Los primeros ministros a su cargo fueron Han Seung-soo (2008-2009), Chung Un-chan (2009-2010) y el juez Kim Hwang-sik (2010-2013).
Aunque se mantuvo fuerte dentro del GPN durante buena parte de la legislatura, la dimisión del alcalde de Seúl en 2011 provocó una crisis interna por la que Park se convirtió en la nueva líder. Mediante una refundación, el GPN pasó a llamarse Partido Saenuri y adoptó un programa más conservador para ganar en las elecciones legislativas de 2012 con una escueta mayoría absoluta en la Asamblea Nacional.
El 25 de febrero de 2013, Lee completó su mandato de cinco años y cedió el poder a la vencedora de las elecciones presidenciales y rival política, Park Geun-hye.
Economía
Las medidas económicas de Lee Myung-bak recibieron el nombre de «Mbnomics» y fueron diseñadas por el ministerio de Estrategia y Finanzas. El pilar era el «plan 747» que pretendía un crecimiento del producto interno bruto del 7 %, una renta per cápita de 40.000 dólares y transformar a Corea del Sur en la séptima economía mundial.[30] En lo que respecta al peso del estado, el presidente prometió medidas de libre mercado pero también una «economía de mercado inteligente» con ayudas y protección garantizadas a quienes lo necesitasen, en aras del interés general, y políticas de desarrollo sostenible a largo plazo.[10].
Nada más llegar a la presidencia se produjo el estallido de la crisis económica de 2008, que conllevó una recesión a nivel mundial y el cambio de las previsiones.[31] Para evitar una recesión similar a la de 1997, el gobierno inyectó más de 130.000 millones de dólares al sector financiero.[32] El PIB surcoreano decreció un 4 % durante los primeros tres trimestres de 2009,[32] para después rebotar con fuerza y aumentar un 8% en 2010. Al término de la legislatura no se cumplieron los objetivos fijados en el «plan 747», en parte por la crisis económica y el auge del precio del petróleo.[31] Esto no impidió que Corea del Sur mantuviese un crecimiento constante y su renta per cápita, superior a 30.000 dólares, pudiera superar a la de Japón en 2018 según las previsiones de Moody's.[33].
Algunos economistas criticaron las medidas «Mbnomics» porque, a su juicio, beneficiaban a las rentas más altas y no solucionaban problemas como el coste de la vivienda, el paro juvenil y el estancamiento de la demanda doméstica.[32][34].
Junto a las medidas macroeconómicas se diseñó un ambicioso plan de obras públicas, cuya mayor medida fue la llamada «Gran Hidrovía Coreana» desde Busan (río Nakdong) hasta Seúl (río Han).[35] El proyecto no contaba con el visto bueno ni de los partidos de la oposición ni de las organizaciones ecolologistas, dado su alto coste e impacto medioambiental, mientras que el presidente lo defendía como la mejor forma de recuperar zonas degradadas del país.[35] En septiembre de 2008, Lee anunció la cancelación de la hidrovía por la oposición popular y la recesión económica, sustituyéndolo por un «Plan de Mantenimiento de Ríos Nacionales» que se presentó en 2011.[36] Otro aspecto importante fue la inauguración de la Ciudad de Sejong en 2012, diseñada por la anterior administración para descentralizar el poder de Seúl. Aunque Lee se oponía a ese proyecto, tuvo que sacarlo adelante por la presión de la oposición y de miembros de su propio partido —entre ellos Park Geun-hye— para mantener los traslados de oficinas públicas.[37] Su gobierno intentó también que las empresas tecnológicas y científicas se instalasen allí.[38].
En 2011, el Comité Olímpico Internacional otorgó los Juegos Olímpicos de Invierno 2018 a la ciudad de Pyeongchang (Gangwon).[39].
Política exterior
La política exterior de Lee Myung-bak buscó alianzas con el gobierno de los Estados Unidos desde el primer momento. En abril de 2008, aprovechó su primera visita oficial para reunirse con el presidente George W. Bush en la Casa Blanca y en Camp David. El hecho de que la postura de Lee hacia Corea del Norte fuese más agresiva era visto con agrado por la administración Bush, que tenía recelos a las políticas de acercamiento del anterior líder Roh Moo-hyun. El siguiente presidente estadounidense, Barack Obama, mantuvo las buenas relaciones y definió a Corea del Sur como «uno de los mayores aliados de América», apoyándole en todas sus políticas respecto a Corea del Norte. Del mismo modo, hizo esfuerzos por estrechar relaciones con el gobierno de Rusia y su presidente Dmitri Medvédev.
En verano de 2008, el gobierno retiró el veto a la importación de ternera de Estados Unidos, en plenas negociaciones para renovar el Tratado de Libre Comercio.[40] A la semana siguiente el canal de televisión MBC hizo un reportaje sobre encefalopatía espongiforme bovina en el que se aseguraba que los coreanos tienen más probabilidades de contraer la enfermedad de las «vacas locas» que los estadounidenses.[41] A raíz de ese programa hubo manifestaciones en todo el país y el primer ministro Han Seung-soo presentó su dimisión junto a otros miembros del gabinete.[40] La polémica duró un mes hasta que MBC reconoció que había utilizado «información errónea» respecto a las posibilidades de contraer la enfermedad.[41].
Uno de los objetivos de la administración Lee fue impulsar la proyección internacional de Corea del Sur a través de iniciativas como Green Korea (desarrollo sostenible) y Global Korea (comercio exterior),[42] razón por la que se incrementaron las visitas oficiales y la participación en cumbres como el Foro Económico Mundial de Davos. Fruto de esos esfuerzos, el G-20 acordó organizar su quinta cumbre en Seúl para los días 11 y 12 de noviembre de 2010.[43] Corea del Sur se convertía así en el primer país no perteneciente al G-8 que asumía la presidencia del foro.[44].
Durante su mandato, Corea del Sur ingresó en 2009 como miembro de pleno derecho del Comité de Ayuda al Desarrollo, siendo el primero que progresaba de antiguo beneficiario a evaluador.[45] En 2010 ratificó el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos,[46] y en 2011 selló el TLC con la Unión Europea. Además, consiguió que Korea Electric Power Corporation") (KEPCO) firmara un contrato de 20.000 millones de dólares con el gobierno de Emiratos Árabes Unidos para construir una central nuclear.[47].
Aunque Lee se propuso mejorar las relaciones diplomáticas con Japón, en su último año se produjo un conflicto reseñable. El 10 de agosto de 2012 hizo la primera visita oficial de un presidente surcoreano a las Rocas de Liancourt, territorio en disputa entre ambas naciones que para los coreanos representa un símbolo de su independencia.[48] En protesta por lo que Japón consideraba una vulneración del , el país retiró temporalmente a su embajador y amenazó con llevar el caso a la Corte Internacional de Justicia.[48] Era la primera vez que esto sucedía desde que Japón y Corea del Sur establecieron relaciones en 1965. Cinco días después, en el Día de la Independencia, Lee declaró al emperador Akihito «persona non grata» hasta que no pidiese disculpas por las víctimas de la ocupación japonesa de Corea en general y por el caso de las «mujeres de confort» en particular.[49].
Relaciones con Corea del Norte
La llegada de Lee Myung-bak supuso un endurecimiento de las relaciones con Corea del Norte, luego de diez años de las políticas de distensión de Kim Dae-jung y Roh Moo-hyun. Partiendo de la base de que la reunificación de Corea solo sería posible si el norte ratificaba el compromiso con la paz, la cooperación económica estaría ahora supeditada al cumplimiento de los objetivos de la Declaración de Paz y Prosperidad de 2007, en especial la renuncia al programa nuclear.[50][51] De inmediato, Corea del Norte calificó a Lee de «traidor» y «partidario de la confrontación».
El 25 de mayo de 2009, Corea del Norte confirmó que había realizado una prueba nuclear subterránea y lanzado tres misiles de corto alcance. Aunque la comunidad internacional condenó los hechos y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aumentó las sanciones contra el gobierno de Kim Jong-il, el régimen norcoreano continuó lanzando cohetes desde su costa oriental.[3] Un año después, la prensa oficial norcoreana desveló que habían llevado a cabo una fusión nuclear,[52] se produjo el hundimiento de una corbeta del ejército de la República de Corea en las proximidades de Baengnyeong, zona marítima en disputa, presuntamente por un torpedo submarino norcoreano,[53] y hubo un enfrentamiento de artillería en Yeonpyeong.[54].
Después de estos episodios, Corea del Sur endureció su posición respecto al Norte y reclamó al Consejo de Seguridad que endureciese las sanciones. A nivel interno se reclamó contención para evitar un conflicto armado, pero dejó claro que respondería con fuerza si continuaban las provocaciones.[55] Entre otras decisiones, se aumentó el presupuesto del ejército y se consiguió que el Consejo acordara una posición conjunta para pedir al Norte que suspendiese sus ensayos nucleares.
La muerte de Kim Jong-il fue confirmada el 19 de diciembre de 2011. Ante ese anuncio, el ejército de Corea del Sur fue puesto en alerta máxima.[56] El Consejo de Seguridad Nacional, preocupado de que las maniobras políticas en Corea del Norte pudieran desestabilizar la región, también convocó una reunión de emergencia. No hubo condolencias oficiales del gobierno de Seúl. Lee Myung-Bak hizo un llamamiento a «hacer preparativos exhaustivos para mantener la paz y la estabilidad y continuar trabajando en estrecha colaboración con la comunidad internacional».[57] Sin embargo, la Comisión Nacional de Defensa de Corea del Norte declaró oficialmente que «rechaza llegar a acuerdos con el traidor de Lee Myung-bak».[58].
Dos meses después, ya bajo el liderazgo de Kim Jong-un, el gobierno norcoreano anunció la paralización de su programa de enriquecimiento de uranio a cambio de ayuda humanitaria,[59] que no supuso una mejora de las relaciones entre ambas partes.