Fratasado
Introducción
Esgrafiado es una técnica ornamental arquitectónica utilizada para la decoración en el enlucido y revestimiento de muros, tanto en el exterior como en el interior de edificios.[1] El término, de origen italiano (sgraffiare),[2] se aplica tanto a la acción artesana como al producto resultante.[3] En materia de albañilería, puede considerarse como una variedad o tipo de grabado realizado sobre una superficie estofada, a partir de dos capas o colores superpuestos que permiten revelar formas o dibujos al retirar o rallar la capa exterior.[4] En los revestimientos de fachadas y decoración de algunos interiores suelen utilizarse plantillas con motivos geométricos seriados. En la península ibérica, este oficio, de algún modo heredero del arte decorativo parietal, tuvo su origen en el trabajo del estuco y los revestimientos interiores utilizados por los romanos e hispanorromanos en Hispania, esta tradición pasó al arte paleocristiano y prerrománico, con la conquista islámica de Hispania pasó al arte andalusí como tantos otros elementos, los alarifes mudéjares dejaron diferentes ejemplos en Extremadura, Andalucía, Aragón, Castilla, Cataluña, Levante y Portugal.
El esgrafiado, además de su aplicación arquitectónica, se ha documentado en restos arqueológicos de distinta antigüedad en su aplicación sobre objetos de cerámica "Esgrafiado (alfarería)") y, en la Edad Media, sobre manuscritos en las ilustraciones en oro.[5].
Origen y técnica
Contenido
El término proviene del italiano sgraffiare, ‘hacer incisiones o rascar con una herramienta especial llamada grafio")’.[6][nota 1] El esgrafiado arquitectónico es una técnica muy antigua que utilizaron ya las civilizaciones del IV milenio a. C.. Los romanos usaron también esta decoración con dibujos sencillos. Su difusión en Italia durante el Renacimiento quedó reflejada en fachadas, bóvedas, muros interiores y otros espacios nobles de palacios, iglesias y monasterios, y acuñando el término sgrafitto.
En España el oficio del artesano del esgrafiado está documentado desde la mitad del siglo en Cataluña, dentro de las cofradías que reunían a "esgrafiadores, estofadores y doradores". En Castilla, estos maestros albañiles pertenecían al círculo de revocadores o estucadores. En algunas de sus provincias como Segovia,[7] Toledo o Guadalajara "Guadalajara (España)") han dejado abundantes ejemplos, algunos de ellos bien conservados o restaurados.