Financiamiento verde
Introducción
La financiación sostenible o financiación verde (también financiamiento sostenible o financiamiento verde) es el conjunto de normativas financieras, estándares y productos financieros que persiguen un objetivo medioambiental, y en particular facilitar la transición energética. La financiación sostenible permite al sistema financiero tener en cuenta a la población y al medio ambiente a la vez que mantiene un objetivo de crecimiento. Este concepto, que existía desde hace tiempo, fue impulsado por la adopción del Acuerdo de París, el cual estipula que las partes deben conseguir unos «flujos financieros compatibles con una hoja de ruta hacia bajas emisiones de dióxido de carbono que causan el [efecto invernadero] y con un desarrollo resiliente al calentamiento mundial».[1].
Instrumentos
Bonos verdes
Los bonos verdes son títulos de deuda emitidos en el mercado por una entidad pública o privada para financiar actividades respetuosas con el medio ambiente. Alcanzaron 170 millardos de dólares estadounidenses ($) en 2018 y se espera que en 2021 lleguen a los 359 millardos de $.[2].
El Acuerdo de París destacó un deseo de estandarizar las prácticas de información relacionadas con los bonos verdes, para evitar el ecoblanqueo (greenwashing).
Desde un punto de vista legal, los bonos verdes no son realmente diferentes de los bonos tradicionales. Las promesas hechas a los inversores no siempre se incluyen en el contrato, y cuando sí se incluyen, a menudo es de forma no vinculante. Las entidades emisoras de bonos verdes normalmente siguen los estándares y principios establecidos por organizaciones privadas como los Principios para bonos verdes de la Asociación Internacional de Mercados de Capitales (ICMA por sus siglas en inglés) o la etiqueta de la Iniciativa de Bonos Climáticos.[3][2].
Hasta el momento, no hay normativa que requiera al emisor especificar por escrito sus intenciones "verdes" en las condiciones de la emisión. Sin embargo la Unión Europea (UE) está desarrollando actualmente un estándar de bono verde que obligará a los emisores a financiar con el dinero que obtengan de estos bonos solo actividades alineadas con la taxonomía de la UE de actividades sostenibles.[4].