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El feng shui se basa en el chi, que sería algo como un "aliento vital", cuyo flujo se vería modificado por la forma y disposición del espacio, la orientación y los cambios temporales. Algunas escuelas de feng shui ponen el énfasis en el estudio de las formas: las montañas, los ríos, la estructura de la vivienda o lugar de trabajo, la colocación del baño, cocina, habitación y el resto de los espacios de la casa, etc. También se utiliza un sistema derivado del Cuadrado Mágico del I-Ching para calcular las "Estrellas Voladoras", representadas por el movimiento cíclico del tiempo en relación con los emplazamientos. En la actualidad, la tendencia es considerar conjuntamente la forma, la orientación y el cálculo de las Estrellas Voladoras, como se hacía en la antigüedad.
La forma de las montañas o el paisaje en general se describe sobre la base de los llamados «guardianes celestiales»: el Dragón, el Tigre, la Tortuga, el Fénix y la Serpiente. Estos nombres derivan de antiguas constelaciones que dividían el cielo en cinco sectores, como se representa en el Lö Hsu o Mapa del Río Lo (que apareció en el lomo de un Caballo mitológico con cabeza de Dragón) de ahí el adjetivo de «celestiales». Los cinco guardianes se disponen en forma de cruz; la Tortuga atrás, el Fénix delante, el Dragón a la izquierda, el Tigre a la derecha y la Serpiente en el Centro, que es el más importante porque representa a quien se dirige todo el estudio.
La localización ideal es aquella que tenga una Tortuga orientada hacia el lado del que provienen los vientos más intensos y el agua en el lado opuesto (Fénix); ya que el viento (feng) dispersa el chi mientras que el agua (shui) lo acumula. Además, el geomante debe encontrar al Dragón, una figura mítica relacionada con el movimiento del agua y del viento (el Espíritu del emplazamiento). La niebla matinal, por ejemplo, representa el aliento del Dragón: Allí donde tarda más en dispersarse es donde se dan las condiciones para la acumulación del chi. El estudio se completa hallando las líneas llamadas «venas del Dragón» y ciertos puntos especiales sobre estas venas llamados «el nido del Dragón».
Según el Zang shu") (‘libro de las sepulturas’), escrito por Guo Pu (276-324) durante la dinastía Jin,[8] la energía chi se dispersa cuando viaja a través del viento y termina al encuentro del agua. Si este flujo de la energía termina en el agua que contiene el cuerpo sería perfecto, porque toda esa energía se queda en nuestro ser y trae mejor salud y felicidad.
Por otro lado, el feng shui considera cuidadosamente las orientaciones, ya que de cada punto cardinal emana una energía determinada. La interpretación de estas energías se basa primariamente en el símbolo llamado ba-gua (ocho trigramas).
Algunos edificios famosos creados conforme a los principios del feng shui son, entre otros:.
Yin y yang
La idea del yin yang es fundamental para el feng shui, que es la idea de opuestos sin oposición. Son complementarios y se necesitan mutuamente para existir. Los cambios constantes de interacción de yin y yang da lugar a la infinita variedad de patrones de la vida.[9] La siguiente tabla subraya la necesidad básica de cada principio.
El feng shui, como otras artes chinas, tiene su fundamento en el texto I ching, o ‘libro de las mutaciones’. Se basa en la interpretación de los trigramas o kuas. El arreglo llamado ba gua o pakua (que en chino significa literalmente ‘ocho trigramas’) es el fundamento de todas esas escuelas chinas. Cada trigrama representa una serie de correspondencias: entre ellas, una orientación, una parte de la naturaleza, una parte de nuestro cuerpo, un miembro de la familia, etc. Las direcciones del compás (puntos cardinales que señala la brújula).
se asocian a los cinco elementos míticos (agua, fuego, madera, metal "Metal (Wu Xing)") y tierra):.
Cada qi proveniente de distinto punto cardinal busca su opuesto para encontrar armonía: el qi del sur busca el qi del norte para equilibrarse; de la misma manera que el qi oriental busca el qi occidental, y así sucesivamente.
Algunos autores sostienen que para practicar el feng shui adecuadamente en el hemisferio sur, el pakua debe invertirse sobre su eje horizontal; es decir, que el noroeste, norte y noreste pasan a ser respectivamente sudoeste, sur y sudeste. los maestros más importantes del feng shuino comparten esta visión, que se origina en el desconocimiento profundo de los fundamentos del "I-Ching", ya que el pakua que vemos en la figura es solo uno de los órdenes posibles, llamado del Cielo Posterior. Existe también un orden del Cielo Anterior y toda una serie de correspondencias y relaciones entre los trigramas; y no es posible modificar un orden sin tener en cuenta todos los demás. El secreto está en comprender el estudio de las energías, que fluyen en dirección este-oeste y no sur-norte, ya que no se refiere únicamente a fuerzas magnéticas. Por lo tanto la postura mayoritariamente aceptada es que el pakua tiene validez universal, independientemente de los hemisferios.