Fatiga y Somnolencia
Introducción
La fatiga es un problema de seguridad importante en muchos campos, pero especialmente en el transporte, porque puede provocar graves accidentes. La fatiga se considera una condición interna para los actos inseguros, porque afecta negativamente al estado interno del operador humano. La investigación se ha centrado generalmente en pilotos, conductores de camiones y trabajadores por turnos.
La fatiga puede ser síntoma de alguna enfermedad, pero lo más comúnmente es que sea una reacción fisiológica normal al esfuerzo, la falta de sueño, el aburrimiento, los cambios en los horarios de sueño y vigilia (incluido el jet lag) o el estrés.
En algunos casos, conducir después de 18 a 24 horas sin dormir disminuye la atención y la capacidad de reacción lo mismo que un contenido de alcohol en sangre entre el 0,05 y el 0,10 %.[2].
Tipos
La fatiga puede ser tanto física como mental. La fatiga física se manifiesta en la incapacidad de continuar funcionando al nivel normal; una persona fatigada físicamente no puede levantar una caja del mismo peso que sí podría alzar si estuviera fresca, ni caminar la misma distancia.[3][4][5].
La fatiga mental, en cambio, se manifiesta en somnolencia o lentitud. Una persona con fatiga mental puede quedarse dormida, reaccionar muy lentamente o no estar lo suficientemente atenta. Si la persona padece microsueños, puede no darse cuenta de que, a intervalos muy breves, se queda dormida. Sin la cantidad adecuada de sueño, ciertas tareas parecerán complicadas, la concentración disminuirá y, en última instancia, pueden cometerse errores fatales.[6].
Factores
La Administración Federal de Seguridad de Autotransportistas (FMCSA por sus siglas en inglés) identifica 3 factores principales en la fatiga del conductor: el ritmo circadiano, la falta de sueño y la fatiga acumulativa (fatiga industrial o de "tiempo en la tarea").
Además de los factores principales se han identificado otros que posiblemente contribuyan a la fatiga del conductor. Están los endógenos, como el estrés mental y la edad del operador del vehículo, y los exógenos o ambientales, como la presencia de presión en la cabina superior a la del nivel del mar durante el vuelo, el ruido del vehículo y la vibración o aceleración del vehículo (que contribuye al síndrome de sopite —somnolencia inducida por el movimiento, como la de un bebé que se duerme al acunarlo—). Muchos de los factores exógenos están presentes durante las operaciones de transporte reales, pero no en la mayoría de los estudios de laboratorio sobre la fatiga, por lo que se ha de intentar incluirlos para una adecuada valoración.