Existen dos tipos de aplicaciones que pueden tener las galgas. Una de ellas consiste en que, a causa de la variable que se pretende encontrar, la variable de deformación es intermedia. Y la otra es que, cuando en una superficie se desea conocer el estado tensional, supone la medida directa de la deformación. De esta manera, las galgas se usan en muchos campos de aplicación, según las necesidades.
Existen diferentes criterios por los cuales se pueden analizar las aplicaciones de las galgas. Estos pueden ser: el tipo de trabajo, el margen de medida o los comportamientos dinámicos. El tipo de trabajo se debe a acciones como la tracción y la compresión, que se usan para medidas de peso, de línea o las de uso general, y acciones como la fatiga y el impacto, usadas para ensayos dinámicos. El margen de medida se divide en microcélulas de carga para alta precisión y el margen amplio para el uso general. Finalmente, el comportamiento dinámico se atribuye a la fatiga y a las altas velocidades, usadas para sistemas sometidos a fatiga y la vibración y ensayos dinámicos, respectivamente.
Las galgas extensiométricas son sensores piezorresistivos, generalmente fabricados con materiales metálicos o semiconductores (silicio o germanio), cuyo objetivo es la micromedida de deformaciones en cualquier dirección y con cualquier sentido de un punto específico de la estructura, por medio del tratamiento de datos obtenido tras la variación de la resistencia eléctrica de la lámina (que se produce al someterse a un esfuerzo mecánico). Mediante el dato arrojado con esta tecnología (la deformación) y con el modelo matemático de la relación esfuerzo deformación de la ley de Hooke (la deformación de un material elástico es directamente proporcional a la fuerza aplicada), se pueden deducir los esfuerzos en diferentes puntos externos e internos de la estructura, y también es posible obtener el módulo de Young y el coeficiente de Poisson. En el proceso, donde se someten las galgas a deformaciones, hay que tener precaución de no superar el límite de deformación elástico del elemento, a fin de que los resultados sean verídicos.
Las galgas extensiométricas son útiles para todas aquellas situaciones en la que es preciso hallar esfuerzos y deformaciones en estructuras que cumplan la ley de Hooke, tales como aviones, vagones de tren, puentes, grúas, hormigón armado, automóviles y edificios, entre otros. Con frecuencia, es importante estudiar una gran cantidad de puntos, por lo cual la galga se vuelve la mejor opción al ser muy sencilla de implantar. Habitualmente, las galgas se usan con propósitos de investigación y desarrollo.
Las galgas extensiométricas en el campo de la ingeniería civil se pueden utilizar en la investigación y depuración de métodos para aproximar los datos obtenidos en el laboratorio con la predicción de deformaciones y esfuerzos de modelos matemáticos, además del control de deformaciones en grietas de elementos estructurales (vigas, pavimentos, pantallas, muros, etcétera). Un ejemplo: en la instalación de galgas a lo largo de un puente, donde se controla la posición de los puntos sin carga y con cargas, para poder confrontar el comportamiento real de la estructura comparado con lo diseñado. También en los pavimentos se puede controlar, por medio de galgas extensiométricas, las deformaciones en la estructura generadas por el tránsito de los vehículos. Otro ejemplo es el control de asentamientos generales y diferenciales en la cimentación de las estructuras, terraplenes, taludes y en las masas de suelo expuestas a consolidación, entre otros.
En la medicina, las galgas tienen un gran campo de aplicación: los sensores dentales, dispositivos de oftalmología, transfusión de sangre, bombas de infusión, aparatos ortopédicos, pinzas de mano, sensores en tendones y ligamentos, transductores de túnel carpiano, simuladores de articulación "Articulación (anatomía)"), verificación de dispositivos de torque y el pesaje de substancia. Y por medio de todos estos sensores se pueden medir parámetros biológicos como la presión y la temperatura corporal, además del flujo en diferentes órganos y partes del cuerpo.
Las galgas extensiométricas también se utilizan en la agronomía. Por ejemplo, son dispositivos adecuados para determinar los esfuerzos a los que se están sometiendo los utensilios de labranza "Labranza (agricultura)"), y también para determinar si hay exceso o le falta agua a los árboles, y para monitorear la variación en el diámetro de los troncos. Sirven para verificar el uso adecuado y el control de riego del agua, con el fin de no sobreexplotar el agua usada en la agricultura.
En la ingeniería biomédica, las galgas son utilizadas para generar dispositivos que puedan analizar la miografía, procedimiento médico que analiza los comportamientos de los músculos. Para conocer la fuerza de las contracciones del corazón, se pueden usar las galgas extensiométricas, o bien para detectar complicaciones causadas por la presión sanguínea en el diafragma duro. Sirve también para probar fármacos y tratamientos en animales y para analizar las reacciones cardíacas que se producen en ellos, y determinar si es posible su uso en los seres humanos. Las básculas de precisión y las electrónicas están compuestas por galgas en su interior: al aumentar o disminuir el peso, el sensor varía su resistencia. Estas tienen demasiada precisión, pues al poner demasiado peso, la galga supera el límite de resistencia, y la báscula genera resultados incorrectos.
Las fibras ópticas se pueden utilizar como sensores para medir entre otras variables, la tensión, ya que las galgas se emplean para verificar el funcionamiento de los sensores de fibra óptica. Esto se logra mediante la medición de ensayos tanto por fibras ópticas como por galgas y llevando a cabo luego una comparación.[8].
La magnetostricción es la propiedad de los materiales magnéticos que hace que cambien de forma al encontrarse en presencia de un campo magnético. Algunos de los procesos para la medición de magnetostricción incluye el uso de galgas, adhiriendo una sobre la superficie de un disco y sometiéndolo a diferentes fuerzas magnéticas. Como la magnetostricción es una deformación la podemos medir por medio de la galga, alcanzando una precisión de hasta 10^-6. Otro de los aspectos a destacar es la posibilidad de utilizar galgas extensiométricas para esta aplicación en un amplio rango de temperaturas, desde la temperatura de licuación del helio (4,2°) hasta temperaturas cercanas a 500.[9].