Evaluación de silos urbanos antiguos
Introducción
El Patrimonio industrial histórico de Alcalá de Henares forma parte del patrimonio cultural inmueble complutense. Alcalá de Henares es un caso paradigmático en la industrialización española, se inició en el siglo , con un crecimiento fabril espectacular durante el siglo y un periodo desindustrializador "Desindustrialización (economía)") durante la década de los ochenta.[1] Alcalá como ciudad industrial es parte de su identidad histórica, así como de su economía, cultura e imagen urbana.
Industrialización
El valle del río Henares supone una impronta de riqueza agropecuaria, que facilitó el asentamiento humano y el desarrollo urbano desde la época de los carpetanos, en lo que hoy conocemos como municipio de Alcalá de Henares. La actividad cerealista propició, entre los siglos XIV y XVI, el establecimiento de cinco molinos fluviales harineros, mediante canales que recogían el agua a partir del cauce del río Henares. Actualmente tiene uso hostelero el molino de las Armas, y en proceso de rehabilitación el molino del Colegio o Borgoñón; está abandonado y en ruina el molino del puente del Zulema o de la isla de los García, y totalmente destruido el molino de la Esgaravita y el de Cantarranas.[2].
El siglo fue de decadencia para la ciudad, al cerrarse la Universidad de Alcalá "Universidad de Alcalá (histórica)") y perder numerosa población. No obstante, se incrementó el tejido productivo con industrias como el Matadero Municipal, construido en 1839 en estilo neomudéjar, y “fábricas de loza común, hornos de yeso, teja y ladrillo” según describe Pascual Madoz en 1845. [3].
La industrialización facilitó el desarrollo y riqueza del municipio a lo largo del siglo , especialmente durante el desarrollismo franquista, situándolo como un espacio estratégico dentro del área metropolitana de Madrid. Las fábricas fueron las protagonistas de una nueva imagen de Alcalá, como ciudad industrial. De la primera mitad del siglo destacan la Fábrica de harinas "La Esperanza", la siderúrgica "Forjas de Alcalá" y las industrias de producción cerámica, estas últimas ubicadas al sur del casco urbano.[4] En especial, durante la segunda mitad del siglo la ciudad se industrializó rápidamente, siendo alguno de los referentes arquitectónicos de ese periodo la "Metalúrgica Madrileña", "Roca" o "Fiesta". [1][5][6].
La desaceleración industrial, la deslocalización, la terciarización de la ciudad y las políticas urbanísticas han producido una fragmentación del tejido industrial complutense, ocasionando la desaparición total o parcial de algunas fábricas, y la transformación de otras para nuevos usos, mediante intervenciones arquitectónicas, como por ejemplo la antigua "fábrica de Perfumería Gal" reconvertida en espacio expositivo y museístico. [7][8].