Para el correcto uso de un laboratorio, existen unas normas tanto de conducta como de manipulación que es necesario seguir. Si bien cada tipo de laboratorio exige unas medidas específicas, algunas de las normas más comunes a aplicar en estos espacios son las siguientes:.
• - En el laboratorio ni se come ni se bebe.
• - Recógete el pelo si lo tienes largo.
• - Utiliza guantes, bata, gafas de seguridad y demás EPI.
• - Lleva ropa que te proteja la piel, zapato cerrado y no uses lentillas a ser posible.
• - Ten muy presente los pictogramas y advertencias que aparecen en los frascos de reactivos químicos.
• - Cuidado con los aparatos eléctricos. No manipules aparatos eléctricos con las manos mojadas.
• - Los ácidos y bases "Base (química)") deben manejarse con especial precaución.
• - Cuando calientes un tubo de ensayo hazlo por la parte superior del líquido, nunca por el fondo para evitar proyecciones y no orientes la boca del tubo hacia ninguna persona.
• - Evita respirar gases desconocidos y no pruebes ninguna sustancia.
• - Los reactivos no utilizados no los devuelvas al frasco, contaminarías todo el contenido.
• - Los materiales sólidos inservibles: cerillas, papel de filtro, vidrios rotos, reactivos insolubles... no los arrojes por la pila, deposítalos en el recipiente que a tal fin exista en el laboratorio. Ten en cuenta una correcta gestión de residuos.
• - Los aparatos calientes se deben manipular con pinzas. Cuidado con las sustancias inflamables; asegúrate de que no hay un mechero encendido cerca.
• - Lava tus manos antes de salir del laboratorio y comprueba que todo el material ha quedado limpio y en orden, los aparatos desconectados.
En caso de accidentes, es muy importante seguir las instrucciones del responsable del laboratorio y acudir inmediatamente a un médico. La pauta básica de actuación (“PAS”) requiere proteger, avisar y socorrer. Además, cualquier laboratorio debe tener un botiquín preparado para estas casuísticas. De todas formas, pueden aplicarse las siguientes medidas de auxilio:.
• - Si se han producido cortes por la rotura del material de vidrio, lavar bien la herida con abundante agua corriente durante al menos 10 minutos. Desinfectar la herida con antisépticos del botiquín y dejarla secar al aire o taparla con una venda estéril.
• - Si ha habido contacto con la piel con productos químicos, lavar inmediatamente con agua corriente durante al menos 15 minutos.
• - Si se han producido quemaduras en la piel, lavar primero la zona afectada con agua fría 10 o 15 minutos. Aplicar luego una pomada adecuada. Las quemaduras más graves requieren atención médica inmediata.
• - Si se ha inhalado un producto químico, conducir inmediatamente a la persona afectada a un lugar con aire fresco.
• - Si se ha ingerido algún producto tóxico, habrá que acudir al hospital. Es importante tener en cuenta el número de teléfono del Servicio de Información Toxicológica.
En muchos laboratorios existen peligros. Los peligros de laboratorio pueden incluir venenos; agentes infecciosos; materiales inflamables, explosivos o radiactivos; maquinaria en movimiento; temperaturas extremas; láseres, campos magnéticos intensos o alta tensión. Por lo tanto, las precauciones de seguridad son de vital importancia.[1][2] Existen normas para minimizar el riesgo individual, y se utilizan equipos de seguridad para proteger a los usuarios del laboratorio de lesiones o para ayudar en la respuesta a una emergencia.
La Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA) de Estados Unidos, reconociendo las características únicas del lugar de trabajo en un laboratorio, ha elaborado una norma para la exposición ocupacional a sustancias químicas peligrosas en los laboratorios. Esta norma suele denominarse "norma de laboratorio". En virtud de esta norma, un laboratorio debe elaborar un Plan de Higiene Química (CHP) que aborde los peligros específicos que se encuentran en su ubicación, así como su forma de abordarlos.
Para determinar el Plan de Higiene Química adecuado para una empresa o laboratorio en particular, es necesario comprender los requisitos de la norma, la evaluación de las prácticas actuales en materia de seguridad, salud y medio ambiente y la evaluación de los peligros. El CHP debe revisarse anualmente. Muchas escuelas y empresas emplean a especialistas en seguridad, salud y medio ambiente, como un responsable de higiene química (CHO), para desarrollar, gestionar y evaluar su CHP. Además, también se recurre a la revisión por terceros para obtener una "visión externa" objetiva que proporcione una nueva visión de las áreas y los problemas que pueden darse por sentados o pasarse por alto debido a la costumbre.
También pueden realizarse inspecciones y auditorías periódicas para evaluar los riesgos derivados de la manipulación y el almacenamiento de productos químicos, los equipos eléctricos, los riesgos biológicos, la gestión de residuos peligrosos, los residuos químicos, la limpieza y la preparación para emergencias, la seguridad radiológica, la ventilación, las pruebas respiratorias y la calidad del aire interior. Un elemento importante de estas auditorías es la revisión del cumplimiento de la normativa y la formación de las personas que tienen acceso al laboratorio o trabajan en él. La formación es fundamental para el funcionamiento seguro y continuo de las instalaciones del laboratorio. Los educadores, el personal y la dirección deben comprometerse a trabajar para reducir la probabilidad de accidentes, lesiones y posibles litigios. Se hacen esfuerzos para garantizar que los vídeos sobre seguridad en el laboratorio sean pertinentes y atractivos.[3].