Proyecciones
En 2001, el IPCC subrayo que los países más pobres serían los más duramente afectados con fuertes reducciones del rendimiento de los cultivos en muchas regiones tropicales y subtropicales debido a la dificultad de traer agua y a las nuevas plagas de insectos.
Si bien se podían sentir beneficios locales del calentamiento global en algunas regiones (tales como Siberia), las evidencias más recientes dicen que el rendimiento global de los cultivos y cosechas serán afectados negativamente.[14].
En 2007, Schneider et al.[15] proyectó que un incremento de 1 a 3 °C produciría una disminución en la producción de algunos cereales en latitudes bajas y un aumento de la producción en altas latitudes, y en general la producción mundial se incrementaría hasta una subida de 3 °C aproximadamente, y probablemente disminuiría si sobrepasa el nivel de los 3 y 4 °C. Muchos de los estudios de agricultura mundial hechos por Schneider et al. no incluyen factores críticos como los cambios extremos o la propagación de pestes y enfermedades. Los estudios tampoco han considerado el desarrollo de técnicas específicas o tecnologías que ayuden a la adaptación. En 2007, el aumento de los incentivos a los agricultores a cultivar productos no alimentarios de biocombustibles[16] junto con otros factores (como el aumento de los costos de transporte, el cambio climático, el aumento de la demanda de los consumidores en China y la India, y el crecimiento de la población) causó escasez de alimentos en Asia, el Oriente Medio, África, y México, así como el aumento de los precios de los alimentos en todo el mundo. En diciembre de 2007, 37 países se enfrentan a crisis de alimentos y 20 habían impuesto algún tipo de control de precios a los alimentos.
Otro punto importante a considerar es que las hierbas indeseables también realizan el mismo ciclo que los cultivos y por tanto también se beneficiarían de la fertilización de carbono. Dado que la mayoría de las malezas son plantas C3 (Se llaman así porque en las de tipo C3 el primer compuesto orgánico fabricado en la fotosíntesis tiene 3 átomos de carbono y en el tipo C4 tiene 4), están compitiendo contra los cultivos C4 tales como el tomate. Sin embargo, algunos resultados hacen posible pensar que los herbicidas pueden ganar en eficacia con el aumento de la temperatura.
El calentamiento global podría causar un aumento en las precipitaciones en algunas zonas, lo que llevaría a un aumento de la humedad atmosférica y la duración de las estaciones húmedas. Combinado esto con las altas temperaturas, podría favorecer el desarrollo de enfermedades fúngicas. El estado Barinas (Venezuela) está sufriendo este efecto, sobre todo en el cultivo de la yuca. También el aumento de temperatura y de la humedad está favoreciendo el incremento de las plagas de insectos.
La geografía de África la hace particularmente vulnerable al cambio climático y el 70 % de la población cuenta con la agricultura de secano para su subsistencia. Un informe oficial de Tanzania sobre el cambio climático sugiere que las zonas que generalmente tienen 2 precipitaciones al año probablemente tendrán más y aquellas que solo tienen una temporada de precipitaciones podrían tener mucho menos lluvias. El resultado neto esperado es que crecerá 33% menos maíz (el alimento básico del país).[17] Junto con otros factores, se cree que el cambio climático regional, específicamente la disminución en las precipitaciones, han contribuido al Conflicto de Darfur.[18] La combinación de décadas de sequía, desertificación y sobrepoblación son las causas del conflicto, ya que la búsqueda de agua del pueblo nómada Baggara lo obliga a llevar sus ganados más al sur, a tierras ocupadas principalmente por granjeros.[19].
Con una alta probabilidad, el IPCC concluyó que la variabilidad del clima y el cambio comprometerían gravemente la producción agrícola y el acceso a los alimentos.[20] Algunos estudios sostienen que el sur de África podría perder más del 30% de su cultivo principal, el maíz, en 2030.
El cambio climático puede que sea una de las causas de conflicto de Darfur (Sudán). La combinación de décadas de sequía, desertificación y sobrepoblación son algunas de las causas del conflicto porque los árabes baggara (árabes nómadas) llevaban sus ganados más al sur en busca de agua, a la tierra ocupada principalmente para la agricultura de los pueblos.[21].
Un estudio publicado en la revista Science sugiere que, debido al cambio climático, Sudáfrica podría perder para el año 2030 más del 30% de su cosecha principal, el maíz. En el sur de Asia, las pérdidas de alimentos básicos regionales como el arroz, el mijo y el maíz podrían alcanzar un 10%.[22][23].
El IPCC (2007:14) proyectó que es muy probable que en las zonas secas de América Latina la producción de algunos cultivos y de ganado disminuya, con consecuencias desfavorables para la obtención de alimento. En zonas templadas, los cultivos de soja crecerían. Está previsto que durante el siglo la productividad caiga por encima del 30%. También la industria del pescado se verá muy afectada en muchos lugares.[24][25][26].
En Estados Unidos, el aumento de la temperatura y las precipitaciones podría no tener efectos significativos en los cultivos más importantes.[27] Según el IPCC (2007:14-15) se prevé que en las primeras décadas de este siglo, el cambio climático moderado incrementara la producción de los cultivos que solo reciben precipitaciones en un 5-20%. pero con una alta variabilidad entre regiones. El mayor desafío será para los cultivos que están cerca del rango de temperatura adecuada o los que dependen de recursos del agua altamente utilizados.
Con medianas probabilidades, el IPCC proyectó que en la mitad del siglo , en el este y sureste de Asia, los cultivos aumentarían en un 20%, mientras que, en el centro y sur de Asia, se reducirían en un 30%. A nivel general, se proyectó que el riesgo de hambre será muy alto en varios países desarrollados. En el sur de Asia las pérdidas de productos básicos tales como el arroz, el mijo y el maíz podrían llegar al 10%.[28].
El IPCC (2007:14) proyectó que habrá una gran probabilidad de que en el Sur de Europa el cambio climático reduzca la producción en los cultivos. En el centro y este de Europa se espera que disminuya la productividad forestal. En el norte de Europa, el efecto inicial del cambio climático será incrementar la producción en los cultivos.
España en un gran productor mundial de cereales, verduras, frutas y aceite. Los cereales de secano que se cultivan en España han adelantado en las tres últimas décadas etapas de crecimiento que desarrollan en primavera como consecuencia de los efectos del cambio global, que en la Península se han manifestado con un incremento de la temperatura media y una ligera disminución, pero mayor intensidad, de las precipitaciones. El avance en sus estados fenológicos más significativo ha sido registrado en el trigo y en la avena, cuyas fases de aparición de la hoja bandera y de floración se han adelantado una media de tres y un día por año respectivamente. Las variaciones fenológicas pueden llegar a tener un gran impacto sobre la producción final de cultivo.[29] Por su parte, la fenología y la floración del olivo también se está viendo seriamente afectada por el cambio global.[30][31] Algo que puede tener graves repercusiones dado que la floración del olivo y la producción de cosecha están íntimamente relacionadas.[32][33] Se ha reportado también por diferentes agricultores el adelanto en la actividad de insectos chupadores de savia, tales como pulgones, araña roja, piojo de San José, etc. derivadas del adelanto en el calendario de las temperaturas primaverales al mes de febrero. Esto se ha reportado especialmente en la franja mediterránea.
En Oceanía, si no hay una futura adaptación al cambio climático, los impactos en la agricultura serían considerables.[34] Para 2030, la producción de la agricultura y silvicultura se reduciría en el sur y este de Australia y algunas partes del este de Nueva Zelanda. Se proyecta que los beneficios iniciales serán ríos más grandes por el sur y oeste.[34].
Brown reportó para el periódico The Guardian en 2005 cómo el cambio climático había afectado la agricultura en Islandia. Las temperaturas elevadas hicieron que se pudiera cultivar cebada, cosa que no se podía hacer desde hace 20 años. Este calentamiento se produjo debido al cambio de las corrientes oceánicas del Caribe, afectando también a la pesca.[35].
Anisimov et al. (2007:655) estudiaron el clima de esta región.[36] Con una probabilidad media, concluyeron que los beneficios de un clima menos severo dependerían de las condiciones locales. Uno de estos beneficios sería incrementar las oportunidades para la agricultura y silvicultura.
En un estudio, Mimura et al. (2007:689) concluyó con una alta probabilidad, que la agricultura de subsistencia y la agricultura comercial") en las islas pequeñas serían gravemente afectados por el cambio climático.[37].