Evaluación de cables suspendidos
Introducción
Una cubierta laminar suspendida está compuesta por una lámina flexible que puede ser un material tejido "Tejido (textil)") o prensado, colgado mediante cables y mástiles, y que puede incorporar o no un armazón estructural para proporcionarle rigidez. Su versatilidad permite a este tipo de cubiertas adoptar una gran variedad de diseños, en los que prima la estética de las formas libres. Suelen estar hechas a medida, por lo que requieren abordar meticulosos trabajos de ingeniería, y se fabrican para ser capaces de soportar fuerzas naturales como el viento o los seísmos, así como los efectos de la intemperie o de los incendios.
Las estructuras realizadas con materiales tejidos o láminas flexibles se consideran una subcategoría de la arquitectura textil.
La selección de materiales, el diseño, la ingeniería, la fabricación y la correcta instalación son componentes indispensables para garantizar la solidez de una estructura suspendida por cables.
Historia
Debido a su facilidad de montaje y a su ligereza, el origen de este tipo de cubiertas está ligado a los pueblos nómadas[1] dedicados a la caza y a la ganadería itinerante en las grandes llanuras de clima frío de América del Norte y el centro de Asia. Se sabe que el Coliseo de Roma contaba con un sistema de toldos suspendidos (velarium) para dar sombra a las gradas,[2] y que durante siglos ha sido habitual utilizar habitáculos de tela desmontables en todo tipo de guerras y campañas militares. Otro ejemplo clásico son las grandes carpas utilizadas en los espectáculos circenses a partir del siglo .[3].
Sin embargo, la utilización a gran escala de esta técnica para ejecutar cubiertas suspendidas permanentes data de la década de 1970, cuando se construyó la novedosa cubierta translúcida del Estadio Olímpico de Múnich, proyectada por el arquitecto Frei Otto. Su superficie total es de casi 75 000 m², con los que deja unos 34 000 m² techados. La estructura constaba de una malla plástica suspendida de un sistema de mástiles y cables de acero, que conformaban una estructura destacable por su ligereza y por la libertad formal resultante de las superficies minimales resultantes de las condiciones de equilibrio de la lámina suspendida.[4].
Otro ejemplo notable más reciente es la cubierta del Aeropuerto Internacional de Denver (1995), construcción en la que se han utilizado de forma masiva cubiertas laminares suspendidas, que prestan a las instalaciones su inconfundible aspecto.