Evaluación de amenazas territoriales
Introducción
Las amenazas naturales[1] son un fenómeno natural que puede tener un efecto negativo tanto en humanos como en el ecosistema. Estos eventos se pueden clasificar en dos amplias categorías: geofísicos y biológicos.[2] Las amenazas geofísicas comprenden fenómenos geológicos y meteorológicos como terremotos, erupciones volcánicas, incendios forestales, ciclones, inundaciones, sequías, aludes y deslaves.[3][4] Las Amenazas biológicas abarcan un conjunto diverso de enfermedades, infecciones, infestaciones y especies invasoras.
Varias de las amenazas geofísicas están relacionadas; por ejemplo, terremotos submarinos pueden causar tsunamis, y los huracanes pueden causar inundaciones y erosión costera.[5] Las inundaciones y los incendios forestales pueden ser causa de una combinación de factores geológicos, hidrológicos y climáticos. También es posible que algunas amenazas naturales estén relacionadas de manera intertemporal.[5][6] Un claro ejemplo de la diferencia entre una amenaza y un desastre natural es que el terremoto de San Francisco de 1906 era un desastre , mientras que vivir sobre una falla tectónica es una amenaza. Algunas amenazas naturales pueden ser causadas o pueden verse afectadas por procesos antropogénicos (por ej. el cambio del uso del suelo, drenaje y construcción).[7].
Amenazas geológicas
Avalancha
Una avalancha ocurre cuándo gran masa de nieve (o roca) se desliza por la ladera de una montaña.[8] Las avalanchas son un ejemplo de una fuerza de gravedad cuya consistencia es de material granular. En una avalancha, una gran cantidad de material o mezclas de tipos diferentes de material caen o se deslizan rápidamente bajo la fuerza de gravedad. Usualmente, las avalanchas se clasifican por el tamaño o la gravedad de las consecuencias que dejan.[9].
Terremoto
Un terremoto es la liberación repentina de energía almacenada como tensión litostática que irradia ondas sísmicas. En la superficie de la Tierra, los terremotos pueden manifestarse con un temblor o con un desplazamiento del suelo; cuando el terremoto se produce en el fondo del mar, el desplazamiento del agua puede causar un tsunami. La mayoría de los terremotos del mundo (90%, y 81% de los más grandes) ocurren en la zona de 40.000 km de largo con forma de herradura zona, llamada cinturón sísmico del Pacífico, también conocida como Cinturón de Fuego del Pacífico, que en su mayor parte limita con la Placa del Pacífico.[10] Muchos terremotos ocurren cada día, pocos de los cuales son lo suficientemente grandes como para causar daños significativos.