El control postural es una parte integral del control motor, ofreciendo estabilidad y un substrato para el movimiento. La postura se define como el alineamiento de los segmentos entre sí y su posición en el espacio.
El control postural es la habilidad para obtener y mantener posturas durante actividades casi-estáticas y dinámicas. Incluye la habilidad para enderezar la cabeza, el tronco y las extremidades y para mantener y recobrar el equilibrio. No podemos abordarlo desde un único punto de vista, ya que un buen control es fundamental para todos y cada uno de los momentos, actividades y tareas del día.
Desde las actividades de higiene personal, el vestido, la alimentación, el transporte, la sedestación… todas, necesitarán en alguna medida de valoración postural, para que las tareas sean lo más funcional y gratificantes posible. La sedestación, el estar sentado, es sin duda la postura más utilizada y a la que tenemos que prestar una mayor atención en la escuela.
Partiendo de la base de que las sillas de ruedas son ayudas técnicas, consideradas en nuestro caso ayudas técnicas para el transporte, el trasvase a otro asiento es prioritario, por lo que una buena sedestación, un mobiliario escolar adaptado, ayudas para el posicionamiento y otros materiales adecuados, le facilitarán a los niños y niñas un mejor control postural, así como una mejor interacción de este con su entorno, en el medio escolar.
Sin embargo, cada vez son más las sillas de ruedas que con distintos sistemas de posicionamiento, aseguran un buen control postural general, por lo que en muchos de estos casos se omitirán otros asientos, aunque si se mantendrán otros cambios posturales en bipedestación o decúbito.
Se consideran metas u objetivos en sedestación:.
• - Potenciar la capacidad funcional.
• - Normalizar el tono muscular/disminuir los movimientos reflejos anormales.
• - Prevenir el desarrollo de deformidades esqueléticas y musculares.
• - Promover una estabilidad proximal.
• - Consecución del máximo confort y seguridad.
• - Potenciar las capacidades visuales/perceptivas.
• - Mejora las funciones de deglución y digestivas.
• - Aumentar la higiene pulmonar.
• - Aumentar la autoestima.
Para la sedestación en general hay que considerar el darle soporte a la pelvis, sin que exista oblicuidad; a las extremidades inferiores darles apoyo y estabilidad; restaurar las curvas fisiológicas y la orientación escapulo-torácica en el tronco y las extremidades superiores; y por último, alineación de la cabeza y el cuello.
Para atender a las necesidades de los usuarios en silla de ruedas en lo que se refiere a la sedestación, debemos proporcionar un nivel de equilibrio en el asiento para ayudar a prevenir la oblicuidad pélvica, disminuir el riesgo de presión y fricción colocando las caderas en el fondo del asiento, proporcionando una base de soporte funcional, manteniendo una adecuada alineación de las extremidades inferiores y reduciendo la presión en la zona isquisal. Mantener las rodillas lo más cerca posible a los 90°, respetando las limitaciones de movimiento de rodilla, debemos también estabilizar la pelvis en una óptima posición, proporcionar un soporte en la parte baja dorsal para corregir o acomodar la cifosis.
Se debe colocar la columna alineada para obtener un adecuado alineamiento de la cabeza y el cuello, soportes laterales y cabecero, si fuera necesario, asientos basculantes con bandejas y cinchas en el tronco.
Por todo esto se llega a la conclusión de que las ayudas, modificaciones y adaptaciones en el mobiliario son personales, ya que pretenden responder a las necesidades individuales. Las adaptaciones del mobiliario tienden a ser lo más sencilla posibles y que resulten estéticas.
Es importante como norma general mantener la misma altura de trabajo que el resto de su grupo. Y es preciso facilitar adaptaciones de mobiliario suficientes para las estancias del centro en las que el alumno desarrolle sus actividades.
El mobiliario adaptado debe someterse a revisiones posteriores para una mejor adecuación, resultando fundamental la intervención del equipo docente, en este caso, que detecte posibles carencias o necesidades de modificación. Son los docentes, los que estando junto a los niños en todas las situaciones podrán valorar mejor las necesidades de adaptación del mobiliario.
En definitiva, aportar comodidad, facilitar el equilibrio, estabilizar el tronco, los brazos y los miembros inferiores, evitar posturas incorrectas, aportar seguridad al alumno, favorecer el control y el alcance de los materiales escolares, y por ende mejorar la autoestima del alumnado, son los objetivos principales de las adaptaciones al mobiliario escolar.
Para la adaptación de las sillas escolares, debemos considerar varios puntos antes de ponernos manos a la obra:.
• - De qué nivel de control postural partimos.
• - Qué nos aporta la silla de ruedas del alumno y qué podemos mejorar.
• - Uso de algún tipo de órtesis para tronco, o para miembros inferiores.
• - Lo que opinan el médico rehabilitador o el fisioterapeuta que tratan al niño, lo que opina el profesorado y el educador, y también qué sugieren y qué expectativas tienen la familia y el propio alumno.
Por todo esto y como criterios generales, lo que se pretende con las adaptaciones del mobiliario es:.
• - Una postura cómoda.
• - Aportar seguridad.
• - Facilitar el equilibrio.
• - Evitar posturas incorrectas.
• - Garantizar el apoyo de los pies.
• - Un mejor control de los materiales escolares.
• - Poder usar materiales imantados.
Las bases de una postura correcta serían:.
• - Simetría.
• - Apoyo por igual en ambos hemicuerpos.
• - Cabeza en la línea media.
• - Basculación de la pelvis hasta conseguir el equilibrio.
• - Apoyo correcto de los pies.
El principio básico de una postura correcta en sedestación en silla de ruedas, es el mismo que se persigue con el mobiliario escolar. La elección y adecuación de una silla de ruedas va a ser fundamental para el desarrollo de todas las actividades del entorno escolar.
Como objetivos de una buena sedestación en silla de ruedas, se plantean los siguientes:.
• - Objetivos posturales: Alineación y simetría, tratando de inhibir reflejos primitivos, normalizar el tono muscular o compensar el tono inadecuado, evitar el desarrollo y progresión de la deformidad, distribuir las presiones de forma uniforme.
• - Objetivos funcionales: Mejorar el control de la cabeza, apoyando adecuadamente la pelvis, pies y tronco si es necesario, para mejorar el control cefálico. Mejorar la función del miembro superior, estabilizando otros extremos y segmentos, para liberar las manos de la función de apoyo.
• - Objetivos prácticos: Aumentar la movilidad y autonomía del usuario.