Diferencias con la teoría económica convencional
La economía ecológica (EE) tiene un enfoque distinto al racionalismo (útil hasta cierto punto) y analítico enfoque de la economía convencional (la economía separada de la biología, separadas de la física...), pues considera a la economía como un subconjunto de la sociedad y ésta de la biosfera. Este cambio de visión tiene profundas implicaciones. Así la EE incorpora conocimientos de diferentes ciencias incluyendo la ecología ya que estudia los flujos de materia y energía de la vida sobre la Tierra, y la economía está incluida en este sistema. Se estudia la economía como un objeto natural y social. Una descripción extensa de las diferencias según Aguilera Klink, aquí:[1].
A la cabeza de las críticas a la actual teoría económica por los economistas ecológicos se encuentra su aproximación a las interacciones entre la naturaleza y la sociedad. La sustituibilidad de los recursos agotables: Los análisis desde el punto de vista de la economía convencional minusvaloran el capital natural, en el sentido de que es tratado como un factor de producción intercambiable o sustituible por trabajo y tecnología (capital humano).
Desde la economía ecológica se argumenta que el capital humano y el capital manufacturado son complementarios al capital natural, y no intercambiables, ya que el capital humano y el capital fabricado derivan inevitablemente del capital natural de una u otra forma. La economía ecológica estudia de qué manera el crecimiento económico está relacionado con el aumento en la explotación de insumos materiales y energéticos.
Los economistas ecológicos afirman que una gran parte de lo importante en el bienestar humano no es analizable desde un punto de vista estrictamente económico, sugiriendo la transdisciplinariedad de las ciencias sociales y naturales como un medio para abordar el estudio del bienestar económico y su dependencia de los servicios que proporciona la naturaleza.
En la EE se discute sobre indicadores de sostenibilidad, la validez de la curva ambiental de Kuznets"), la paradoja de Jevons, el efecto rebote de las estrategias de suficiencia, la hipótesis de la desmaterialización de la economía, huella ecológica, inputs directos y ocultos de materiales [2], tamaño de la economía y límites al crecimiento económico [3], la medida del bienestar, estado estacionario, ecologismo de los pobres (activismo de personas amenazadas por la destrucción de recursos y servicios ambientales que necesitan para vivir), ecología política[4], los trabajos no remunerados, distribución justa de la renta (la distribución precede a la producción), sostenibilidad fuerte") frente a sostenibilidad débil, deuda ecológica, coevolución de sistemas ecológicos y económicos, biodiversidad, limitaciones de la tasa de descuento, relación de los derechos de propiedad y la gestión de recursos naturales, instrumentos de política ambiental, la justicia ambiental, y el metabolismo social entre otros temas. La economía ecológica critica también la contabilidad macroeconómica, proponiendo en cambio un conjunto de indicadores físicos y sociales, además de los monetarios.
Preocupación por su modularidad disciplinaria: Un aspecto relacionado con la relativa debilidad política e institucional de la EE es el riesgo de subordinación a la economía ambiental y de los recursos naturales, como propuso abiertamente David Pearce en la conferencia inaugural de la ESEE en 1996 y que fue muy criticado. .
Diferencias de la Economía ecológica con la Economía ambiental y la Economía de los recursos naturales
La Economía ambiental y la Economía de recursos naturales son subdisciplinas de la economía centradas en la asignación óptima de los recursos y la contaminación. Pero, según la EE, ignoran cuestiones como el funcionamiento de los ecosistemas y las cargas ambientales en la sociedad.
La economía ambiental, se refiere a la forma en que los residuos son dispuestos y la calidad resultante de la atmósfera, la hidrosfera, la biosfera y la pedosfera como receptores de residuos. Además, la economía ambiental (EA) se relaciona con la contaminación ambiental y conservación de los ecosistemas y la biodiversidad.
La economía de recursos naturales (ERN), por otra parte, se define como el estudio de la forma en que la sociedad asigna recursos naturales escasos, en términos monetarios respecto a fines medidos también en dinero (precios), tales como reservas pesqueras, plantaciones de árboles, agua dulce y petróleo, que según la economía convencional son inagotables o sustituibles.
Así el programa de investigación de la EE se diferencia en que su concepto de sostenibilidad ecológica es diferente del de sostenibilidad económica de la EA-ERN. Incluye la dinámica de sistemas y el efecto umbral frente a la fijación en el equilibrio de la economía neoclásica. La ERN se centra en un recurso aisladamente de su ecosistema. Y los precios de mercado no indican si un sistema está sobrepasando los límites de su capacidad para recuperarse. Sorprendentemente en la revista de la ISEE hay más artículos desde la perspectiva de la EA-ERN que de la EE.[10].
En cambio, en la EE el funcionamiento de las economías y la gestión de recursos y residuos se analizan directamente mediante conceptos y métodos tomados de la Física (la termodinámica explicaría por qué no podemos usar una y otra vez el mismo trozo de carbón para encender el fuego o el calor del mar para propulsar los barcos),[25][26] biología (conocimiento de los ecosistemas que nos proporcionan sustento vital, recursos o reciben residuos), geología (los yacimientos minerales son rarezas de la corteza terrestre, que se generan y se destruyen una y otra vez),[27] antropología y sociología (análisis de balances energéticos y de otras sociedades e instituciones), Ecología Industrial")[28] (la ecología como marco y modelo para la industria) y también, de modo subsidiario y limitado, en términos monetarios.[29] Ejemplos: , [7].
La diferencia tajante entre EE, EA y ERN es principalmente de tipo conceptual, en la práctica los autores y teorías se solapan e interrelacionan[29] tal y como puede comprobarse por algunos artículos publicados en la revista . Por ejemplo el número de febrero de 2008, en el que se pueden encontrar artículos relacionados con la EA (), con la ERN () y más propios de la EE ().[30].
Valoración monetaria frente a inconmensurabilidad de valores
Sin embargo para la EA-ERN, en el caso de la introducción de impuestos sobre la contaminación (la negociación coasiana se comenta más abajo), la clave reside en la posibilidad de obtener en términos monetarios (valoración económica) la función de costes marginales externos mediante técnicas como la valoración contingente [8], método del coste del viaje y otros. La valoración monetaria se considera reflejo de las preferencias individuales, «lo que la gente quiere» es lo que está dispuesta a pagar. Y los precios de mercado son la guía. Formalmente el beneficio marginal ha de igualarse al coste marginal de proporcionar ese beneficio.[31] Para ello se usa el cálculo por lo que ha de reducirse el problema a la optimización matemática ya sea maximización o minimización.
Lo que es ajeno, según la EE, a la complejidad de la mayoría de los problemas que pretende afrontar en los que no hay precios, mercados, propiedad, los afectados pueden no existir aún, ignorarlo o ser muy numerosos; los efectos son desconocidos o complejos, por ejemplo la crisis de las migraciones animales [9] Además, lo que una persona esté dispuesta a pagar depende de su renta (los pobres padecen mayores daños ambientales que los ricos) y la teoría neoclásica fracasa pues afirma que la predisposición a pagar (variación equivalente del ingreso) para evitar un daño (por ejemplo la incineración de residuos cerca de su casa) ha de ser similar a la predisposición a aceptar una compensación (variación compensatoria del ingreso). Pero en la realidad no ocurre así.[29].
En todo caso el óptimo obtenido no tiene por qué ser asimilable por los ecosistemas o aceptado por la sociedad, solo se podría aproximar, con graves incertidumbres y enorme complejidad en la mayoría de los casos, usando las ciencias de la tierra. ¿Cuál es la curva de costes en el caso de los residuos nucleares? ¿O de Chernobyl? Sobre análisis coste beneficio (ACB) [10]Archivado el 28 de julio de 2013 en Wayback Machine.
Se trata, según la EE, de planteamientos discutibles: En 1991, el economista jefe del Banco Mundial fue el centro de una polémica al filtrarse (Let them eat pollution, The economist) un memorándum interno sobre la exportación de residuos a países del Tercer Mundo, dado que la esperanza de vida era menor y las rentas que percibían más bajas que las de los ciudadanos occidentales, económicamente era más acertado exportar la contaminación a estos países, se cuantificó el precio de sus vidas en una décima parte de la de un occidental, diferencia que aumentó en una revisión posterior . Es un ejemplo de conflictos distributivos ambientales") uno de los temas cubiertos por la ecología política que la relaciona con la EE pues el tipo de uso de los recursos y sumideros ambientales depende de las relaciones de poder y la distribución del ingreso.
Distintos lenguajes de valoración
Desarrollo de métodos de evaluación multicriterio") desarrollado por G Munda (1970)[12] que admiten una comparabilidad débil de valores"), distintos de la comparabilidad fuerte del análisis coste-beneficio, basados en un proceso participativo de todos los agentes implicados en un problema o proyecto de inversión, como herramientas para contribuir a la toma de decisiones de acuerdo con la llamada democracia deliberativa en un contexto de múltiples valores o criterios.
Los valores monetarios (pecuniario) que los economistas asignan a las externalidades negativas o servicios ambientales son el fruto de decisiones políticas, la distribución de la propiedad, el dinero y el poder.[33].
La EE no abandona la utilización de elementos monetarios, sino que los relativiza: pierden su posición de privilegio y exclusividad dentro de una nueva visión, pues hay muchos tipos de mercados según las reglas institucionales que los regulen.[32].
Los economistas ecológicos, participan en la discusión de la pertinencia de procedimientos para atribuir valores monetarios a los servicios y daños ambientales y la corrección de la contabilidad macroeconómica pero su eje principal es el desarrollo de índices físicos de (in)sostenibilidad. Los índices de impacto ambiental usados más frecuentemente son el índice de huella ecológica (Wachernagel y Rees, 1996), apropiación humana de la producción primaria neta (Vitousek, 1986), Input material por unidad de Servicio (Wuppertal Institute), Indicadores de flujo de materiales (Wuppertal Institute y Faculty for Interdisciplinary Studies), huella hídrica agrícola y agua virtual (UNESCO-Institute for water education), los balances energéticos de las actividades económicas y el análisis integrado multiescalar del metabolismo social (Giampietro 2003).