Enfoque
Enfoque general
La específica metodología de diseño, aplicada y formalizada por el equipo durante los últimos 50 años, se centra en el diálogo entre el arquitecto, los promotores locales y los equipos locales. Bofill defiende la importancia de involucrar a todos los participantes a lo largo de todo el proceso, desde los primeros bocetos hasta la construcción del proyecto. Los trabajos de El Taller se definen por las necesidades y los deseos de sus habitantes y usuarios. Este particular enfoque permite a los miembros de El Taller abordar todos los proyectos, tanto los proyectos privados de escala doméstica, como los proyectos urbanas a gran escala, con el mismo rigor.[12].
Una constante en los proyectos de Ricardo Bofill Taller de Arquitectura, al margen de su ubicación, década o tipología —es lo que la compañía llama ‘Memoria-Futuro.’ "Sus trabajos emanan del pasado, hacen referencia a la historia local, a las composiciones clásicas, y/o los métodos de construcción tradicional, mientras proyectan e innovan desde el punto de vista estilístico y programático para responder a las necesidades y los deseos de las personas/comunidades que van a vivir o utilizar esos espacios. El presente, el diseño de esos espacios, combina la retrospección y la prospección—Memoria –Futuro».[11].
La utilización de la perspectiva histórica en todos sus proyectos permite al equipo profundizar en el análisis y la continua interpretación de las culturas locales y de su patrimonio arquitectónico. Contrariamente a los modelos de planificación Socialistas y Corbusianos (Le Corbusier), Ricardo Bofill Taller de Arquitectura defiende el modelo de ciudad mediterránea. Dicho modelo, definido por una trama de espacios públicos, conecta de manera proporcional calles y plazas.[13] “La Ciudad Mediterránea” además una síntesis interregional, una región of interrelating regions. Las profundas interacciones culturales, sociales y materiales subrayan la dimensión cosmopolita del Mediterráneo”.[14].
En su libro ”Espacio y vida” Ricardo Bofill afirma, ”es imprescindible recuperar la disciplina desarrollado durante el Renacimiento—el diseño urbano. Personalmente, defiendo una estrategia de crecimiento urbano debidamente planificado, controlado, organizado (…) mi trabajo se ha guiado siempre por los mismos principios—proyectar una ciudad de acuerdo con las ideas de Ildefonso Cerdá, el ingeniero que diseño la magnífica trama del distrito de Barcelona conocido como el Eixample. La extensión urbana debe tener sus límites; su crecimiento de forma lineal no debería servir para anexar otras ciudades. El diseño urbano debería reintroducirse en los distritos existentes, preservando y renovando ciertas áreas, para convertirlas en auténticas comunidades con calles, plazas y fachadas urbanas”.[15].
La idea recurrente de la mezcla de funciones en la ciudad y que se traduce en lo que el equipo llama ” urbanismo integrado”, confirma la fuerte convicción de los miembros de El Taller de que una ciudad pertenece y debe ser compartida de la misma manera por todas las clases socio- económicas.
Años 60 a 70 (Regionalismo Crítico)
Los primeros trabajos de El Taller están inspirados en la arquitectura vernácula, y en la arquitectura tradicional catalana, como se manifiesta en el proyecto de Bofill residence in Ibiza una casa unifamiliar junto al mar que utiliza materiales y sistemas de construcción locales. Esta estrategia arquitectónica aplica una lógica geométrica dirigida a la organización de los elementos en el espacio. Desarrollada inicialmente de forma teórica en el proyecto The City in Space, el enfoque formal se manifestó de manera concreta en 1975 con la construcción del proyecto de viviendas sociales Walden 7. Este complejo de apartamentos distribuye 446 unidades residenciales en 14 plantas, maximizando tanto la escala como la complejidad estructural. En un artículo para Architectural Design, Vincent Scully describía el Walden 7 como un edificio de apartamentos salvajemente expresionista, parte Gaudí, parte Archigram.[16] La repetición de módulos en el espacio, con micro terrazas privadas conectadas por patios públicos, supuso el replanteamiento de la vivienda social.
Kafka Castle construido en 1968, está localizado en San Pedro de Ribas, España. El proyecto es un homenaje a Franz Kafka. Más allá de un desarrollo sobre el terreno, el plano y el contexto, Bofill implementó una serie de ecuaciones matemáticas que generaron la distribución de los 90 apartamentos, así como el emplazamiento del edificio. A pesar de ello, el Castillo de Kafka comparte algunas similitudes programáticas con los típicos edificios de apartamentos españoles. Los cubos prefabricados se ensamblan sobre la base de dos ecuaciones matemáticas que generan su posición en relación con los núcleos de circulación vertical. Muralla Roja "Muralla Roja (Calpe)"), construido en 1973, el proyecto desarrolla los estudios del equipo sobre la manifestación orgánica de la forma, la imposición de criterios y condiciones definidas por el lugar. El color define cada una de las funciones estructurales, sirviendo de as tectonic place finders para este edificio laberíntico. A pesar de su estética constructivista, La Muralla Roja es una clara referencia a las raíces arquitectónicas mediterráneas, especialmente a las torres de adobe del norte de África y a la casba.
El prototipo experimental Xanadu refleja la teoría desarrollado por el equipo de la ciudad jardín en el espacio. El edificio recrea la forma del Peñón de Ifach que se divisa desde sus ventanas.[17] Su diseño incorpora detalles de la arquitectura vernácula local en sus barandillas curvas, en los elementos de la cubierta, combinando principios modernos con una estética tradicional.[18].
A principios de los años 70, El Taller inició su colaboración con el Gobierno de Argelia para cuestiones relacionadas con la planificación urbana y la vivienda. Esta primera colaboración culminó dos años más tarde con la construcción al sudeste del país del proyecto de viviendas Houari Boumédienne Agricultural Village.
Años 70 a 80 (Clasicismo Moderno)
Al mismo tiempo que los equipos de España y Argelia, en 1971 se consolidó un equipo en París para proyectar las nuevas ciudades (“Villes Nouvelles”).[19] Fue entonces cuando la sede de la compañía se trasladó a París, para concentrarse en la construcción industrializada de vivienda social y en el diseño urbano. Durante ese período El Taller incorporó en todos sus proyectos urbanos elementos simbólicos con claras referencias a la arquitectura monumental francesa. Bofill consideró la necesidad de diseñar un tipo de fachada permanente e integral con, pilastras, frontones, cornisas y balaustradas.[20].
En el libro Memory-Future, El Taller justifica la utilización de las proporciones y las formas clásicas por la posibilidad que le ofrece de profundizar sobre la articulación entre la memoria histórica y la libertad creativa. Con este objetivo ha creado un manual, una gramática y un lenguaje aplicado a la composición arquitectónica, ”reescribiendo “el vocabulario clásico de occidente.[11].
Las propuestas de viviendas urbanas, La Petite Cathédrale and Les Espaces D’ Abraxas, representan el compendio de ideas sobre la vivienda social integradas en estos monumentos habitados. Les Espaces d’Abraxas") explora también la manipulación de las formas clásicas de la architectura.[21].
La construcción simultánea de cuatro proyectos REF– Les Arcades du Lac and Le Viaduc in Saint-Quentin-en-Yvelines, Le Palais d’Abraxas, Le Théâtre, and L’Arc in Marne-la-Vallée, Les Echelles du Baroque in Paris, and Antigone en Montpellier – marca uno de los períodos prolíficos de El Taller. Construido a lo largo de dos décadas, el distrito Antigone en Montpellier incluye de 400.000 m² construidos repartidos en diferentes usos. El masterplan a gran escala es típicamente mediterráneo. “Utilizando la arquitectura clásica para darle una escala y proporciones humanas, Antigone pretende romper con la monotonía de la construcción prefabricada para generar un “palacio para la gente”. El proyecto replantea y reconstituye el lenguaje clásico aplicado a las técnicas modernas de construcción industrial con hormigón arquitectónico, ensamblado pieza por pieza de una manera armónica pero a la vez sistemática que en los antiguos edificios clásicos”.[22].
De los 90 a la actualidad (Urbanismo Integrado)
Ricardo Bofill explica que el trabajo de su equipo se basa tanto “en un modelo mediterráneo y un urbanismo europeo de continuidad urbana como en el modelo urbano americano construido a base de piezas separadas, como en el resultado de la combinación de ambos. Al mismo tiempo, El Taller ha sido capaz de superar la escala del barrio para ampliarla a la escala de la ciudad. Cada ciudad, como cada individuo, tiene su propia identidad y personalidad: este es el elemento principal que define su propio proyecto urbano”.[11].
El Taller trabaja con los responsables municipales, con las autoridades de cada país y con los promotores privados para contribuir a replantear el crecimiento de la ciudad a través de la planificación urbana. En concreto, El Taller participó en concursos para la realización de masterplans como Boston Central Artery, resultado del “Big Dig”; en 2012 Moscow Agglomeration’s Extension, proyecto que planteaba desplazar los ministerios fuera del Kremlin y que doblaba la extensión de la ciudad; recientemente “Dallas’ Connected City Design Challenge”, cuyo objetivo es regenerar el centro de la ciudad de Dallas y conectarlo con el parque del río Trinity.
Ricardo Bofill Taller de Arquitectura utiliza el diseño urbano como el “instrumento para la organización espacial de acuerdo con la gran tradición clásica italiana y francesa, donde la mezcla de funciones genera la forma de la ciudad. Una calle, una plaza, un parque, son elementos esenciales del proyecto. La mezcla de funciones y una nueva teoría sobre la centralidad son determinantes en el diseño urbano de El Taller”.[11] Proyectos significativos en ciudades europeas son la expresión física de estos estudios. Los Jardines del Turia en Valencia, España La Porte, situado en el Plateau Kirchberg de Luxemburgo y El Crescent, en el frente marítimo de Salerno, Italia, son centros urbanos modernos con el esquema clásico de mezcla de funciones de las ciudades grecorromanas.
El equipo aplica esta misma filosofía en todos los continentes, pero su diseño se inspira en el genius loci de la cultura local. En Tokio , es un centro comercial que incorpora una estación de metro con intercambiador. Su diseño depurado y moderno es un reflejo estilístico del rápido desarrollo cultural del país y la obsesión de sus habitantes por la tecnología. Como contrapunto, el proyecto para la Universidad Politécnica Mohammed VI, recupera los materiales tradicionales de la arquitectura islámica, formas y elementos decorativos de la tradición marroquí, pero los transforma a través de un proyecto moderno en sus proporciones y distribución del programa. El diseño de este equipamiento universitario pone en evidencia su vocación de promover la innovación dentro de su propia cultura y sociedad.[23].
Desde los años 80 y los 90, gran parte del trabajo de Ricardo Bofill Taller de Arquitectura se desmarca del Regionalismo Crítico por el que la compañía se dio a conocer. A pesar de la utilización de sistemas y materiales modernos y de la aplicación de criterios de eficiencia en sus proyectos, El Taller mantiene el uso de las proporciones clásicas en la composición.