Estándar para Medición de Ruido (ISO 1996)
Introducción
Escucha segura es un concepto relacionado con acciones de promoción de la salud para asegurar que ciertas actividades recreativas, como conciertos, discotecas, escuchar música, retransmisiones, o podcasts, no pongan en riesgo nuestra audición.
Mientras la investigación muestra que repetidas exposiciones a cualquier sonido fuerte pueden causar trastornos auditivos y otros efectos de salud, “escucha segura” se aplica específicamente a la escucha voluntaria a través de sistemas personales de escucha, productos de amplificación de sonido personales (PASPs), o en locales de entretenimiento.[1][2][3][4][5][6] La escucha segura promueve estrategias para impedir efectos negativos, incluyendo pérdida de audición, tinitus e hiperacusia. Si bien la escucha segura no aborda la exposición a sonidos no deseados (que se denominan ruido), por ejemplo, en el trabajo o en otros hobbies ruidosos, es una parte esencial de una aproximación completa del máximo de factores que conforman la salud auditiva total.[7].
El riesgo de efectos negativos para la salud por exposiciones al sonido (sea ruido o música) viene principalmente determinado por la intensidad del sonido (volumen), la duración del acontecimiento, y la frecuencia de aquella exposición.[8] Estos tres factores caracterizan el nivel general de energía sonora que llega a los oídos de una persona y que se puede utilizar para calcular una dosis de ruido. Este sistema se ha utilizado para determinar los límites de exposición de ruido en el trabajo.
Los límites reglamentarios y recomendados para la exposición al ruido se desarrollaron a partir de los datos de audición y ruido obtenidos en entornos ocupacionales, donde la exposición a sonidos fuertes es frecuente y sus consecuencias pueden influir durante décadas.[2][9] A pesar de que las regulaciones específicas varían en todo el mundo, la mayoría de las buenas prácticas en el lugar de trabajo consideran un máximo aceptado de 85 decibelios (ponderado en dBA) de promedio durante ocho horas por día como el nivel de exposición seguro. Utilizando una tasa de cambio, típicamente 3 dB, el tiempo de escucha permitido se reduce a la mitad a medida que el nivel de sonido aumenta según la tasa seleccionada. Por ejemplo, un nivel de sonido de hasta 100 dBA puede escucharse sin repercusión únicamente 15 minutos cada día.[10][11].
Debido a su disponibilidad, los datos laborales han sido adaptados para determinar los criterios de riesgo de daños para exposiciones sonoras fuera del trabajo. En 1974, la Agencia de Protección Medioambiental de los EE. UU. recomendó una exposición durante 24 horas máximo de 70 dBA, si no había un "periodo de descanso" para los oídos cuando las exposiciones se promedian durante 24 horas y se suceden todos los días del año (los límites de exposición en el lugar de trabajo suponen 16 horas de silencio entre turnos y dos días de descanso a la semana).[12] En 1995, la Organización Mundial de la Salud (OMS) concluyó de manera similar, que las exposiciones promedio de 24 horas de 70 dBA o menos, representan un riesgo insignificante de pérdida auditiva durante toda la vida.[13] Siguiendo los informes sobre los trastornos auditivos por escuchar música, parecen necesarias intervenciones y recomendaciones adicionales para prevenir los efectos adversos de las actividades recreativas relacionadas con el sonido.[14][15][16][17][18][19][20][21].