Espacios simbólicos urbanos
Introducción
El Parque de los Tiempos es un espacio público urbano ubicado en la ciudad de Holguín, en la provincia homónima, al oriente de Cuba. Se distingue por su propuesta estética de línea modernista y escultórica, combinando metal, mortero "Mortero (construcción)") y diseño artístico.[1].
Fue inaugurado en el año 2016 con el propósito de constituir un hito visual y cultural en un entorno urbano previamente degradado. La obra es considerada un referente de expresión escultórica contemporánea dentro del contexto de la ciudad de los parques.[2].
Historia
Concepto e iniciativa
La idea original del parque fue concebida por el artista Cosme Proenza, quien expresó públicamente su gratitud hacia los artistas colaboradores durante la ejecución del proyecto. La decisión de levantar el parque en ese espacio obedeció al propósito de transformar un terreno yermo y poco aprovechado en un hito visual de carácter artístico dentro de un entorno urbano que adolecía de una propuesta estética destacada.[3].
Construcción
La obra fue erigida mediante la técnica conocida como “cemento directo”, con dirección escultórica de Silvio Pérez Carralero y Julio César Sánchez. Se construyó sobre una estructura de acero y malla metálica, sobre la cual se aplicaron varias capas de mortero hasta alcanzar el acabado definitivo.
Durante su desarrollo, se incorporaron elementos escultóricos penetrables, pórticos simbólicos y fuentes, con una concepción de espacialidad y volumen que buscaba romper con los esquemas convencionales de plazas y accesos urbanos.[4].
Modificaciones y evolución
Originalmente, el parque contaba con una escultura central que representaba al “Dios de la Lluvia”, inspirada en la serie pictórica Los Dioses Escuchan. Con el tiempo, esa escultura fue retirada o reemplazada por una fuente virtual en forma de elipse abierta, incorporando bancos en los extremos interiores.
Además, tres pequeñas fontanas se mantuvieron en el diseño actual, adoptando formas curvas semejantes a trompetas. La luminotecnia LED fue añadida como elemento expresivo, utilizando colores específicos para realzar volumen y figura de las piezas esculturales.[1].