Espacio educativo informal
Introducción
La educación no formal (ENF) hace referencia a todas aquellas actividades que se llevan a cabo fuera del ámbito escolar, fuera de la estructura del sistema escolarizado, así mismo pretendiendo desarrollar competencias intelectuales y morales de los individuos. Se entiende como "educación no formal" al conjunto de procesos, medios e instituciones específicas y diferencialmente diseñados, en función de explícitos objetivos de formación o de instrucción, que no están directamente dirigidos a la provisión de los grados propios del sistema educativo reglado".[1].
La educación no formal es un tipo de educación que va a comprender todos los procesos y prácticas que involucren a un grupo social heterogéneo, pero cuya estructura institucional no certifica para ciclos escolarizados, es decir, que tiene una intencionalidad educativa y una planificación del proceso enseñanza-aprendizaje, solamente que esta va a ocurrir fuera del ámbito escolar.
Una de las principales diferencias con la educación formal es que las actividades englobadas en la educación no formal son generalmente independientes unas de otras, aunque puede que algunas sean integrantes de otros sistemas más amplios de desarrollo (industrial, de salud). En algunos otros casos, también pueden estar ligadas al sistema de educación formal como algunos programas para adultos. Otras diferencias claras son sus medidas institucionales, sus objetivos educativos, su patrocinio y los grupos a los que atienden.
También podemos encontrar semejanzas entre ambas, por ejemplo, tanto la educación no formal como la formal han sido organizadas para aumentar y mejorar el proceso de aprendizaje informal y, en algunas ocasiones, sus métodos también son muy parecidos.[2].
Antecedentes
El término de educación no formal se acuñó para romper con la idea de que la educación solo se podía dar en los sistemas formales de educación y que solo «era dada en las primeras etapas de vida y terminando en la juventud».[3] Así mismo surge para satisfacer la demanda que la sociedad le hace a la educación, durante los años sesenta un análisis educativo detectó lo que en aquel tiempo se llamó «crisis mundial de la educación», crisis que en forma especial se daba en los sistemas educativos formales (escuelas). Los sistemas educativos formales se seguían manteniendo bajo los mismos medios, instituciones y principios convencionales con los que habían estado funcionando hasta el momento y difícilmente estaban en disposición de satisfacer la demanda educativa que la misma sociedad hacía. La escuela comenzaba a ser severamente cuestionada, pero a finales de los años sesenta empezó a ver la luz cuando las críticas se dirigieron de forma global a la Institución. El conjunto de estas críticas hacían que la confianza en dicha Institución, la cual se convirtió en una panacea, fuera cada vez menor.