El Centro histórico de Salvador es un gran centro cultural, lleno de museos, iglesias y diversos otros bienes culturales esenciales para la historia de Brasil. Para que estos patrimonios sean preservados, existen algunas leyes reguladoras que fueron establecidas por el Estado, las 3 principales están regidas por diferentes niveles del gobierno. La primera de ellas es el Decreto-Ley 25/1937, implementado por el gobierno federal a través del Instituto do Patrimônio Histórico e Artístico Nacional (IPHAN). La segunda en la Ley Municipal 3289/1983, que establece la Legislación Municipal Específica para la protección de los bienes culturales, a través de la cual se establece un área de protección que abarca el sitio cultural designado por el IPHAN y por el Plano Diretor Urbano 2008 de Salvador, que certifica formalmente las áreas patrimoniales designadas y las amparadas por el estatuto de Legislación Específica Municipal. Mismo con esas medidas, muchos edificios y lugares del Centro Histórico de Salvador se han degradado a lo largo de los años por tratarse de un Patrimonio Mundial habitable. A medida que esto ocurre, determinadas actividades económicas, como el comercio, ocupan cada vez más el ambiente cultural, lo que acaba perjudicando algunas poblaciones que allí habitan y contribuyen para el mantenimiento de la memoria cultural. A pesar de existir actividades nocivas para la preservación del Patrimonio, el turismo implantado en el Centro Histórico, al contrario de lo que muchos piensan, contribuye para la valorización y mantenimiento de las culturas allí presentes, y acabó dominando una gran parte de la actividad económica del Centro. Incluso se le han atribuido al lugar establecimientos turísticos, como el Museu do Carnaval, para contribuir tanto a la preservación de la memoria como a la actividad económica de la región. El lado negativo de este nuevo escenario es la pérdida de lo que no es turístico, como la Baixa dos Sapateiros, que por no ser un referente cultural acaba recibiendo menos atención y cuidados.[11].
El Centro Histórico posee una variedad muy grande de Referencias Culturales, que pueden ser definidas como varios elementos que caracterizan una sociedad, un pueblo, ciudad o país, como algo exclusivo de aquel grupo. A continuación, algunas de las más importantes referencias del Centro:.
La Capoeira es una lucha que tiene como fundamentos la incorporación de elementos musicales, religiosos y ritualisticos. Fue creada por esclavos africanos y sus descendientes traídos a Brasil en el período de la esclavitud, más precisamente en los núcleos urbanos y en ciudades portuarias como Salvador, Río de Janeiro y Recife. Inicialmente como una forma de autodefensa y resistencia delante de la manera que eran tratados por sus colonos. La musicalidad presente era de influencia africana, como ejemplo el Ngolo, pero por ser una creación brasileira, tuvo muchos elementos de otras culturas. Sus principales características son los movimientos complejos y ágiles, utilizando golpes con los codos, rodillas, cabeza y principalmente con las piernas, además de patadas y rasteiras.
La "Roda de Capoeira" fue considerada bien cultural por el IPHAN en 2008, y en 2014 también fue considerada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por Unesco. Consiste en un círculo formado por capoeiristas donde se juega, canta y toca capoeira, utilizado para entrenamientos o juegos y espectáculos.
En el Centro Histórico, hay innumerables espacios de referencias para la historia de la Capoeira, como en el Forte de Santo Antônio Além do Carmo, donde se localizan los gimnasios de cuatro mestres de Capoeira Angola: Mestre João Pequeno, Mestre Curió, Mestre Boca Rica y Mestre Moraes. Además, es en el Centro donde está la "Associação Brasileira de Capoeira Angola" y la "Rampa do Mercado" , y la última está localizada al lado de "Mercado Modelo", y era un punto de encuentro de grandes nombres de la Capoeira, como Mestre Pastinha, Mestre Traíra, y otros. Pero, no solo jugadores de Capoeira, pero también de comerciantes y trabajadores agrícolas.
Es un oficio inicialmente hecho por mujeres esclavas y libertas, que comercializaban principalmente el "acarajé"(hecho de una especie de judías, el "feijão-fradinho", y cebolla, frito en el aceite de "dendê", y servido con camarón, pimienta, "vatapá" o "caruru") para el sustento de sus familias, además de cumprir sus obligaciones religiosas en los terreros de "candomblé". Sus principales características son sus faldas redondas, una especie de turbante en la cabeza y sus collares, siempre con bandejas de "acarajé" y sus acompañamientos, además de otros platos típicos: "cocada" y "cocada- preta", "abará", "bolo de estudante", "lelê", "queijada" y "passarinha".
En el Centro Histórico es donde se encuentran muchos tableros de baianas, y además allí se encuentra el "Memorial das Baianas de Acarajé", y se celebra el "Día das Baianas de Acarajé", el 25 de noviembre.
La literatura de Cordel es una manifestación literaria tradicional de la región nordestina, habiendo mucho destaque en los estados de Pernambuco, Paraíba, Pará, Rio Grande do Norte, Ceará e Bahia.
El termo “cordel” vino de herencia portuguesa, el cordel fue introducida por ellos en los finales del siglo . Después de la llegada de la radio y televisión, los cordeles perdieron su popularidad.
Las principales características son la tradición literaria regional, las diferencias con la literatura tradicional, está compuesta en versos, tiene temas populares e de la cultura brasileña y también tiene el lenguaje popular, oral, regional e informal.
En 2013, los cordelistas ligados a la "Ordem Brasileira dos Poetas da Literatura de Cordel" fueron expulsados de la "Praça Cairú", su principal local de presentación, en una acción del gobierno municipal de reubicación de comerciantes ambulantes, y los cordelistas fueron inseridos en esa categoría de manera incorrecta. A pesar de haber intentado de todo, el gobierno les niega, con la siguiente respuesta: que el gobierno no puede permitir el comercio informal.
El Carnaval de Salvador, conocido por sus tríos eléctricos, fue idealizado por “Dodô” y “Osmar” con un coche adaptado con el techo abierto, ellos habían creado el primer trío eléctrico. Años después con la canción de Caetano Veloso “Atrás do trio elétrico” había popularizado el termo trío eléctrico. Uno de sus circuitos más famoso es el “Circuito Batatinha” que cruza el Largo do Pelourinho hasta el Terreiro de Jesus que hace la travesía sobre el centro histórico.
La fiesta de Domingo de Ramos es celebrada el domingo anterior a la Pascua, esta celebración es dedicada a la conmemoración de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Dice la tradición que Jesús había entrado por la puerta dorada de Jerusalén. En muchas denominaciones cristianas, el Domingo de Ramos es conocido por la distribución de hojas de palmeiras para los fieles reunidos en la iglesia.
El 2 de julio de 1823 marcó la liberación de Bahía del dominio portugués, un año después de la Independencia oficial de Brasil. Por ello, durante el feriado estatal,[12] bloques, carruajes, fanfarria, manifestantes y espectadores de la Fiesta de la Independencia del estado caminan desde Lapinha hasta Campo Grande, pasando por el Terreiro de Jesus, en Pelourinho, recorriendo toda la extensión del Centro Histórico.[13] Desde 1840 o 1849 (se desconoce el año exacto), el Caboclo y la Cabocla son considerados los símbolos de la libertad del Desfile 2 de julio. Estas figuras representan, respectivamente, a los indígenas y mestizos de origen bahiano que lucharon por la independencia del Estado hasta el 2 de julio de 1823, y la figura femenina en esa misma lucha.[14].
A pesar de ser un lugar de encuentro para diversos elementos y manifestaciones culturales de diferentes grupos que formaron y siguen formando la sociedad junto a la historia brasileña, los poseedores de conocimientos tradicionales que están en el Centro Histórico siguen teniendo conflictos con las organizaciones públicas responsables por el planeamiento urbano. Uno de los principales factores que contribuyen para que esta situación se perpetúe es la larga historia de conflictos con los trabajadores de la calle, expropiación de propiedades y expulsión de vecinos, con fines de exploración turística y comercial de la región, que viene ocurriendo desde la segunda mitad del siglo .[15] Con la iniciativa de innumerables grupos sociales y políticos para discutir el derecho a la vivienda para los habitantes del Centro Histórico, la comprensión de la relación entre el turismo local y la habitación de la zona ha ido evolucionando, haciendo con que un modelo más guiado por la sostenibilidad y por los intereses sociales se venga fortaleciendo y, poco a poco, puesto en práctica.[16].
Desde el período colonial, la presencia de poblaciones negras es algo que está fuertemente arraigado en la cultura del Centro Histórico, al fin y al cabo, la familia patriarcal no estaba solo constituida por lazos hereditarios y matrimonios, incluía, por ejemplo, a los esclavos domésticos afrodescendientes, que traían junto sus creencias y culturas. Un ejemplo de esta influencia es el que acreditan ser el primer terreiro candomblé del pueblo Ketu en Bahía, y que se encuentra en el actual Espaço Cultural da Barroquinha en el Centro Histórico. En el siglo , el terreiro fue retirado del local y originó otros tres en Salvador, que están entre los nueve terreiros enumerados por el IPHAN (siete de ellos se encuentran en Salvador):[17] Terreiro da Casa Branca, Terreiro do Gantois e Ilê Axé Opô Afonjá.[18] Estos sitios contribuyen, principalmente, para el mantenimiento de la memoria del local y para la continuación de las prácticas religiosas de las poblaciones de la región, aunque puedan ser utilizados con propósitos turísticos y de carácter étnico o religioso. Además, a lo largo del siglo se crearon, tanto en Salvador y como en el Centro Histórico, grupos, bloques carnavalescos e instituciones que buscan reforzar la identidad afrobrasileña y la fuerza de los movimientos negros en la actual sociedad de Brasil. Entre ellos están: Afoxé Filhos de Gandhy, un homenaje al líder indiano; el Grupo Cultural Olodum (enlace a la página Wikipedia); Casa do Benin; y Casa da Angola.[19].
Como en casi toda la ciudad de Salvador, la cocina típica del local también es una fusión de culturas. Si enfocamos en las influencias de las raíces africanas, que han traído ingredientes muy populares en la actualidad, como la leche de coco y el aceite de dendê, encontramos, entre los platos más famosos de la región: el acarajé, elaborado con buñuelos de frijol fradinho frito em aceite de dendê y con varias opciones de relleno; y el abará, elaborado con buñuelos de frijol fradinho y cocido envuelto en hoja de bananeira, lo que le da un sabor más suave. Si combinamos los orígenes africanos con frutos del mar, llegamos a platos como el bobó de camarón y la moqueca bahiana, muy típicos de Salvador. Además, en relación con la influencia lusitana, podemos decir que el sarapatel, un guiso de entrañas y sangre cortada de cerdo, es un plato de origen portugués y que también es típico de la región. En cuanto a los dulces, podemos encontrar orígenes indígenas en la cocina bahiana, presente en el postre beiju, a base de harina de mandioca tostada. La cocina bahiana en sí es muy rica en relación con los postres, con el famoso mungunzá, un guiso de maíz con leche de coco y azúcar; el arroz dulce; y las bandejas de las Baianas con una gran variedad de posibilidades, desde quindins hasta cocadas, tanto blancas como oscuras.[20].
Como se espera de la primera capital de Brasil denominada por los portugueses, el catolicismo en el territorio de Salvador es algo que está arraigado en la cultura y que sigue estando fuertemente representado en el Centro Histórico. Durante el período colonial e imperial, los preceptos católicos fueron los responsables por hegemonizar a la población brasileña, muchas vezes restringiendo la práctica del candomblé a los esclavos. La religión estuvo presente en todas partes, sea en las capillas de los molinos y en la adopción de los nombres sagrados o en la enseñanza controlada por los padres jesuitas.[3] La capital del estado de Bahía puede ser considerada, hasta los días de hoy, uno de los centros del catolicismo en Brasil, principalmente en los puntos turísticos de la ciudad y en las fiestas culturales que se realizan en Salvador; sin mencionar la gran cantidad de iglesias y edificios dispersos por todo el Centro Histórico. La Iglesia y Convento de São Francisco[21] y la Basílica de Nossa Conceição da Praia, fundada por Thomé de Souza,[22] son algunos ejemplos de los establecimientos localizados en el Centro Histórico que simbolizan el catolicismo en Salvador.
El paisaje arquitectónico del Centro Histórico de Salvador sirve como ejemplo para representar edificios religiosos, civiles y militares portugueses de los siglos XVI al XIX. Como consecuencia de su importante papel como centro de las acciones económicas de Portugal durante el período colonial, las construcciones del local permiten la interpretación y visualización del modelo de las ciudades portuguesas en el exterior. En este sentido, destaca la división entre Cidade Alta "Ciudad Alta (Salvador)") e Cidade Baixa "Ciudad Baja (Salvador)"), un paisaje originado del estilo arquitectónico colonial. A lo largo del siglo , como resultado del enriquecimiento generado por la producción y venta de azúcar, se inició la fase monumental de la arquitectura bahiana, basada en la transición del estilo Renacentista al Barroco, dando lugar a construcciones actualmente muy importantes para la ciudad, como la Catedral de Salvador (antes conocida como Iglesia de los Jesuitas). Finalmente, se puede decir que el valor de los agrupamientos urbanos de origen portugués fue uno de los principales factores que contribuyeron a que el Centro Histórico fuera declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985.[23].