Espacio articulado
Introducción
La Articulación, en el arte y la arquitectura, es la manera en que se diseñan los encuentros y los vínculos entre los distintos elementos que componen un diseño. Existen diversos grados de articulación, de tal forma que cada parte de un diseño puede relacionarse con el todo en un rango amplio de niveles, desde la simple yuxtaposición hasta altos grados de continuidad y unidad entre las piezas. La articulación de un edificio pone en evidencia cómo las partes se vincularon para formar el todo, al enfatizar cada una de ellas de manera reconocible. En los diseños muy articulados, cada parte es claramente distinguible en sí misma.[1].
Continuidad y fusión
El concepto opuesto al de articulación de las partes es el de continuidad y fusión, en donde se minimiza la diferenciación de las partes. Una articulación de piezas distinguibles pone el énfasis en los quiebres estratégicos, mientras una articulación de continuidad se apoya en las transiciones sutiles.[2] La continuidad (o fusión) minimiza la independencia de los elementos y pone el foco en la parte más importante del todo, reduciendo la atención en los otros elementos independientes.[2].
Articulación o continuidad
La forma articulada enfatiza las partes que conforman un edificio, haciéndolas visualmente distinguibles. En oportunidades, se termina desdibujando la lectura del todo, fragmentándolo en demasiadas piezas, pero generalmente la articulación busca un balance entre ambos extremos.
Articulación de espacios
La arquitectura se ha definido como “el arte de la articulación de espacios”. Y la geometría es la herramienta básica de un arquitecto, pero no es su forma de comunicarse. Esta forma es la definición de los objetos en el espacio que los rodea, de manera tal que la articulación es “la geometría de la forma y el espacio”.[3].