Ergonomía Cognitiva
Introducción
La ergonomía cognitiva «se ocupa de los procesos mentales, tales como la percepción, la memoria "Memoria (proceso)"), el razonamiento y la respuesta motora, que afectan a las interacciones entre los seres humanos y otros elementos de un sistema. Los temas relevantes incluyen la carga de trabajo mental, la toma de decisiones, la ejecución experta, la interacción persona-computadora, la fiabilidad humana, el estrés laboral y la formación profesional en relación con el diseño de los sistemas humanos. La ergonomía cognitiva estudia la cognición en contextos laborales y operacionales, a fin de optimizar el bienestar humano y el rendimiento del sistema» (Asociación Internacional de Ergonomía — IEA).[1] Es un subconjunto del campo más grande de los factores humanos y la ergonomía.[2].
Objetivos
La ergonomía cognitiva es una rama emergente de los factores humanos y la ergonomía que hace especial hincapié en el análisis de los procesos cognitivos necesarios para los operadores que trabajan en la industria moderna y entornos similares. Entre sus objetivos están el diagnóstico, la carga de trabajo, la consciencia situacional, la toma de decisiones y la planificación. La ergonomía cognitiva pretende mejorar el desempeño de las tareas cognitivas a través de varias intervenciones, entre ellas las siguientes:.
Historia
El campo de la ergonomía cognitiva surgió predominantemente en los años 70 con la llegada de la computadora personal y los nuevos desarrollos en los campos de la psicología cognitiva y la inteligencia artificial. A diferencia de la tradición de la ergonomía física, «la ergonomía cognitiva es... la aplicación de la psicología al trabajo... para lograr la optimización entre la gente y su trabajo».[3] Visto como una ciencia aplicada, los métodos involucrados con la creación de un diseño ergonómico cognitivo han cambiado con el rápido desarrollo de los avances tecnológicos en los últimos 27 años. En los años 80, hubo una transición a nivel mundial en el enfoque metodológico para el diseño. Según van der Veer, Enid Mumford fue uno de los pioneros de la ingeniería de sistemas interactivos que abogó por la noción de diseño centrado en el usuario, en el que el usuario se considera y está «incluido en todas las fases del diseño».[4] Hay varios modelos diferentes que describen los criterios para el diseño de la tecnología que sea fácil de usar. Varios modelos se centran en un proceso sistemático para el diseño, evaluando los procesos cognitivos involucrados en una tarea determinada y así desarrollar capacidades de interfaz adecuadas (análisis de tareas). El análisis de tareas en investigaciones anteriores se ha centrado en la evaluación de las demandas de la tarea cognitiva, en materia de control de motores y la cognición durante las tareas visuales, como operar maquinaria, o la evaluación de la atención y el enfoque a través del análisis de los movimientos sacádicos de los ojos de los pilotos durante el vuelo.[4] La neuroergonomía, íntimamente relacionada con la ergonomía cognitiva, pretende mejorar la interacción persona-computador utilizando metodologías de registro de la actividad cerebral. Por ejemplo, las investigaciones neuroergonómicas en la Universidad de Iowa se dirigen tanto a desarrollar protocolos para evaluar la conducción segura y así poder mejorar la movilidad de personas de edad avanzada, como a analizar las capacidades cognitivas involucradas en la navegación de entornos virtuales abstractos.[5] En España, la disciplina se establece con la publicación del libro de Cañas y Waern, . (2001) Ed. Médica Panamericana.[6].