Enrique de la Mora
Introducción
Enrique de la Mora y Palomar (Guadalajara "Guadalajara (México)"), 16 de junio de 1907-Ciudad de México, 9 de mayo de 1978) fue un arquitecto mexicano ganador del Premio Educación Pública") en 1946 y del Premio Nacional de Arquitectura&action=edit&redlink=1 "Premio Nacional de Arquitectura (México) (aún no redactado)") en 1953.[1] Su obra incluye edificios públicos, iglesias, casas habitación, escuelas, tiendas departamentales, edificios bancarios y propuestas urbanas. En colaboración con ingenieros, artistas, políticos, académicos y miembros de la Iglesia católica, creó un lenguaje diverso consecuente con innovaciones estructurales, funcionales, estéticas y de la liturgia católica. Los edificios que diseñó y construyó se consideran un referente urbano y forman parte del patrimonio moderno de la arquitectura y el pensamiento en México.[1] Junto al español Félix Candela, representa la arquitectura expresionista estructural") en México.
Trayectoria
Enrique de la Mora creció en la ciudad de Guadalajara en una familia de tradición católica. Su padre, Manuel de la Mora y del Castillo Negrete (1874-1923), fue un ingeniero y arquitecto que diseñó y construyó edificios icónicos en el centro de Guadalajara. Otros arquitectos que destacan entre los miembros de su familia son: su esposa, Tatiana de la Mora") y José Villagrán García, su maestro y colaborador.
Enrique de la Mora estudió en la Escuela Nacional de Arquitectura") (hoy Facultad de Arquitectura "Facultad de Arquitectura (UNAM)")) de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde obtuvo el título de arquitecto el 28 de abril de 1933. José Luis Cuevas Pietrasanta y Carlos Contreras fueron dos maestros destacados de esa generación, en la que también estudiaron Augusto Pérez Palacios y Enrique Yáñez.[1].
En 1933 inició su carrera con el diseño del Hogar Infantil Número 9 en la Ciudad de México, de la mano de José Villagrán García. A partir de 1934, se asoció con José Creixell, Manuel de la Mora y Pafnuncio Padilla, con quienes construyó múltiples edificios departamentales, públicos y de oficinas.
La etapa más importante de su despacho fue entre 1940 y 1960. La parroquia de la Purísima Concepción en Monterrey, Nuevo León, fue la obra que inició esta etapa y por la cual le otorgaron varios reconocimientos más adelante.[2] Durante esta fase, el arquitecto Fernando López Carmona") fue el jefe de taller en su despacho, colaborando y aportando sus destacados conocimientos sobre geometría.