El desarrollo de la energía solar fotovoltaica en el mundo
Entre los años 2001 y 2016 se ha producido un crecimiento exponencial de la producción fotovoltaica, duplicándose aproximadamente cada dos años.[122] La potencia total fotovoltaica instalada en el mundo (conectada a red) ascendía a 16 gigavatios (GW) en 2008, 40 GW en 2010, 100 GW en 2012, 180 GW en 2014, 300 GW en 2016 y 500 GW en 2018.[123][124][125][126][127][9][10].
Históricamente, Estados Unidos lideró la instalación de energía fotovoltaica desde sus inicios hasta 1996, cuando su capacidad instalada alcanzaba los 77 MW, más que cualquier otro país hasta la fecha. En los años posteriores, fueron superados por Japón, que mantuvo el liderato hasta que a su vez Alemania la sobrepasó en 2005, manteniendo el liderato desde entonces. A comienzos de 2016, Alemania se aproximaba a los 40 GW instalados.[130] Sin embargo, por esas fechas China, uno de los países donde la fotovoltaica está experimentando un crecimiento más vertiginoso superó a Alemania, convirtiéndose desde entonces en el mayor productor de energía fotovoltaica del mundo.[130] Se espera que multiplique su potencia instalada actual hasta los 200 GW en 2020.[128][131][132].
Producción mundial
La capacidad total instalada supone ya una fracción significativa del mix eléctrico en la Unión Europea, cubriendo de media el 3,5 % de la demanda de electricidad y alcanzando el 7 % en los períodos de mayor producción.[127] En algunos países, como Alemania,[133][134] Italia,[135][136][137][nota 5] Reino Unido[138] o España,[139] alcanza máximos superiores al 10 %, al igual que en Japón[140] o en algunos estados soleados de Estados Unidos, como California.[141] La producción anual de energía eléctrica generada mediante esta fuente de energía a nivel mundial equivalía en 2015 a cerca de 184 TWh, suficiente para abastecer las necesidades energéticas de millones de hogares y cubriendo aproximadamente un 1 % de la demanda mundial de electricidad.[127].
China
La energía fotovoltaica se ha convertido en una de las mayores industrias de la República Popular China. El país asiático es líder mundial por capacidad fotovoltaica, con una potencia instalada a principios de 2019 superior a los 170 GW.[142] Cuenta además con unas 400 empresas fotovoltaicas, entre las que destacan Trina Solar, Jinko Solar y JA Solar, gigantes mundiales en la fabricación de paneles solares. En 2014 producía aproximadamente la mitad de los productos fotovoltaicos que se fabrican en el mundo (China y Taiwán juntos suman más del 60 % de cuota). La producción de paneles y células fotovoltaicas en China se ha incrementado notablemente durante la última década: en 2001 mantenía una cuota inferior al 1 % del mercado mundial, mientras que por las mismas fechas, Japón y los Estados Unidos sumaban más del 70 % de la producción mundial. Sin embargo, la tendencia se ha invertido y en la actualidad China supera ampliamente al resto de productores.
La capacidad de producción de paneles solares chinos prácticamente se cuadruplicó entre los años 2009 y 2011, superando incluso la demanda mundial. Como resultado, la Unión Europea acusó a la industria china de estar realizando dumping, es decir vendiendo sus paneles a precios por debajo de coste, imponiendo aranceles a la importación de este material.[143][144].
La instalación de energía fotovoltaica se ha desarrollado espectacularmente en el país asiático en años recientes, superando incluso las previsiones iniciales. Debido a tan rápido crecimiento, las autoridades chinas se han visto obligadas a revaluar en varias ocasiones su objetivo de potencia fotovoltaica.
La potencia total instalada en China creció hasta los 77 GW a finales de 2016, tras conectar 36 GW en el último año, de acuerdo a las estadísticas oficiales del país.[145] En 2017, China había superado el objetivo marcado por el gobierno para 2020, una potencia fotovoltaica de 100 GW.[146] Por ello a finales de 2018 se anunció que China podría elevar su objetivo solar para 2020 a más de 200 GW.[147].
Este crecimiento refleja el abrupto descenso de costes de la energía fotovoltaica, que actualmente comienza a ser una opción más barata que otras fuentes de energía, tanto a precios minoristas como comerciales. Fuentes del gobierno chino han afirmado que la fotovoltaica presentará precios más competitivos que el carbón y el gas (aportando además una mayor independencia energética) a finales de esta década.[148].
Estados Unidos
Estados Unidos es desde 2010 uno de los países con mayor actividad en el mercado fotovoltaico, cuenta con grandes empresas del sector, como First Solar o SolarCity, así como numerosas plantas de conexión a red. A principios de 2017, Estados Unidos superaba los 40 GW de potencia fotovoltaica instalada,[149] suficiente para proporcionar electricidad a más de 8 millones de hogares, tras duplicar su capacidad solar en menos de dos años.[150].
Aunque Estados Unidos no mantiene una política energética nacional uniforme en todo el país en lo referente a fotovoltaica, muchos estados han fijado individualmente objetivos en materia de energías renovables, incluyendo en esta planificación a la energía solar en diferentes proporciones. En este sentido, el gobernador de California Jerry Brown ha firmado una legislación requiriendo que el 33 % de la electricidad del estado se genere mediante energías renovables a finales de 2020.[151] Estas medidas se han visto apoyadas desde el gobierno federal con la adopción del Investment Tax Credit (ITC), una exención fiscal establecida en 2006 para promover el desarrollo de proyectos fotovoltaicos, y que ha sido extendida recientemente hasta 2023.[152].
Un informe privado[153] recoge que la energía solar fotovoltaica se ha expandido rápidamente durante los últimos 8 años, creciendo a una media del 40 % cada año. Gracias a esta tendencia, el coste del kWh producido mediante energía fotovoltaica se ha visto enormemente reducido, mientras que el coste de la electricidad generada mediante combustibles fósiles no ha dejado de incrementar. Como resultado, el informe concluye que la fotovoltaica alcanzará la paridad de red frente a las fuentes de energía convencionales en muchas regiones de Estados Unidos en 2015. Pero para alcanzar una cuota en el mercado energético del 10 %, prosigue el informe, las compañías fotovoltaicas necesitarán estilizar aún más las instalaciones, de forma que la energía solar se convierta en una tecnología directamente enchufable («plug-and-play»). Es decir, que sea sencillo adquirir los componentes de cada sistema y su interconexión sea simple, al igual que su conexión a la red.[153].
Actualmente la mayoría de las instalaciones son conectadas a red y utilizan sistemas de balance neto que permiten el consumo de electricidad nocturno de energía generada durante el día. Nueva Jersey lidera los Estados con la ley de balance neto menos restrictiva,[154] mientras California lidera el número total de hogares con energía solar. Muchos de ellos fueron instalados durante la iniciativa million solar roof (un millón de tejados solares).[155].
La tendencia y el ritmo de crecimiento actuales indican que en los próximos años se construirán un gran número de plantas fotovoltaicas en el sur y suroeste del país, donde el terreno disponible es abundante, en los soleados desiertos de California, Nevada y Arizona. Las empresas están adquiriendo cada vez en mayor medida grandes superficies en estas zonas, con la intención de construir mayores plantas a gran escala.[156].
Japón
La energía fotovoltaica en Japón, se ha expandido rápidamente desde la década de 1990. El país es uno de los líderes en la fabricación de módulos fotovoltaicos y se encuentra entre los primeros puestos en términos de potencia instalada, con más de 23 GW a finales de 2014, la mayor parte conectada a red.[157][158][159] La irradiación en Japón es óptima, situándose entre 4,3 y 4,8 kWh·m²·día, convirtiéndolo en un país idóneo para el desarrollo de este tipo de energía.
La venta de módulos fotovoltaicos para proyectos comerciales ha crecido rápidamente tras la introducción por parte del Gobierno japonés en julio de 2012 de una tarifa para el incentivo de la fotovoltaica tras el accidente nuclear de Fukushima y la paralización de la mayoría de las centrales nucleares que tiene el país.
La mayoría de módulos procede de fabricantes locales, entre los que destacan Kyocera, Sharp Corporation, Mitsubishi o Sanyo, mientras que una pequeña parte son importados, según se desprende de los datos de la Asociación Japonesa de Energía Fotovoltaica (Japan Photovoltaic Energy Association, JPA).[160] Tradicionalmente, el mercado fotovoltaico ha estado muy desplazado al segmento residencial, copando hasta el 97 % de la capacidad instalada en todo el país hasta 2012.[161] Aunque esta tendencia se está invirtiendo, todavía más del 75 % de las células y módulos vendidos en Japón a principios de 2012 tuvieron como destino proyectos residenciales, mientras que cerca del 9 % se emplearon en instalaciones fotovoltaicas comerciales.[162].
En 2014, la potencia total fotovoltaica instalada en el país se situaba en torno a los 23 GW, los cuales contribuían aproximadamente en un 2,5 % a la demanda eléctrica del país.[127] Durante el verano de 2015, se informó que la producción fotovoltaica en Japón había cubierto en determinados momentos el 10 % de la demanda total nacional.[140] Dos años después, en 2016, se sitúa en torno a 42 GW,[149] y la previsión apunta a que el mercado fotovoltaico japonés crecerá aún más en los próximos años.[163].
Alemania
Alemania dispone a principios de 2016 de una potencia instalada cercana a los 40 GW.[130] Solo en 2011, Alemania instaló cerca de 7,5 GW,[164] y la fotovoltaica produjo 18 TW·h de electricidad, el 3 % del total consumido en el país.[134][165].
El mercado fotovoltaico en Alemania ha crecido considerablemente desde principios del siglo gracias a la creación de una tarifa regulada para la producción de energía renovable, que fue introducida por la «German Renewable Energy Act», ley publicada el año 2000. Desde entonces, el coste de las instalaciones fotovoltaicas ha descendido más del 50 % en cinco años, desde 2006.[166] Alemania se ha marcado el objetivo de producir el 35 % de la electricidad mediante energías renovables en 2020 y alcanzar el 100 % en 2050.[167].
En 2012, las tarifas introducidas costaban a Alemania unos 14 000 millones de euros por año, tanto para las instalaciones eólicas como solares. Este coste es repartido entre todos los contribuyentes mediante un sobrecoste de 3,6 céntimos de € por kWh[168] (aproximadamente el 15 % del coste total de la electricidad para el consumidor doméstico).[169].
La considerable potencia instalada en Alemania ha protagonizado varios récords durante los últimos años. Durante dos días consecutivos de mayo de 2012, por ejemplo, las plantas solares fotovoltaicas instaladas en el país produjeron 22 000 MWh en la hora del mediodía, lo que equivale a la potencia de generación de veinte centrales nucleares trabajando a plena capacidad.[170][nota 6] Alemania pulverizó este récord el 21 de julio de 2013, con una potencia instantánea de 24 GW a mediodía.[171][172] Debido al carácter altamente distribuido de la fotovoltaica alemana, aproximadamente 1,3-1,4 millones de pequeños sistemas fotovoltaicos contribuyeron a esta nueva marca. Aproximadamente el 90 % de los paneles solares instalados en Alemania se encuentran situados sobre tejado.[173].
En junio de 2014, la fotovoltaica alemana volvió a batir récords durante varios días, al producir hasta el 50,6 % de toda la demanda eléctrica durante un solo día, y superar el anterior récord de potencia instantánea hasta los 24,24 GW.[174][175][176].
A comienzos de verano de 2011, el Gobierno alemán anunció que el esquema actual de tarifas reguladas concluiría cuando la potencia instalada alcanzase los 52 GW. Cuando esto suceda, Alemania aplicará un nuevo esquema de tarifas de inyección cuyos detalles no se conocen todavía.[177].
No obstante, consciente de que el almacenamiento de energía mediante baterías es indispensable para el despliegue masivo de renovables como la energía eólica o la fotovoltaica, dada su intermitencia, el 1 de mayo de 2013 Alemania puso en marcha un nuevo programa de ayudas para incentivar sistemas fotovoltaicos con baterías de almacenamiento.[178] De esta manera, se financia a las instalaciones fotovoltaicas menores de 30 kW que instalen baterías y acumulen electricidad, con 660 euros por cada kW de almacenamiento de batería. El programa está dotado con 25 millones de euros anuales repartidos en 2013 y 2014, y de esta forma se logra disponer de la energía cuando el recurso no esté disponible —no haya viento o sea de noche—,[178] además de facilitar la estabilidad del sistema eléctrico.[179].
India
India está densamente poblada y tiene también una gran irradiación solar, lo que hace del país uno de los mejores candidatos para el desarrollo de la fotovoltaica. En 2009, India anunció un programa para acelerar el uso de instalaciones solares en los edificios gubernamentales, al igual que en hospitales y hoteles.[180].
La caída en el precio de los paneles fotovoltaicos ha coincidido con un incremento del precio de la electricidad en la India. El apoyo del gobierno y la abundancia del recurso solar han ayudado a impulsar la adopción de esta tecnología.[181].
El parque solar Charanka, de 345 MW (uno de los mayores del mundo) fue puesto en servicio en abril de 2012 y ampliado en 2015, junto a un total de 605 MW en la región de Guyarat.[182] La construcción de otros grandes parques solares ha sido anunciada en el estado de Rajasthan.[183] También el parque solar de Dhirubhai Ambani, de 40 MW, fue inaugurado en 2012.[184].
En enero de 2015, el gobierno indio incrementó de forma significativa su planes de desarrollo solar, estableciendo un objetivo de inversiones por valor de 100 000 millones de dólares y 100 GW de capacidad solar para 2022.[185][186].
A comienzos de 2017, la potencia total instalada en India se situaba por encima de los 10 GW.[187] India espera alcanzar rápidamente los 20 GW instalados,[188] cumpliendo su objetivo de crear 1 millón de puestos de trabajo[189] y alcanzar 100 GW en 2022.[190][191].
Italia
Italia se encuentra entre los primeros países productores de electricidad procedente de energía fotovoltaica, gracias al programa de incentivos llamado Conto Energia.[192] El crecimiento ha sido exponencial en los últimos años: la potencia instalada se triplicó en 2010 y se cuadruplicó en 2011, llegando a producir en 2012 el 5,6 % de la energía total consumida en el país.[135].
Este programa contaba con un presupuesto total de 6700 millones de €, alcanzado dicho límite el Gobierno ha dejado de incentivar las nuevas instalaciones, al haberse alcanzado la paridad de red. Un informe publicado en 2013 por el Deutsche Bank concluía que efectivamente la paridad de red se había alcanzado en Italia y otros países del mundo.[193] El sector ha llegado a proporcionar trabajo a unas 100 000 personas, especialmente en el sector del diseño e instalación de dichas plantas solares.[194].
Desde mediados de 2012 está vigente una nueva legislación que obliga a registrar todas las plantas superiores a 12 kW; las de potencia menor (fotovoltaica de tejado en residencias) están exentas de registro.[195] A finales de 2016, la potencia total instalada se situaba por encima de 19 GW,[149] suponiendo una producción energética tan importante que varias centrales de gas operaban a mitad de su potencial durante el día.
Reino Unido
La energía solar en Reino Unido, aunque relativamente desconocida hasta hace poco,[196] ha despegado muy rápidamente en años recientes, debido a la drástica caída del precio de los paneles fotovoltaicos y la introducción de tarifas reguladas a partir de abril de 2010.[197] En 2014, había censadas ya unas 650 000 instalaciones solares en las islas británicas, con una capacidad total cercana a los 5 GW.[198] La planta solar más grande del país se encuentra en Southwick Estate, cerca de Fareham, y cuenta con una potencia de 48 MW. Fue inaugurada en marzo de 2015.[199].
En 2012, el gobierno británico de David Cameron se comprometió a abastecer cuatro millones de hogares mediante energía solar en menos de ocho años,[200] lo que equivale a instalar unos 22 GW de capacidad fotovoltaica antes de 2020.[197] A principios de 2016, Reino Unido había instalado más de 10 GW de energía solar fotovoltaica.[201].
Entre los meses de abril y septiembre de 2016, la energía solar produjo en Reino Unido más electricidad (6964 GWh) que la producida mediante carbón (6342 GWh), ambas se sitúan en torno a un 5 % de la demanda.[138].
Francia
El mercado francés es el cuarto más importante dentro de la Unión Europea, tras los mercados de Alemania, Italia y Reino Unido. A finales de 2014 contaba con más de 5 GW instalados, y mantiene actualmente un crecimiento sostenido, estimándose que en 2015 conectará a la red eléctrica 1 GW adicional a la capacidad actual.[202] Recientemente, el país galo incrementó el cupo de sus subastas para energía fotovoltaica de 400 a 800 MW, como consecuencia del reconocimiento gubernamental a la cada vez mayor competitividad de la energía solar.[202].
En Francia se encuentra una de las plantas fotovoltaicas más grandes de Europa, un proyecto de 300 MW llamado Cestas.[203][204][205] Su entrada en funcionamiento tuvo lugar a finales de 2015, proporcionando al sector fotovoltaico un ejemplo a seguir por el resto de la industria europea.[203].
España
España es uno de los países de Europa con mayor irradiación anual.[43] Esto hace que la energía solar sea en este país más rentable que en otros. Regiones como el norte de España, que generalmente se consideran poco adecuadas para la energía fotovoltaica, reciben más irradiación anual que la media en Alemania, país que mantiene desde hace años el liderazgo en la promoción de la energía solar fotovoltaica.[43].
Desde principios de la década de 2000, en concordancia con las medidas de apoyo a las energías renovables que se estaban llevando a cabo en el resto de Europa, se había venido aprobando la regulación que establece las condiciones técnicas y administrativas, y que supuso el inicio de un lento despegue de la fotovoltaica en España. En 2004, el gobierno español eliminó las barreras económicas para la conexión de las energías renovables a la red eléctrica. El Real Decreto 436/2004 igualó las condiciones para su producción a gran escala, y garantizó su venta mediante primas a la generación.[206].
Gracias a esta regulación, y el posterior RD 661/2007,[207] España fue en el año 2008 uno de los países con más potencia fotovoltaica instalada del mundo, con 2708 MW instalados en un solo año. Sin embargo, posteriores modificaciones en la legislación del sector[208] ralentizaron la construcción de nuevas plantas fotovoltaicas, de tal forma que en 2009 se instalaron tan solo 19 MW, en 2010, 420 MW, y en 2011 se instalaron 354 MW, correspondiendo al 2 % del total de la Unión Europea.[133].
En términos de producción energética, en 2010 la energía fotovoltaica cubrió en España aproximadamente el 2 % de la generación de electricidad, mientras que en 2011 y 2012 representó el 2,9 %, y en 2013 el 3,1 % de la generación eléctrica según datos del operador, Red Eléctrica.[209][210][211]
En 2018, la cuota de la energía solar fotovoltaica en España alcanzó el 3,2 % de toda la energía producida a nivel nacional.[212].
A principios de 2012, el Gobierno español aprobó un Real Decreto Ley por el que se paralizó la instalación de nuevas centrales fotovoltaicas y demás energías renovables.[213] A finales de 2015 la potencia fotovoltaica instalada en España ascendía a 4667 MW.[214] En 2017, España cayó por primera vez de la lista de los diez países con mayor capacidad fotovoltaica instalada, al ser superado por Australia y Corea del Sur.[215] Sin embargo, en julio de 2017, el Gobierno organizó una subasta que adjudicó más de 3500 MW de nuevas plantas de energía fotovoltaica,[216] que permitirán a España alcanzar los objetivos de generación de energía renovable establecidos por la Unión Europea para 2020. Como novedad, ni la construcción de las plantas adjudicadas ni su operación supondrá algún coste para el sistema, excepto en el caso de que el precio de mercado baje de un suelo establecido en la subasta. La gran bajada de costes de la energía fotovoltaica ha permitido que grandes empresas hayan licitado a precio de mercado.[217].
Latinoamérica
En Latinoamérica, la fotovoltaica ha comenzado a despegar en los últimos años. Se ha propuesto la construcción de un buen número de plantas solares en diversos países, a lo largo de toda la región.[221].
La energía solar fotovoltaica viene en expansión en Brasil, mientras en 2020 el país presentaba 7,8 GW de energía solar instalada, el decimocuarto país del mundo en términos de esa energía, a octubre de 2022 la capacidad instalada llegó a un total de 21 GW, con un factor de capacidad promedio del 23 %. En 2023, Brasil estará entre los 10 países del mundo con más energía solar instalada.[222] Algunos de los Estados brasileños más irradiados son Minas Gerais, Bahía y Goiás, que presentan una irradiación entre 4,5 a 6,0 kWh/m²/día.[223][224].
México es el segundo país latinoamericano con mayor capacidad instalada (7,0 GW en 2021),[225] y tiene aun un enorme potencial en lo que respecta a energía solar.[226][227] Un 70 % de su territorio presenta una irradiación superior a 4,5 kWh/m²/día, lo que lo convierte en un país muy soleado, e implica que utilizando la tecnología fotovoltaica actual, una planta solar de 25 km² en cualquier lugar del estado de Chihuahua o el desierto de Sonora (que ocuparía el 0,01 % de la superficie de México) podría proporcionar toda la electricidad demandada por el país.[228].
El proyecto Aura Solar, situado en La Paz (Baja California Sur) "La Paz (Baja California Sur)"), inaugurado a principios de 2014, que pretendía generar 82 GWh al año, suficiente para abastecer el consumo de 164 000 habitantes (65 % de la población de La Paz "La Paz (Baja California Sur)")), pero fue arrasado por el huracán Odile en septiembre del mismo año y la planta dejó de operar por varios meses.
En el año 2016 se llevó a cabo la reconstrucción de la planta que terminó a finales del mismo año y desde 2017 a la fecha se encuentra en operación nuevamente.[229].
Otra planta fotovoltaica de 47 MW se encuentra en fase de planificación en Puerto Libertad (Sonora) "Puerto Libertad (Sonora)").[230] La planta, originalmente diseñada para albergar 39 MW, se amplió para permitir la generación de 107 GWh/año.[231].
México cuenta ya con más de 3000 MW instalados. Se espera que experimente un mayor crecimiento en los próximos años, con el fin de alcanzar el objetivo de cubrir el 35 % de su demanda energética a partir de energías renovables en 2024, según una ley aprobada por el gobierno mexicano en 2012.[232][233].
Chile lideraba hasta hace unos años la producción solar en Latinoamérica (hoy está en tercer lugar - 4,4 GW en 2021[225]). La primera planta solar fotovoltaica en Chile fue El Águila, de 2,2 MWp ubicada en Arica, terminada de conectar en 2012. Este país inauguró en junio de 2014 una central fotovoltaica de 100 MW, que se convirtió en la mayor realizada hasta la fecha en Latinoamérica.[234] El elevado precio de la electricidad y los altos niveles de radiación que existen en el norte de Chile, han promovido la apertura de un importante mercado libre de subsidios.[235] A finales de 2018, el país andino contaba con 2427 MW fotovoltaicos en operación. Chile cuenta con un potencial de más de 1800 GW de energía solar posible en el desierto de Atacama, según un estudio realizado por la GIZ Alemana en Chile (Sociedad Alemana de Cooperación Internacional, 2014). El desierto de Atacama es el lugar con mayor irradiación del mundo con niveles de irradiación global (GHI), por sobre los 2700 kWh/m²/año.
Evolución temporal
En la siguiente tabla se muestra el detalle de la potencia mundial instalada, desglosada por cada país, desde el año 2002 hasta 2022:.
Previsión a largo plazo
Según el informe Estadísticas de capacidad renovable 2023 de la Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena), la potencia fotovoltaica instalada en el mundo alcanzó los 773,2 GW en 2020, lo que supone un crecimiento del 22 % respecto al año anterior.[1] Este crecimiento fue el doble que el de las renovables en conjunto, y representó el 39 % de la potencia instalada de todas las tecnologías de generación eléctrica en 2020.
China fue el principal mercado fotovoltaico en 2020, con 48 GW instalados, seguido por Estados Unidos, con 19 GW, y Vietnam, con 11 GW1. España se situó entre los países con mayor incremento porcentual de la potencia fotovoltaica, con un 31,99 % de aumento, alcanzando los 18,2 GW.[2] El potencial fotovoltaico de países como Brasil, Chile y Arabia Saudí todavía no se ha desarrollado conforme a lo esperado, y se espera que sea desarrollado durante los próximos años. Para 2021, se esperaba que la potencia fotovoltaica instalada en el mundo supere los 900 GW, y que para 2025 se alcancen los 1.500 GW, según las previsiones de SolarPower Europe.[3] La consultora Frost & Sullivan estima que la potencia fotovoltaica llegará a los 1.000 GW en 2024, y que China, India y Estados Unidos seguirán siendo los líderes del mercado.
La energía fotovoltaica tiene un gran potencial para contribuir a la transición energética y a la mitigación del cambio climático, ya que es una fuente de energía limpia, renovable, descentralizada y competitiva. Según la Irena, la energía fotovoltaica podría cubrir el 13 % de la demanda eléctrica mundial en 2030, y el 23 % en 2050. Además, la energía fotovoltaica podría generar más de 23 millones de empleos en 2050, y evitar la emisión de más de 4.000 millones de toneladas de CO2 al año.
La organización PV Market Alliance (PVMA), un consorcio formado por varias entidades de investigación, calcula que la capacidad global estará entre los 444-630 GW en 2020. En el escenario más pesimista, prevé que el ritmo de instalación anual se sitúe entre los 40 y 50 gigavatios al finalizar la década, mientras que en el escenario más optimista estima que se instalen entre 60 y 90 GW anuales durante los próximos cinco años. El escenario intermedio estima que se sitúen entre 50 y 70 GW, para alcanzar 536 GW en 2020.[247][248] Las cifras de PVMA concuerdan con las publicadas anteriormente por . En junio de 2015, Greentech Media (GTM) publicó su informe para 2020, que estima que las instalaciones anuales se incrementarán de 40 a 135 GW, alcanzando una capacidad total global de casi 700 GW en 2020. La estimación de GTM es la más optimista de todas las publicadas hasta la fecha, estimando que se instalarán 518 GW entre 2015 y 2020, lo que supone más del doble que otras estimaciones.[249].