Construcción
Contenido
Los dos núcleos centrales y los sótanos fueron realizados de manera simultánea, ya que estos últimos ayudaban a la sujeción de los núcleos impidiendo movimientos laterales. De ahí se levantaron los núcleos centrales a 110 metros de altura, contando desde la cota de cimentación, mediante encofrados deslizantes. Mediante una plataforma temporal de apoyo o cimbra se construyeron las vigas perimetrales y radiales en dos fases. Al realizar la fase inferior primero, pudo apoyarse la mitad superior encima de esta, ya que la cimbra no tenía resistencia suficiente para soportar el peso total.[28].
Una vez realizado esto, se anclaron los tirantes perimetrales o péndulos de la estructura de cabeza y se iba bajando la plataforma auxiliar cada dos plantas. Sobre esta se construían los forjados impares y una vez fraguados se construían los pares de manera tradicional mediante puntales apoyados en los forjados existentes. Este sistema permitió acelerar la construcción y corregir posibles desviaciones de cotas, compensando así el sobrecoste que este estilo de construcción tiene con respecto al tradicional.[28].
Problemas con las obras
El edificio originalmente estaba destinado a viviendas de lujo de 400 metros cuadrados. En agosto de 1970 se llegó a afirmar que desde el Ayuntamiento de Madrid se había dado orden de «demolición de las obras abusivas»,[29] y que se habían excedido en dos plantas y debían recortarlas nueve metros.[30][31] Sea como fuere, el promotor ganó el pleito y la indemnización que debía pagarle el consistorio era tan alta[32] que en su lugar le permitió modificar el uso de residencial a terciario, es decir, albergar oficinas, lo cual era entonces mucho más rentable. Las obras estuvieron paralizadas hasta 1973.[33].
Según una noticia de La Vanguardia de julio de 1974 las obras estarían terminadas en la primavera siguiente (1975) y se habían invertido hasta la fecha en la construcción más de 100 millones de pesetas -el único dato que tenemos sobre el coste de las obras-.[34].
A los pies de las torres encontramos una escultura urbana denominada Herón "Herón (escultura)"), de José Luis Sánchez Fernández de 1975.
Inauguración
Las torres fueron inauguradas en 1976. El 15 de noviembre de 1977 se anunciaban las torres en el periódico La Vanguardia como «un "alto" lujo en el corazón de Madrid», cuyo espacio comercial de oficinas disponía de las siguientes comodidades: télex, telefonía interior, hilo musical, enmoquetado, climatización frío-calor y aparcamiento para 200 vehículos.[35].
Reformas posteriores
La primera reforma, realizada entre 1990 y 1993, alteró significativamente la imagen primigenia del edificio, que pasó de ser dos torres gemelas unidas por una base a un único edificio. En el proyecto original de 1967, Lamela no pensó en una solución acertada para el caso de desalojo del edificio. Su propuesta era una manga de tejido por la que las víctimas de un incendio se deslizarían directamente hacia la calle a modo de tobogán. A nadie se le ocurrió que esto suponía un riesgo muy grande para cualquiera que la utilizara, pongamos como ejemplo, desde el piso veinte.[36] En 1989 el Estudio Lamela fue encargado en encontrar una solución. Debido a la nueva normativa, era necesario instalar una escalera de emergencia, ya que el edificio carecía de ella. Debido a que no había espacio donde colocarla, se optó por pasar una viga entre ambas torres y colgar la escalera en el centro, al aire libre. Debido a esto las torres pasaron a ser una sola. Entre las dos cubiertas se instaló una remate central, que a partir de entonces fue común para ambas torres, que será conocido como el controvertido «enchufe» art déco, con el fin de esconder las antenas y demás maquinaría que se le había ido instalando al edificio.[36] En las clavijas del enchufe se iban a instalar dos focos referenciales de largo alcance,[37] pero finalmente no se colocaron por su elevado coste. Asimismo se instalaron unas bandas luminosas de neón que cambiaban de color a lo largo del cierre,[37][38] pero que en la actualidad están en desuso. Por otro lado, aprovechando las obras se recubrieron las torres con un muro cortina uniforme de cristal bronce con el fin de mejorar su aislamiento térmico y acústico.[36] La reforma tuvo un coste de 800 millones de pesetas.[39] Tras esta reforma la altura arquitectónica del inmueble se incrementó de los 86 metros sobre rasante hasta los 110 metros debido a la instalación del remate central. Sobre las clavijas del «enchufe» se sitúan algunas antenas que elevan la altura máxima hasta los 116 metros. El resultado transformó bastante el perfil del edificio, lo hizo más alto y muy reconocible a distancia. La controversia sobre su valor estético todavía perdura entre los madrileños.
En 2009 la propietaria del inmueble encargó a Schindler "Schindler (empresa)") España la renovación de sus ascensores, ya que los antiguos habían llegado al final de su vida útil. Se sustituyeron por ascensores de doble cabina, capaces de servir dos plantas a la vez y de mayor capacidad, y dotados con los últimos sistemas de seguridad, eficiencia energética y tecnología.[40].
Durante 2012, el interior de las torres fue remodelado sin desalojar a sus inquilinos.[41] El proyecto, que corrió a cargo del Estudio Lamela, consistía en la adición de unas escaleras mecánicas para acceder al vestíbulo (situado por debajo del nivel de calle) y una gran caja de vidrio que agrupa, además de un ascensor panorámico, una escalera de evacuación. La obra tuvo un presupuesto de 300 000 euros.[42] Tras un año de obras, se reformaron los accesos, el vestíbulo, las zonas comunes, las plantas y los garajes, así como todo el sistema eléctrico del edificio. Se instalaron además las puertas modelo Colón, que se han hecho especiales para el vestíbulo de las oficinas.[42].
Críticas sobre la última reforma
Carlos Lamela, hijo del arquitecto de las torres y presidente de la Asociación para la Protección de las Torres Colón, presentó un recurso contencioso-administrativo contra el Ayuntamiento de Madrid por permitir que se desfigurase el proyecto original.[46]El Ayuntamiento había estudiado proteger el inmueble dos años antes de la propuesta de su reforma integral, sin llevar ninguna protección a cabo ni a tiempo.[47].
La reforma llevada a cabo por la aseguradora Mutua Madrileña, inaugurada en 2024, modificó todos los hitos de estas torres consideradas icónicas como la calidez del vidrio de su fachada, su corona Art Decó, y su relieve característico en el cielo de Madrid.[48].
El influyente arquitecto Rem Koolhaas no reparó en ningún edificio contemporáneo del centro de Madrid salvo en el original aspecto de las torres de Colón, que han sido modificadas de forma irreconocibles.[49].