América
En la Argentina, la vivienda pública a cargo del Estado se remonta a fines del siglo , cuando la gran inmigración europea que recibió dicho país hizo que su población se multiplicara bruscamente, lo que puso en discusión la necesidad de viviendas.
En 1889, se construyó el primer conjunto de viviendas obreras en la ciudad de Buenos Aires, en terrenos hoy ocupados por la Facultad de Ingeniería "Facultad de Ingeniería (UBA)") en Avenida Las Heras.[14] Pero fue en 1915 cuando el tema de la vivienda pública fue tomado en mayor consideración, al crearse la Comisión Nacional de Casas Baratas (CNCB) mediante la Ley Nacional n.º 9677 "de Casas Baratas", una iniciativa del diputado cordobés Juan Cafferata. Durante esta primera etapa el presidente de la CNCB fue el futuro presidente del país Marcelo Torcuato de Alvear, y el organismo construyó una serie de barrios económicos compuestos por pasajes y manzanas muy angostas y alargadas. Lo construido no llegaba a satisfacer toda la demanda existente, quedando claro que los siguientes gobiernos también debían hacer algo en la materia.
Una organización de ideas socialistas, El Hogar Obrero, trabajó a la par en la construcción de vivienda popular en Buenos Aires, comenzando por pequeños edificios y siguiendo por grandes conjunto hasta la década de 1960. Mientras tanto, la temática de la vivienda siguió siendo un problema principalmente en Buenos Aires, pero también en otras ciudades grandes como Córdoba, Rosario y otras capitales provinciales.
En Buenos Aires trabajó la Comisión Municipal de la Vivienda, hoy llamada Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC), y a nivel nacional fue creado el FONAVI, realizando numerosos barrios obreros en todo el país. Con la federalización de los servicios públicos realizada por Carlos Menem en 1995, el FONAVI fue desintegrado, pasando a organismos de autoridad provincial.
En la actualidad, tanto el Estado Nacional como los Gobiernos Provinciales (quienes cuentan con Institutos de la Vivienda provinciales dependientes del FO.NA.VI) y la Ciudad de Buenos Aires realizan sus planes de vivienda pública independientemente, y el asunto continúa siendo un grave problema sin resolver.
En Brasil, la necesidad de poder acceder a una vivienda se volvió indispensable para las familias, y más importante para aquellas personas con escasos recursos económicos, y que debido a factores como la migración y la industrialización del siglo se vieron en la obligación de buscar un mejor futuro para sus familias en las ciudades. Los desplazamientos por conflictos armados internos, la aparición de una industria incipiente (1930-1970) en las ciudades, sobre todo en las capitales, la desarticulación del mundo rural y la concentración de servicios públicos en entornos urbanos, generaron una explosión demográfica cuyo resultado fue la expansión de las manchas urbanas, sustentada en el desarrollo y la producción de urbanizaciones populares al margen de las iniciativas del mercado inmobiliario y las políticas públicas urbanas.
La importancia de la vivienda por parte del estado se muestra en un inicio con el gobierno de Getúlio Vargas (1930) y la puesta en práctica a lo largo del periodo populista que se había basado, en criterios sociales; hasta 1964 con el cambio de gobierno al mariscal Castelo Branco, en el cual comienza la segunda etapa de las políticas de vivienda, la cual se basó principalmente en el Sistema Financiero de Habitação (SFH) y el Banco Nacional de Habitação (BNH), en el cual los errores y ambigüedades provocaron efectos contraproducentes que terminaron contribuyendo a un empeoramiento de las condiciones habitacionales y urbanísticas de la vivienda popular.
La política habitacional en Brasil.
Se comenzaron a tomar algunas acciones en lo referido a la crisis de la vivienda, desde la creación en 1946 de la Fundación Casa Popular, que se propuso abarcar aspectos como: infraestructura, saneamiento, construcción, etc.; empero, se encontraba desarticulado con los demás órganos políticos, y por ende la falta de una acción coordinada se convirtió en una debilidad; hasta otras acciones como el decreto-ley de inquilinos de 1942, la creación del Instituto de Jubilación y Seguridad Social en 1937 y el decreto Ley n.º 58, que regulaba la venta de lotes urbanos.
Un porcentaje notable de la población de Brasil vive en favelas.
En Canadá, los proyectos suelen tratarse de edificios de vivienda subsidiados por el gobierno, gestionados por agencias gubernamentales, y en general son conocidos simplemente como proyectos cuando se trata de casas familiares. Especialmente en Toronto, aún se continúa con el estilo de grandes conjuntos de vivienda en altura en los barrios de clase obrera, aunque se trata de un modelo que ya ha sido abandonado tanto en los Estados Unidos como en el Reino Unido. En Toronto, estos complejos son ocupados mayormente por inmigrantes, refugiados y canadienses de bajos ingresos.
Luego de la descentralización de la vivienda pública hacia las municipalidad, la Social Housing Services Corporation (SHSC, Coroporación de Servicios de la Vivienda Social) fue creada en la Provincia de Ontario en 2002 para proveer a los proveedores de vivienda social (vivienda pública, vivienda sin fines de lucro y vivienda cooperativa) de servicios grupales. Se trata de una corporación sin fines de lucro que suministra a los proveedores de vivienda de Ontario y a los desarrolladores de ventas al por mayor, aseguramiento, inversión y servicios de información que pueden agregar una valor significativo a sus operaciones.
Recientemente se ha notado un movimiento para integrar la vivienda pública a la vivienda de mercado y de otros tipos. Planes de revitalización para propiedades tales como el conocido de Vancouver, Regent Park y Lawrence Heights en Toronto, buscan proveer mejores condiciones para residentes de bajos recursos, y conectarlos con el resto de la comunidad. Sin embargo, los residentes de estas comunidades han tenido muy poco ingreso efectivo en estos planes, y han tenido reacciones diversas a la construcción.
Un plan para brindar hogar a los sin techo de Vancouver está tomando forma en el tablero de un arquitecto local. Pide la rápida erección de barrios temporales armados con las mismas unidades modulares que las compañías mineras proveen para sus trabajadores remotos. "Stop Gap Shelters" es el nombre que le ha dado el arquitecto Gregory Henriquez. "Todos en esta comunidad hemos peleado largo tiempo por la vivienda permanente" dijo. "Pero hemos llegado al punto en que los números de sin techo son tan preocupantes que me dejan pensando si alguna vez vamos a solucionarlo de esta forma. No lo creo. Pienso que tiene que haber una medida que frente la brecha. Y de esto se trata". Henriquez dibujó planos para un barrio tipo motel, con 48 suites agrupadas alrededor de un patio central. El colorido conjunto incluye una oficina de administración, un patio cubierto, y un segundo nivel con una sala de reuniones, todo dentro de un típico lote urbano de 120x200 pies.
Problemática de la vivienda social a inicios de la Revolución cubana.
En 1959 se dio inicio a la Revolución cubana por diferentes motivos sociales, uno de ellas la problemática de la vivienda social, que ya se venía arrastrando desde años anteriores. Así: “Según el censo de 1953, del fondo de viviendas de Cuba, casi el 45% estaba constituido por chozas y bohíos; y un 25%, por viviendas subnormales (Ceditec, 1975).”.
El desarrollo urbano se concentraba en La Habana, donde la rentabilidad era muy elevada, lo que hizo que haya una gran inversión urbana, absorbiendo el 74,5% de las viviendas. El Estado estableció dos leyes: la Ley de Propiedad Horizontal de 1952 y la Ley de Fomento de Hipotecas Aseguradas de 1953.
A pesar de aquellas medidas, no se solucionó el problema, ya que la gente de escasos recursos no tiene la posibilidad de rentar u obtener una vivienda. Es por ello que se hacinan en viviendas precarias en los alrededores de la ciudad.
Pese a tener un gobierno que dice poner el aspecto social por sobre todas las cosas, las barriadas y el hacinamiento continúan a lo largo y ancho de Cuba, y son muy frecuentes los desalojos, las demoliciones de las viviendas autoconstruidas y la expulsión de los habitantes del interior que se acercan a las principales ciudades escapando de la pobreza.
La vivienda social en México tiene sus antecedentes a principios del siglo , la revolución mexicana dio paso a la Constitución de 1917 donde se estipula que los “patrones” deben otorgar vivienda digna e higiénica a los trabajadores. Sin embargo, no existía una política de vivienda por parte del Estado que cubriera esta necesidad, esto añadido a la migración de la población rural a las ciudades, la cual incrementó la demanda de vivienda urbana. Tras una mejora en su economía producto de la Segunda Guerra Mundial en Europa, la cual favoreció económicamente a México, se desarrollaron grandes proyectos de vivienda influenciados con los ideales del movimiento moderno. Se crearon organismos y entidades que permitieron el acceso a la vivienda, pasando de ser ejecutores a financiadores. El desarrollo de la vivienda pasa de las colonias a los conjuntos habitacionales, de los arriendos a la propiedad.[15].
A inicios del siglo , producto de la industrialización y el desarrollo del ferrocarril, se inició el crecimiento de ciudades industrializadas en la Ciudad de México. Se estableció que los patrones debían dotar de viviendas cómodas e higiénicas a sus trabajadores.[15] La creciente demanda de suelo y de vivienda urbana no tuvieron una respuesta oportuna por parte del sector público ni del sector privado, dando origen a la “producción social” de viviendas en colonias populares.[16].
Entre los años 1932 -1934 el Distrito Federal proyectó la construcción de vivienda para tratar de solucionar el déficit de habitación de las clases trabajadoras, entre ellos los conjuntos Jardín Balbuena, La Vaquita y San Jacinto. Durante el año 1938 se constituyó la Unión de Arquitectos Socialistas, con un pensamiento de transformación social posrevolución, donde se dio la propuesta de la ciudad obrera de México. De la misma manera, el arquitecto suizo Hannes Meyer, identificado con una postura colectiva desde su dirección de la Bauhaus, plantea una solución técnica, funcional y económica para las necesidades sociales. En su estadía en México, fundó el Instituto de Planificación y Urbanismo, donde se tenía un plan de estudios revolucionario para el contexto mexicano, como las ideas urbanas racionales alemanas o la densificación de viviendas. Uno de los proyectos más relevantes de Meyer fue el de la Colonia Obrera de las Lomas de Becerra, destinada a trabajadores de una cementera.[17].
La atención hacia la vivienda social en México a través de políticas públicas se inició en los alrededores del siglo , cuando en la Constitución de 1917 se plasmó la obligación de los patrones de proporcionar viviendas a sus trabajadores.[18] Algunos de los principales organismos:.
Programa de Financiamiento de Vivienda - PFV[18].
Fue creado en 1963, como respuesta al problema de vivienda en México y su función principal era dar crédito privado a varios sectores de la población, pero fue direccionado a satisfacer las necesidades del sector medio. Dentro de este programa se encuentran el Financiamiento Bancario a la Vivienda (FOVI), creado en 1963, dirigido a apoyar con crédito privado a la vivienda social; y el Fondo de Garantía y Apoyo a la vivienda de interés social (FOGA).
Instituto del Fondo Nacional para la Vivienda de los Trabajadores - INFONAVIT[18].
Fue creado en 1972, dirigido para los trabajadores de empresas particulares, su planteamiento se enfocó a créditos para la adquisición de vivienda nueva, mejoramiento de vivienda existente, construcción en terreno propio y pago de pasivos, siendo el primero el de mayor alcance. Parte de los recursos provienen del 5% de aportes de la nómina de las empresas.
Fondo Nacional de Habitaciones Populares - FONHAPO[18].
Creado en 1981, se proyectó para personas que no tenían un salario fijo y tenían bajos ingresos. Por eso, se crearon programas habitacionales y diferentes tipos de créditos. Dentro de sus programas más importantes estaban la adquisición de terrenos para construcción de vivienda, vivienda progresiva, vivienda terminada, mejoramiento de vivienda y apoyo en materiales. Sus recursos eran de la Federación (Hacienda) y de préstamos internacionales, dentro de sus lineamientos estaban la recuperación de al menos 1 crédito concedido a 2 beneficiarios. El programa estuvo vigente hasta 1986, cuando debido a la crisis tuvo que reinventar sus operaciones.
Fideicomiso de Vivienda y Desarrollo Social y Urbano del Distrito Federal - FIVIDESU[19].
Se creó en diciembre de 1983, tenía el fin de realizar programas de vivienda y desarrollo social y urbano para cubrir las necesidades de la población de ingresos mínimos de Ciudad de México. Hasta el año 1992 concedió créditos a personas, familias, y principalmente grupos organizados de solicitantes para diferentes tipos de programas habitacionales como: mejoramiento o restauración de vivienda, vivienda progresiva o pie de casa, vivienda terminada, dotación de infraestructura y urbanización básica.
Marcó el inicio de una serie de desarrollos que tenían como fin dar solución al problema de la vivienda. Fue diseñado por el arquitecto Mario Pani por encargo del Gobierno Federal que desarrolló varias propuestas.[20].
Previo a la década de 1930, el Perú tuvo diferentes etapas de desarrollo en donde los cambios políticos y socioeconómicos demarcaron el camino a seguir en cuanto a la evolución de la vivienda como módulo básico de la habitabilidad de las ciudades en el país. El caso más notable es la ciudad de Lima, ciudad capital, ya que desde su fundación colonial en el siglo hasta nuestros días ha sido la mayor urbe del país y la ciudad de mayor desarrollo de entre las principales ciudades de otras regiones del Perú.
Finalizada la Guerra del Pacífico y tras la consecuente ocupación de Lima por parte de los ejércitos chilenos, la ciudad vivió a finales del siglo y comienzos del siglo una de las primeras crisis de falta de vivienda. La causa fue la desproporción entre la escasísima construcción habitacional y el crecimiento de la población. Se consideró alarmante la duplicación de la población urbana de los últimos 60 años (1857-1920).[21].
Ya en las primeras décadas del siglo , la crisis habitacional en Lima fue más notoria y el crecimiento poblacional se acentuó cada vez más. Esto trajo como consecuencia la aparición de las primeras ‘barriadas’, que eran asentamientos en la periferia de la ciudad en los que los sin techo construían sus casas.[15] Las barriadas más conocidas de esa época fueron Armatambo (Chorrillos) y Puerto Nuevo (Callao) en 1928; Matute en 1929 y Leticia fundada en 1933. Es en este contexto dcuando surge una respuesta del Estado: los barrios obreros. La Junta Pro Desocupados, creada en 1931 en cada departamento, destacando la de Lima, fue el medio desde el cual se concretó este proyecto urbanístico modernista. Esos barrios obreros contaban con un espacio de viviendas y áreas deportivas.
A partir de ello, en 1931, se crearon las Juntas Departamentales Pro Desocupados"). Para el caso de la ciudad capital se denominó Junta Departamental de Lima Pro Desocupados – JDLPD, la cual originalmente era temporal pero fue renovada. Su objetivo era la asistencia social y de ejecución de obras.[22] Entre 1931 y 1934, más del 20% de los recursos de la JDLPD destinado a las obras de asistencia social fue destinado a la construcción de las casas para obreros. Según la JDLPD en noviembre de 1931 el 25% de la PEA de Lima estaba desempleada, en la construcción subió al 60% y en el sector textil solo fue del 12%, en 1932 Lima tenía 18,680 obreros parados de los que 10,649 (57%) eran oriundos de provincias.
Luego de los Barrios Obreros que se desarrollaron en los años 30, llegaron al Perú las ideas del Movimiento Moderno con la Unidades Vecinales realizadas entre los años 40 y 60 del siglo . La Unidad Vecinal") surgió a partir de la idea urbana de Ciudad jardín considerada en Latinoamérica para los modelos importados como el garden-suburb realizado en Inglaterra durante la postguerra, en un periodo de modernización y crecimiento demográfico explosivo. Lo que se transfirió fue la teoría del neighbourhood-unit y el modelo de ciudad-satélite, conocido en este continente como Unidad Vecinal.[23].
Durante esas décadas se propuso y se construyó gran cantidad de vivienda social en Lima. Todos estos desarrollos impulsados por el arquitecto Fernando Belaúnde Terry fueron presentados en 1945 durante su campaña política para postularse al cargo de diputado por Lima al Parlamento Nacional. Dicho Plan de Vivienda del Gobierno proponía primero la descentralización de Lima a través de construcción de Unidades Vecinales, ya que en esos años se concentraba todo en el centro; luego, la rehabilitación de las manzanas tugurizadas del centro de Lima. Parte del Plan Nacional de Vivienda propiciado por Belaúnde incluía políticas públicas a implementar, entre ellas la creación de una entidad pública que sería la encargada de llevar a cabo dicho plan. Para tal efecto se creó, en 1946, la Corporación Nacional de Vivienda (CNV), la cual tenía como propósito, al igual que en su momento lo tuvo la JDLPD, la construcción de viviendas para los sectores medios y populares. La principal obra de la CNV fue el proyecto global de las Unidades Vecinales.
Entre los más grandes proyectos de UV tenemos la Unidad Vecinal N.º 3 "Unidad Vecinal Nº 3 (Lima)") en Lima (1949) y la Unidad Vecinal Matute en La Victoria (1953). De acuerdo a lo indicado por Patricia Caldas,[23] la UV3 muestra una textura abierta, donde las distancias y el área libre entre los edificios son similares, y la UV Matute, no muestra la claridad geométrica de la UV3 pero sí una cierta relación con su entorno urbano.
Posteriormente al desarrollo de las Unidades Vecinales, durante los años 60, se propuso un Proyecto Experimental de Vivienda – PREVI"). En 1965 el presidente Fernando Belaúnde Terry inició una serie de consultas para explorar nuevas formas de controlar el flujo de personas migrantes que llegaban a la ciudad y evitar la propagación de proyectos de autoconstrucción en los barrios informales en Lima. El Estado y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo – PNUD convocaron al arquitecto inglés Peter Land para que asesorase sobre las políticas de vivienda social a través del Banco de la Vivienda del Perú. De esta convocatoria surgió la forma inicial del PREVI con sus tres proyectos piloto, los cuales intentaban enfrentar el problema de la vivienda desde perspectivas complementarias. Las propuestas se presentaron al PNUD en 1966 y fueron aprobadas en 1967. Los trabajos se iniciaron en 1968 con la intención de llevar a cabo tres proyectos piloto en tres años.
Cada tipología propuesta por los arquitectos de ambos concursos planteaba versiones distintas para diferentes grupos familiares: las casas debían alojar de cuatro a seis personas en una primera etapa, y de ocho a diez personas en una segunda, para lo cual cada proyecto proponía su sistema de crecimiento. El proyecto PREVI fue concebido de forma diferente a los contemporáneos proyectos institucionales de vivienda, que en aquellos años usualmente heredaban y respondían a las problemática de posguerra. Es por eso que se ha convertido en todo un precedente, que incluye el concepto de “vivienda progresiva” y que entiende la casa como un punto de partida que responderá, con el paso del tiempo, a las necesidades de sus habitantes y creará barrios heterogéneos. Estas circunstancias han dado origen a diversas situaciones urbanas, que enriquecen no solo el ámbito habitacional, sino también los espacios públicos del barrio.[24].