El Urbanismo (Le Corbusier)
Introducción
La Carta de Atenas es un documento fundamental de la historia del urbanismo del siglo que recoge las conclusiones del IV Congreso Internacional de Arquitectura Moderna (CIAM), en 1933. Publicado alrededor de 1942 en una versión editada por Le Corbusier, constituye uno de los manifiestos más influyentes del urbanismo funcionalista y de la planificación moderna. El texto propone una reorganización integral de la ciudad basada en criterios de higiene, racionalización funcional y zonificación, e influyó notablemente en las estrategias urbanísticas de la posguerra.[1].
Contexto Histórico
Durante los años veinte y treinta, las ciudades industriales europeas afrontaban problemas graves relacionados con la densidad, la insalubridad y la falta de vivienda adecuada. En este contexto surgió el CIAM, fundado en 1928 con el objetivo de desarrollar una teoría moderna de la arquitectura y del urbanismo.[1].
El IV Congreso, celebrado a bordo del buque Patris II, reunió a delegados de distintos países que analizaron sistemáticamente la situación urbana de varias ciudades europeas. Estas investigaciones incluían datos de densidad, vivienda, movilidad y espacio público. Las conclusiones se destinaron a formar un texto común que debía orientar la planificación racional de la ciudad moderna.[1].
Contenido del manifiesto
La Carta de Atenas ha solicitado en materia de habitación:.
La Carta de Atenas apuesta por una separación funcional de los lugares de residencia, ocio y trabajo poniendo en entredicho el carácter y la densidad de la ciudad tradicional. En este tratado se propone la colocación de los edificios en amplias zonas verdes poco densas. Los artículos de la Carta están acompañados por explicaciones redactadas por Le Corbusier y por Jeanne de Villeneuve"), baronesa de Aubigny.[2].
Estos preceptos tuvieron una gran influencia en el desarrollo de las ciudades europeas tras la Segunda Guerra Mundial y en el diseño de Brasilia.
Las ideas originales de la Carta de Atenas están fuertemente influenciadas por la exposición de Cornelis van Esteren") "La idea de la ciudad funcional" de 1928.
El manifiesto ha sido muy criticado por la simplificación de algunos de sus contenidos.