Arquitectura
El Edificio Chrysler se considera con frecuencia uno de los mejores ejemplos de la arquitectura art déco.[9][71] El exterior del edificio tiene muchos ornamentos heroicos, aproximadamente cincuenta en total, que sobresalen de las cuatro esquinas del edificio en cinco plantas diferentes de un modo similar a las gárgolas "Gárgola (arquitectura)") de las catedrales góticas.[72] Las esquinas de la planta sesenta y uno están decoradas con sendos pares de águilas esculpidas por Kenneth Lynch, que tienen una longitud de tres metros y una envergadura de 4.5 metros;[73][74] en las esquinas de la planta treinta y uno figuran réplicas de las decoraciones del capó de los vehículos Chrysler de 1926;[75] mientras que en las esquinas de la planta veinticuatro hay piñas de tres metros de altura, símbolos de la hospitalidad, que fueron fabricadas en el sitio.[73][18] El edificio está construido de albañilería, con estructura de acero y revestimiento metálico. En su construcción se emplearon 20 961 toneladas de acero estructural.[76] Tiene un total de 3862 ventanas en sus fachadas. En el interior hay cuatro grupos de ocho ascensores diseñados por Otis Elevator Corporation.[77][78] Las ventanas, la corona, la aguja y las gárgolas fueron fabricadas a mano en las plantas 65 y 67 a partir de láminas de metal.[51] El edificio se designó National Historic Landmark en 1976,[79][80] y monumento de Nueva York en 1978.[18].
Al contrario que muchos rascacielos de la época, el diseño del Edificio Chrysler no seguía la fórmula de una columna "Columna (arquitectura)") con basa decorativa, fuste liso y capitel decorativo; en su lugar, el diseño era de interés a lo largo de toda su altura. La gran altura del edificio y los retranqueos obligados por la legislación ayudaron a que Van Alen tomara esta decisión.[18] Sus dieciséis plantas más bajas se elevan rectas desde la acera (con un hueco en un lado que le otorga una planta con forma de «U» a partir de la cuarta planta). Hay retranqueos en las plantas 16, 18, 23, 28 y 31, que se ajustan a la Ley de Zonificación de 1916 "Ley de Zonificación de 1916 (Nueva York)") y dan al edificio el aspecto de un zigurat por un lado y el de un palazzo con forma de U por el otro. La torre continúa verticalmente desde la planta treinta y uno hasta la sesenta, donde su planta se convierte en una cruz de Malta que fusiona el 'fuste', de planta cuadrada, con la cima.[81] La fachada del edificio está revestida mayoritariamente en ladrillo blanco, y se usa ladrillo de color gris oscuro como decoración horizontal para resaltar las hileras de ventanas.[21].
Aunque la forma del Edificio Chrysler pretende cumplir la Ley de Zonificación, cada uno de los retranqueos hasta la planta treinta y uno servía para una función inteligente. Las primeras dieciséis plantas eran lo más amplias posible para maximizar el valioso espacio de alquiler cerca del suelo. El corte con forma de U por encima de la cuarta planta era para introducir luz y aire en el edificio. Aunque los primeros tres retranqueos simplemente se ajustan a la ley, la zona entre las plantas 28 y 31 sirve para varias funciones.
Según Robinson:[81].
Las primeras cuatro plantas del edificio cubren toda la superficie de la parcela y están revestidas con granito negro pulido de Shastone en la planta baja y mármol blanco de Georgia en el resto. El elemento más destacable de esta parte del edificio son las dos entradas, por la avenida Lexington y la calle 42. Cada una de ellas tiene una altura de tres plantas, a la manera de un proscenio, y están enmarcadas por granito de Shastone. Retranqueadas dentro de las entradas están las puertas giratorias que dan acceso al vestíbulo, debajo de ventanas de metal y vidrio con detallados patrones decorativos. Este tratamiento pretende reforzar el impacto visual al entrar en el edificio, una preocupación frecuente del estilo art déco. También hay una entrada menor, de una planta de altura, en la calle 43. En la planta baja hay grandes escaparates con marcos de metal para tiendas. En la segunda, tercera y la cuarta planta se pueden ver ventanas de oficinas. En la base de las ventanas de la segunda planta hay enjutas decorativas. Los marcos de metal de las entradas y ventanas son de acero Nirosta.[18].
Por encima de la cuarta planta, el edificio es penetrado en los lados este y oeste por huecos que se extienden hasta la fachada de la torre, mientras que en los lados norte y sur el edificio se eleva gradualmente con una serie de retranqueos. El revestimiento de la fachada hasta el primer retranqueo en la planta dieciséis es de ladrillo blanco con bandas de mármol blanco que crean un patrón similar al usado en cestería.[82] Las ventanas están dispuestas en una cuadrícula regular. Todas las ventanas del edificio no tienen alféizar, es decir, los marcos están colocados al ras de la fachada.[18].
En el siguiente retranqueo, que termina en la planta veinticuatro, hay un énfasis vertical con pilares de ladrillo blanco alternados con bandas verticales de ventanas. Las enjutas de aluminio entre las ventanas ayudan a este efecto. Las enjutas en las plantas 20, 21 y 22 están adornadas con relieves abstractos. Por último, en las esquinas de la planta veinticuatro hay piñas decorativas de tres metros de altura.[18].
Las siguientes tres plantas, hasta la veintisiete, forman el tercer retranqueo. Las bandas horizontales y los motivos de ladrillo gris y negro con forma de zigzag contrastan con la verticalidad del retranqueo anterior. El cuarto retranqueo, que llega a la planta treinta y uno, marca la aparición del fuste de la torre desde la base. En la planta treinta y uno las esquinas del edificio se extienden hacia fuera con enormes adornos de capó de Chrysler de Nirosta que atraen la mirada a la base de la torre y la hacen parecer más grande.[81] Esta extensión era necesaria para evitar una ilusión óptica común en edificios altos con bandas horizontales, que hace que la parte superior parezca mayor que la base.[81] También en esta planta hay un friso gris y blanco de tapacubos y guardabarros de acero pulido.[5] Estos ornamentos son símbolos manifiestos de la Chrysler Corporation y uno de los efectos característicos creados por los arquitectos art déco.[18] Los adornos de capó toman la forma del casco alado de Mercurio "Mercurio (mitología)"), que constituía el adorno de capó de los vehículos Chrysler de la época y posteriormente se convertirían en el logo de la empresa.[83] Este adorno del capó fue diseñado en 1924 por Oliver Clark y sus alas plateadas simbolizan al veloz dios del comercio de la mitología romana.[84].
El tratamiento del fuste de la torre es dual y pretende enfatizar tanto la verticalidad como la horizontalidad. En cada uno de los cuatro lados de la torre, las ventanas están agrupadas en tres bandas verticales. Cada grupo está enmarcado por ladrillos y un pilar de mármol que se extiende de manera continua a lo largo de todas las plantas. También se da un énfasis vertical a las enjutas entre las ventanas con franjas verticales que alternan ladrillo gris y blanco. Como contraste las esquinas de la torre tienen bandas horizontales de ladrillo negro.[18].
La corona del Edificio Chrysler es una extensión directa de la torre.
Según Robinson:[81].
El águila es un guiño a uno de los símbolos americanos: el águila calva, que figura incluso en el Escudo Nacional.[85].
El interior del edificio presentaba varios elementos innovadores. Los tabiques entre las oficinas estaban insonorizados y divididos en secciones intercambiables, de manera que se podía cambiar rápida y cómodamente la distribución de cualquier oficina. Los conductos bajo los suelos llevaban cables de teléfono y de electricidad. Los ascensores, por órdenes directas de Chrysler, eran capaces de alcanzar velocidades de trescientos metros por minuto, aunque las ordenanzas de Nueva York en vigor en 1930 solo permitían doscientos diez metros por minuto. El edificio también tenía tres de los huecos para ascensores más largos del mundo. En aras de mejorar el acceso del público al edificio, había una galería subterránea que conducía directamente al metro, gestionado en aquel momento por la IRT. La IRT se opuso enérgicamente a esta conexión, pero Chrysler se impuso y construyó el pasadizo a sus expensas.[18].
Corona y aguja
El elemento más reconocible del Edificio Chrysler es su corona. Compuesta de siete arcos concéntricos aterrazados, el diseño de Van Alen consiste en una bóveda de arista cruciforme que tiene siete arcos concéntricos, colocados uno encima del otro con retranqueos entre ellos.[86] El revestimiento de acero inoxidable está nervado y remachado con forma de rayos de sol, con muchas ventanas triangulares. Toda la corona está revestida con el metal plateado «Enduro KA-2», un acero inoxidable austenítico desarrollado en Alemania por Krupp y comercializado con el nombre comercial Nirosta (un acrónimo del alemán nichtrostender Stahl, que significa «acero inoxidable»),[11][87] que tiene un 18 % de cromo y un 8 % de níquel, razón por la cual también se conoce como «acero inoxidable 18-8».[88] Debido a la forma curva de la cúpula, las medidas de las chapas de Nirosta se tenían que verificar en la obra. Por tanto, la mayor parte del trabajo se realizó en talleres situados en las plantas 67 y 75 del edificio.[14] También se usó Nirosta en los ornamentos exteriores (las piñas de la planta veinticuatro, los adornos de capó de la planta treinta y uno y las águilas de la sesenta y uno), en los marcos de las ventanas y en la aguja.[89][18].
El acero inoxidable Nirosta era una parte integral del diseño de Van Alen, como él mismo señala en el capítulo «Architectural Uses» del libro The Book of Stainless Steels (1933, 1935): «El uso de metal brillante fue de gran ayuda para ejecutar las líneas verticales y las formas circulares menguantes de la parte superior, para acentuar el movimiento ascendente gradual hasta que el edificio se disuelve literalmente en el cielo».[72] Los productores de acero inoxidable tenían interés en el Edificio Chrysler como experimento de la durabilidad del acero inoxidable en la arquitectura. En 1929 se organizó el Committee A-l0 on Stainless Steel de la American Society for Testing Materials. Los miembros de ese comité veían al Edificio Chrysler como una excelente oportunidad para estudiar el efecto del ambiente en este nuevo tipo de material, por lo que se fundó otro comité más pequeño, compuesto principalmente por productores de acero inoxidable, para inspeccionar los paneles del Chrysler cada cinco años y determinar su condición. Esto se realizó durante treinta años, hasta 1960, año en el que se suspendieron las inspecciones debido a que los paneles prácticamente no se habían deteriorado.[73].
Cuando se inauguró el edificio, contenía un mirador público en la planta setenta y uno llamado Celestial, que cerró al público en 1945.[90] Se podía acceder al mismo por un precio de cincuenta centavos, y los visitantes podían rodear toda su circunferencia recorriendo un pasillo con techos abovedados, que fueron pintados con motivos celestes y de los que colgaban pequeños Saturnos "Saturno (planeta)") de vidrio.[4] Esta planta tenía una superficie de 362 metros cuadrados[91] y según un folleto ofrecía vistas de hasta 161 km de distancia en un día claro.[92] En el centro de la galería estaba expuesta la caja de herramientas con la que empezó Walter P. Chrysler su carrera como mecánico, rodeada de cristal, a modo de emblema de su empresa y su éxito personal,[18][93][14] que actualmente se conserva en el Chrysler Technology Center en Auburn Hills, Míchigan.[94] Sin embargo, las pequeñas ventanas triangulares resultado del diseño de la corona creaban ángulos extraños que dificultaban ver la ciudad.[14] La apertura un año más tarde del Empire State Building, que contaba con un mirador al aire libre que se hizo más popular, hizo que el observatorio del Edificio Chrysler perdiera clientela, y siguió abierto durante solo catorce años más (cerró en 1945).[95] El antiguo mirador contiene ahora la oficina de los arquitectos Morse y Harvey de Cowperwood Interests,[96] ocupada desde 1986.[91][97][98] El club privado Cloud Club ocupaba tres plantas del edificio (de la 66 a la 68), pero cerró a finales de los años setenta.[90] Las plantas superiores del edificio —a partir de la setenta y dos— no son habitables y se construyeron principalmente acorde al diseño exterior, y funcionan además como descansillos de la escalera que lleva hasta la aguja. Son muy estrechas, tienen techos bajos e inclinados y solo se usan para albergar transmisores de radio y otros equipamientos mecánicos y eléctricos.[11] Por ejemplo, el piso setenta y tres alberga los motores de los ascensores y un depósito de agua rectangular de unos 57 000 litros, de los cuales se reservan trece mil para caso de incendio.[91].
Vestíbulo
El vestíbulo de entrada al edificio, que adopta una «forma triangular poco habitual»,[104] es un bello ejemplo del estilo art déco, con claras influencias del expresionismo alemán.[4] Chrysler no reparó en gastos con tal de impresionar a otros arquitectos y magnates del automóvil, revistiendo las paredes con enormes losas de mármol africano rojo,[105] y los suelos con travertino de Siena traído de Alemania en una disposición que marca el camino hacia los ascensores.[106].
El vestíbulo, que «parece flotar en un halo misterioso»,[105] presenta una iluminación escasa y algo tenue, pese a que los apliques de la lámparas son llamativos e icónicos. Ambos factores crean un ambiente íntimo y resaltan el lugar.[107] Cada barra vertical de luz fluorescente está recubierta con mármol azul belga y ónice ámbar mexicano, que apaga y difumina la luz consiguiendo un brillo suave que ilumina y se funde con las paredes de mármol de color rojo dando lustre a toda la sala.[108].
Cruzando el vestíbulo se accede a uno de los cuatro grupos de ascensores, de los cuales no hay dos iguales. Las puertas de los ascensores muestran un uso modernista en las incrustaciones de madera en chapas de acero con forma de palma. Los interiores cuentan con una amplia variedad de maderas: fresno japonés, nogal americano, nogal oriental, madera noble gris inglesa, ébano y arce.[71] Tanto las puertas de los ascensores como el interior de sus cabinas están considerados «un extraordinario trabajo de marquetería».[104].
Actualmente, el vestíbulo es la única parte visitable del edificio, a la que se puede acceder en horario comercial.[90] Cuando el edificio abrió sus puertas, el vestíbulo albergaba una exposición de vehículos de Chrysler,[106][57] que continuaba en la primera planta.[109] Esta exposición se suprimió antes de la Segunda Guerra Mundial.[106].
El techo del vestíbulo está decorado en su totalidad por un mural de 30 × 21 metros con forma de «Y» de colores ocres y dorados realizado por Edward Trumbull, que en su día fue uno de los más grandes del mundo.[110][111] Se titula «Transporte y empeño humano» (Transport and Human Endeavor),[111] y el tema que representa es la «energía y su aplicación por el hombre para solucionar sus problemas»,[110] homenajeando a la edad dorada de la aviación y la era de la máquina.[107] La imagen central del mural es un «gigante musculoso cuyo intelecto dirige su energía ilimitada a la consecución de los triunfos de la era mecánica», según reza un panfleto del edificio de 1930.[110] El estilo art déco se manifiesta en los característicos triángulos, ángulos agudos, líneas ligeramente curvadas, ornamentaciones cromadas y numerosos patrones.[107] Aparecen varios aviones plateados —uno de ellos es el Spirit of St. Louis—, hornos de acero incandescente y el edificio mismo.[112][4] Un panel del mural está dedicado enteramente al trabajo de los remachadores, aparejadores, canteros, carpinteros, yeseros y albañiles.[112] Aparecen un total de cincuenta figuras diferentes que fueron modeladas inspirándose en los trabajadores que participaron realmente en su construcción.[112] En 1999, dentro del proyecto del Chrysler Center, el mural fue devuelto a su estado original tras una restauración que, tras más de diez mil horas empleadas, retiró el recubrimiento de poliuretano añadido en la década de 1970 y el relleno de los agujeros que habían dejado los antiguos apliques.[110].
Ascensores
Hay un total de treinta y dos ascensores en el rascacielos, divididos en grupos de seis u ocho, cada uno de los cuales sirve plantas distintas del edificio. Según Curcio, «el interior de estos ascensores era quizá el elemento más bello y, junto con la corona, el más importante de todo el edificio».[113].
Van Alen tardó un año en diseñar minuciosamente estos ascensores, ayudado por L. T. M. Ralston, que estaba encargado de elaborar las partes mecánicas del edificio. Fueron fabricados por la Otis Elevator Company, y las puertas fueron realizadas por la Tyler Company. Cada ascensor tiene unas dimensiones interiores de . Las puertas son de metal recubierto con maderas exóticas de diferentes tipos y tonalidades. Cuando están cerradas, las puertas de los ascensores parecen altos ventiladores resaltados por hojas de palma metálicas que se elevan a través de una serie de parábolas de plata, cuyos bordes están resaltados por lirios curvos, y muestran la influencia del Antiguo Egipto en el art déco.[21] Cuando las puertas están abiertas, cada ascensor parece una exquisita habitación de estilo art déco.[113].
Había cuatro patrones básicos para la decoración interior de los ascensores, pero no había dos iguales debido a la gran variedad de las incrustaciones, hechas de distintas maderas raras, como fresno japonés, madera gris inglesa, nogal oriental, nogal americano, madera tintada, madera satinada, madera cubana, arce, caoba filipina, teca y roble australiano.[4][113] Había patrones con arcos, con triángulos, con pirámides, del estilo de Mondrian e incluso algunos lisos cuya forma la determinaba únicamente el color de la madera y la dirección de las vetas. Levine afirma que.
El techo de cada ascensor estaba cubierto con una plancha de metal diferente, situada sobre un patrón de madera pulida también diferente. Curcio afirma que estos ascensores «están entre los pequeños espacios cerrados más bonitos de Nueva York, y es justo decir que nadie que los ha visto o ha estado en ellos los ha olvidado».[113].
En cierto modo, toda la disposición de los ascensores se diseñó para parecer cortinas que se abren en un fabuloso escenario de un espectáculo de Ziegfeld. En efecto, los vestíbulos de los ascensores tienen rayos con la forma de cortinas levantadas en el estilo antiguo, con la parte central levantada y cayendo hacia ambos lados.[113] Además, la decoración del interior de los ascensores también era una referencia a los vehículos, ya que los coches de la época solían tener el salpicadero y las molduras de madera.[4].
Cloud Club
El Cloud Club (lit. «club en las nubes») ocupó las plantas 66, 67 y 68 del Edificio Chrysler y abrió en julio de 1930 con unos trescientos miembros que se encontraban entre las personas más influyentes de la ciudad, como E. F. Hutton"), Condé Nast") y el boxeador Gene Tunney.[114][115] El Cloud Club se creó en parte a petición de Texaco, que antes de alquilar catorce plantas en el edificio pidió que hubiera un restaurante apropiado para sus ejecutivos.[114] El Cloud Club fue la solución, y su diseño reflejó un compromiso entre William van Alen, que dio al resto del edificio su apariencia moderna, y Walter Chrysler, cuyo gusto personal era más señorial y tradicional.[114].
Había un salón de estilo Tudor en la planta sesenta y seis con paneles de madera de roble, y una Grill Room de estilo inglés antiguo con suelos de madera, vigas de madera, lámparas de araña "Araña (lámpara)") de hierro forjado y puertas de vidrio y plomo.[114] El comedor principal, situado en la planta sesenta y siete, estaba conectado con la planta sesenta y seis mediante una escalera de bronce y mármol de estilo renacentista y tenía un aspecto futurista, con columnas de granito pulido y apliques de vidrio grabado de estilo art déco.[115] Había un mural de una nube en el techo, y un mural de Manhattan en el lado norte.[114] Se cree que el comedor sirvió de referencia para la Rainbow Room") y el Rockefeller Center Luncheon Club, ambos situados en el n.º 30 de Rockefeller Plaza.[116][117] En la misma planta, Walter Chrysler tenía un comedor privado y también había un comedor privado de Texaco.[114] La planta 68 contenía principalmente espacios de servicios.[115].
Las fortunas del Cloud Club empezaron a decaer en los años cincuenta y sesenta, con el traspaso de algunos miembros a clubes similares cercanos.[114][118] En 1977, Texaco, cuyos ejecutivos eran buena parte de los miembros del Cloud Club, se trasladó a Westchester. El Cloud Club terminó cerrando en 1979, y aunque ha habido varios proyectos de rehabilitarlo y reabrirlo, transformándolo una discoteca o un club gastronómico, estos nunca han llegado a materializarse.[118][115] Tishman Speyer ha alquilado las dos plantas superiores del antiguo Cloud Club a empresas. Se ha eliminado la antigua escalera, así como otros muchos elementos de la decoración original,[114] lo que ha generado las protestas de la Art Deco Society of New York").[118].
Chrysler Center
Chrysler Center es el nombre del complejo de edificios compuesto por el Edificio Chrysler, el Chrysler Building East (anteriormente Kent Building) y el pabellón comercial denominado Chrysler Trylons, situado entre ambos.[119] En 1998 Tishman Speyer adquirió todo el complejo y procedió a renovarlo por completo entre 1998 y 2000.[119].
El Kent Building, situado en el n.º 666 de la Tercera Avenida "Tercera Avenida (Manhattan)"), fue reformado y se pasó a llamar Chrysler Building East.[120] Este edificio, construido en 1951, tiene 132 metros de altura y treinta y dos plantas y es de Estilo Internacional.[121] En la renovación, dirigida por el conocido arquitecto Philip Johnson, se sustituyó la fachada de cristal por una más oscura, se añadió una ampliación de 14 214 m², se modernizaron los sistemas mecánicos y se modificó el interior.[119][121] Tras estas obras, la superficie total de este edificio es de 71 535 m².[119].
Por último, se construyó un nuevo edificio para conectar los dos inmuebles del complejo, que también se encargó a Philip Johnson.[119] El resultado son los Chrysler Trylons, un pabellón comercial de tres plantas de altura y 2000 m² de superficie. Su diseño, tres pirámides de cristal de tres lados que se intersecan entre sí, se inspira en las ventanas triangulares de la corona del Edificio Chrysler.[122] En palabras del arquitecto, «es un monumento para la Calle 42, que te lleva a la cima del Edificio Chrysler estando al nivel de la calle».[122].
Tras estas modificaciones, la superficie total alquilable del complejo pasó a ser de 191 637 m².[119] El coste total de este proyecto fue de unos cien millones de dólares.[122] Esta renovación ha conseguido varios premios y reconocimientos, como la Energy Star de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) "Agencia de Protección Ambiental (Estados Unidos)"), el Renovation Project of the Year de 2000, el NYACE Engineering Excellence Award de 2002 y el Skyscraper Museum Outstanding Renovation Award de 2001.[123].