Una red que lleva aguas sucias, con materia orgánica putrescible, genera gases malolientes y es necesario evitar que salgan olores de la red, en lugares que puedan molestar y muy especialmente en los locales interiores. Para ello se emplean dos dispositivos: los cierres inodoros, generalmente hidráulicos, y un complemento muy importante para su buen funcionamiento: un sistema de ventilación de la red, para facilitar el flujo del agua por los conductos y evacuar los gases a un lugar donde no molesten.
Cierres inodoros
Hay dos tipos de cierres: hidráulicos y mecánicos. Si bien habitualmente solo se usan los hidráulicos, no es de desdeñar el conocimiento de los mecánicos pues sirven en climas secos para obturar los desagües de las terrazas transitables.
Los cierres hidráulicos, vulgarmente conocidos como sifones, consisten en un tubo conformado de modo que retiene una porción de agua limpia que se renueva en cada ciclo de desagüe del aparato, e impide el paso de los gases desde la red a los locales. Hay varios tipos de sifón; el más conocido y antiguo es el llamado sifón en S (en la figura) pero también hay de botella, compacto (muy parecido al anterior, pero de plástico y de tamaño más reducido), etc. En cualquier caso, el que mejor funcionamiento tiene es el sifón en S que, por su diseño hidráulico, retiene menor cantidad de sólidos (pelos, por ejemplo) y se mantiene limpio con mayor facilidad.
También hay sifones de campana, en los que una media esfera o campana (ahora de plástico) atornillada a la reja de cierre del sumidero, se coloca con su borde inferior por debajo del nivel del borde del tubo de desagüe, formando el remanso de cierre. Se utilizan en terrazas transitables y en los platos de ducha construidos en obra.
Existe también un dispositivo que sirve como sifón a varios aparatos simultáneamente, llamado bote sifónico").
Los cierres mecánicos, poco conocidos pero muy usados hasta hace medio siglo, consisten en una esfera (en los antiguos era de bronce o latón, hueca) que flota en el agua y asienta sobre un anillo de cierre al inicio de la bajante. Cuando llueve, flota, y deja paso libre, pero luego cierra el paso a la salida de gases. En climas con veranos cálidos y poco lluviosos, el agua de un sifón (en las terrazas suele usarse uno de los llamados de campana) se evapora con facilidad, por lo que uno mecánico lo sustituye con ventaja. En cualquier caso, si se tiene uno hidráulico de campana puede evitarse la evaporación poniendo sobre la superficie del agua retenida un poco de aceite vegetal, que impide la evaporación.
Otro dispositivo, mecánico, que tiene fines parecidos es la válvula de aireación, que se coloca en el extremo superior de las ventilaciones (lugar por donde no pasa agua) cierra la salida de olores mientras no haya presiones o depresiones en las tuberías y abre cuando esto ocurre, para conseguir el equilibrio de presiones, evitando desifonamientos y gorgoteos en los sifones. Se utilizan en ventilaciones con salida cerca de zonas habitadas, impidiendo olores salvo en los breves momentos en los que abre para compensar una sobrepresión.
Ventilación de la red
Para un correcto funcionamiento de los cierres hidráulicos, que al cabo suponen un sellado de la red bastante eficiente, es necesario que haya un sistema de ventilación que evite presiones y depresiones en los conductos. Efectivamente, en las bajantes en las que descargan inodoros, puede formarse un émbolo que, si el diámetro es estricto, producirá al caer por la bajante, una sobrepresión en la parte inferior y una depresión en la superior. Esas presiones pueden desifonar (vaciar el agua de) los cierres hidráulicos y, en el mejor de los casos, producir gorgoteos y ruidos, que pueden ser importantes. La ventilación sirve para equilibrar las presiones y evitar sus efectos.
Puede haber tres tipos de ventilación:.
La ventilación primaria es obligatoria en España debido al cumplimiento del Código Técnico de la Edificación (CTE).