Diagnóstico de hitos urbanos
Introducción
El Plan Regulador Metropolitano es un instrumento de planificación que orienta, fomenta y regula el desarrollo urbanístico del territorio, en especial de sus centros poblados y sus sistemas de espacios públicos.[1].
En Santiago de Chile
Contenido
El Plan Regulador Metropolitano de Santiago de Chile o PRMS surgió como una iniciativa del Ministerio de la Vivienda y Planificación Urbana (actual MINVU) con el propósito de establecer una normativa nueva para responder a la compleja y deteriorada situación de la Región Metropolitana de Santiago en lo relativo a la integración social, a su identidad, a su función y a su estructura urbana.
El plan inicial se aprobó en noviembre de 1994, conlleva el tratamiento unitario del problema territorial que va más allá del campo comunitario. Además, intenta generar una propuesta amplia e integradora donde los diferentes actores del desarrollo sean capaces de converger y participar en armonía y actuar de una forma responsable en sus respectivos espacios por el bienestar público.[2].
Con 17 votos a favor y ocho en contra y una abstención luego de cuatro años de debate, el 30 de marzo de 2011 el Gobierno Regional de turno aprobó la modificación del Plan Regulador Metropolitano, que permitirá que Santiago crezca en 10 000 hectáreas.[3].
Historia
Desde los años cincuenta, Chile ―así como otros países de América Latina―, ha experimentado un importante crecimiento de la población, junto a un proceso de urbanización de crecimiento exponencial como resultado de las migraciones desde las zonas rurales hacia la ciudad. En la actualidad, el 86,6 % de la población chilena es urbana, el 46 % de esta población está concentrada en la ciudad de Santiago (con 6 millones de habitantes aproximadamente).[4].
La ciudad de Santiago se destacaba hasta ahora por su creciente extensión, donde se hacía patente la falta de modelos de crecimiento compacto y una negligencia generalizada hacia el factor de la densidad. En la actualidad, el promedio de densidad de Santiago es de 100 habitantes por hectárea, uno de los más bajos del mundo.
El estilo de crecimiento que la ciudad de Santiago ha seguido durante las últimas décadas, ha sido el resultado de la falta de normativa para la intervención del sector privado y, de la falta de un planteamiento sostenible a medio y largo plazo. La enorme extensión de la ciudad se originó principalmente a partir de 1979, cuando la óptima distribución de los recursos y el tamaño de la ciudad se movió según las fuerzas del mercado.