Diagnóstico de estrés hídrico urbano
Introducción
Los efectos del cambio climático en el país incluyendo las sequías extremas, la sobreexplotación de acuíferos, el estrés hídrico, el impacto de la industria, la contaminación, la deficiente gestión, el desabasto, la densidad de población, la marginación, la corrupción, la delincuencia organizada y la proliferación de especies invasoras, son las principales causas de la escasez en el país.[1] [2].
Si bien México se precia de tener algunos de los mejores organismos operadores de agua potable y saneamiento de América Latina, también cuenta con algunos cuyo desempeño es deplorable. El acceso, la eficiencia y la calidad de los servicios de agua y saneamiento varían mucho de una localidad a la otra, reflejando en gran medida los diferentes niveles de desarrollo en todo el país. En general, el sector de agua y saneamiento mexicano está marcado por la baja eficiencia técnica y comercial en la prestación de los servicios, calidad inadecuada de los servicios de abastecimiento de agua, calidad deficiente de los servicios de saneamiento y cobertura insuficiente en las zonas rurales más pobres.
La calidad del servicio también deja mucho que desear. México se encuentra entre los países que registran un alto riesgo por la mala calidad del agua debido al nitrógeno empleado con fertilizante agrícola, a los altos niveles de salinidad hídrica y al deterioro ambiental de acuíferos, ríos y lagos, reporta el más reciente informe del Banco Mundial (BM).[3].
En abril de 2021, México enfrentaba la sequía en América del Norte, una de las más generalizadas de su historia, con el 85% del país experimentando condiciones de sequía.[4] La situación se agravó profundamente en 2022, afectando a múltiples estados y en especifico ocho estados de México sufrieron sequías extremas con 1546 de los 2463 municipios que tuvieron diversos grados de escasez.[5] Escaló a un problema de preocupación nacional en 2023 y 2024, derivando en una crisis hídrica histórica,[6][7] en la que no hubo una mejoría considerable hasta 2025.[8].
México participó en iniciativas de cooperación sobre escasez de agua con gobiernos extranjeros en 2023, particularmente con Israel, que ha superado los desafíos de acceso al agua en su entorno desértico a través de tecnologías de riego por goteo y desalinización,[9] y con los Países Bajos, que ha destinado fondos a través de su Freshwater Challenge para promover una gestión sostenible del agua.[10].