Proceso y juicio
Primeras imputaciones y audiencia preliminar
La Fiscalía rápidamente solicitó la detención y prisión preventiva de los propietarios y guardias del local, así como el embargo preventivo de Gs. 60 mil millones (más de 10 millones de dólares americanos, para el eventual resarcimiento a las víctimas en la parte civil.[32] Los guardias y propietarios del local fueron detenidos y apresados por orden de la fiscalía el 2 de agosto del 2004, imputados de “homicidio doloso agravado”, con una pena asignada de hasta 25 años de cárcel;[33] aunque durante el transcurso del caso, fueron beneficiados varias veces con la prisión domiciliaria; causando la indignación de familiares y víctimas del incendio, produciéndose sucesivas manifestaciones.[34] Otros imputados —además de los Paiva— fueron los miembros del directorio María Victoria Cáceres de Paiva, Antolina Burgos de Casaccia, Agustín Alfonzo Martínez, Guillermo Alfonso Segovia, Humberto Casaccia Romagni, y los guardias Daniel Areco, Jorge Daniel Penayo Ojeda, Eder Sánchez Martinetti e Ismael Alcaraz.
En los días y meses posteriores al incendio, se hicieron varias manifestaciones y escraches al hogar de los dueños del local, e inclusive al de las autoridades competentes —como Jueces (como Elio Ovelar, Manuel Aguirre, Augusto Melo[35]), fiscales (como Teresa Sosa, quien fue apartada del caso un mes después del incendio luego de insinuar que acusaría por homicidio culposo porque para ella las puertas estaban abiertas[36]), autoridades municipales como Enrique Riera y Martín Burt (intendente y ex-intendente de entonces de Asunción respectivamente)—, entre otros; y frente a los demás supermercados que aún funcionaban de la cadena Ycuá Bolaños en aquel entonces, en forma de protesta pidiendo justicia.
Los propietarios, accionistas y guardias del local fueron acusados por el Ministerio Público "Ministerio Público (Paraguay)") a finales de diciembre de 2004, así como el arquitecto del local —acusado en abril de 2005— y los funcionarios municipales competentes —acusado en abril de 2006—. Todos ellos fueron condenados finalmente en el año 2008, aunque la causa fue dividida en tres partes, cada uno con condenas distintas.
El 11 de abril de 2005, el juez de primera Instancia en lo penal de Lambaré Ramón Augusto Melo Suárez firmó una resolución en que disponía la prisión domiciliaria a favor de Juan Pío Paiva; sin embargo al día siguiente revocó su resolución y dispuso el traslado de Paiva al Hospital de Policía, debido a que este presentaba problemas de salud, para luego volver a la cárcel de Tacumbú. Pocos días después, el Juez presenta llamativamente su renuncia al cargo.[37] La causa pasó para el juez de garantías Rubén Riquelme. Del 13 al 17 de junio de 2005 se realiza la audiencia preliminar contra los propietarios, accionistas y guardias del local en el polideportivo del Club Sol de América "Club Sol de América (Asunción)").[38].
En síntesis, el propietario de la firma Juan Pío Paiva, su hijo Víctor Daniel Paiva, el guardia Daniel Areco, así como el arquitecto del local y los funcionarios municipales competentes fueron procesados por los tribunales de Paraguay, en la investigación realizada por la fiscalía. La investigación inicial fue, en la primera parte (que investigaba a los propietarios y guardias del local) que por orden del Juan Paiva, instrucciones refrendadas por su hijo Víctor, y cumplidas por el guardia Areco —el único debidamente identificado por testigos— las puertas del local fueron cerradas provocando que muchas personas que pudiesen escapar y salvarse, terminaron falleciendo adentro del local. Sin embargo, la fiscalía terminó acusando fundamentando en que hubo una orden "preestablecida", y por lo tanto, un homicidio con dolo eventual, y no intencionado directamente, sino indirectamente.
El primer juicio oral y público fallido de 2006
Después de una larga investigación, se realizó un extenso juicio que duró más de cuatro meses en un recinto deportivo militar. El tribunal —compuesto por los jueces Manuel Aguirre, Elio Ovelar y María Doddy Báez— dictó su sentencia el 5 de diciembre de 2006, en la cual dos de los magistrados —tanto Aguirre como Ovelar— encontraron que la fiscalía no logró probar la participación dolosa de los inculpados, cabiéndoles sólo responsabilidad como autores de “homicidio culposo”, que tiene asignada una pena máxima de 5 años.[39] Mientras el último juez leía los fundamentos de su decisión, los familiares de las víctimas provocaron graves desórdenes al considerarse que las penas por la muerte de casi 400 personas eran muy bajas, saltando de sus asientos y tirando las sillas contra los jueces, no concluyéndose la lectura de la sentencia.
Las protestas salieron del lugar donde se realizaba el juicio para concentrarse en las oficinas centrales de la empresa Ycuá Bolaños, donde la policía intervino dejando un saldo de más de 60 detenidos y 49 heridos de diversa consideración. Estas masivas protestas prosiguieron durante varios días, durante las cuales incluso el Presidente Nicanor Duarte declaró que las penas eran demasiado bajas.
Sin embargo, para las víctimas no hubo sentencia puesto que no se leyó completamente la decisión de los jueces y el proceso quedó interrumpido antes de su conclusión. La Corte Suprema de Justicia de Paraguay admitió esta tesis al rechazar los recursos de inconstitucionalidad contra la resolución que apartó de la causa a los jueces Elio Ovelar y Manuel Aguirre —quienes estuvieron a favor de calificar el hecho como homicidio culposo, no así la jueza Dody Báez, que estimó que el hecho configuraba un homicidio doloso—, sosteniendo que no existió arbitrariedad ni violación a las garantías constitucionales. Dicha resolución de la Corte Suprema de Justicia dio vía libre para la realización de un nuevo juicio.[41].
Anulación y postergación de la sentencia
Debido a la innumerables inhibiciones y recusaciones de los magistrados de la capital, la causa pasó a magistrados del Interior del país, específicamente del departamento de Paraguarí, algo insólito en el entorno jurídico. Finalmente, se instaló el tribunal y el 8 de agosto de 2007 se inició la audiencia de juicio.
Sin embargo, la defensa solicitó que se determinara el carácter del juicio, es decir, si el anterior fue anulado o se está prosiguiendo con aquel y, debido a que el tribunal dispuso que los incidentes se resolverían al final de la audiencia, la defensa de Víctor Paiva y otros presentaron una solicitud de recusación contra los jueces, sobre la base de una supuesta opinión previa sobre la nulidad del juicio, lo que provocó la suspensión de la audiencia, que generó pesar en las víctimas.[42][43] Las víctimas protestaron por tal dilación, exigiendo la continuidad del proceso.[44] Mientras se resolvían los incidentes dilatorios, el tribunal de sentencia del caso, denegó un pedido de libertad que había presentado Juan Pío Paiva.[45][46].
El juicio volvió a reiniciarse el 31 de agosto de 2007, continuando los debates sobre el tipo de homicidio provocado durante la tragedia.[47] Debido a un incidente previo planteado por la defensa, el tribunal de sentencia determinó, finalmente, que se estaba llevando un nuevo juicio que no puede entenderse como un doble juzgamiento[48] ya que el anterior juicio quedó nulo por no haber concluido.[49].
El 7 de septiembre del mismo año, Víctor Daniel Paiva recuperó la libertad, pero con restricciones impuestas.[50][51] Ante ello, las organizaciones de apoyo a las víctimas del incendio se manifestaron en contra a dicha medida, tanto en la sede del Poder Judicial, como frente al único local que aún pertenecía a la cadena Ycuá Bolaños.[52][53][54] El 10 de septiembre de 2007, Juan Pío Paiva recuperó la libertad.[55][56] Las víctimas continuaron manifestándose en contra de estas medidas.[57].
Cierre del debate e inicio de las deliberaciones
El 9 de enero de 2008 el Tribunal de Sentencia dio por terminado el debate del juicio y dispuso el inicio de las deliberaciones sobre el caso, anunciando que la lectura íntegra y completa de la sentencia se daría recién el 2 de febrero del mismo año, aduciendo que la complejidad de la causa exigía un largo y detenido análisis.[58].
Días antes de la lectura del juicio, el Tribunal dictó diversas medidas de seguridad, entre ellas la de establecer un perímetro de seguridad de trescientos metros donde se dispuso la prohibición de toda manifestación pública. Las víctimas protestaron contra esta medida de seguridad por calificarla de exagerada, ya que el orden constitucional de Paraguay no permitiría este tipo de medidas judiciales.[59][60][61] Posteriormente, las víctimas llamaron a una vigilia a toda la ciudadanía paraguaya, plegándose a ésta más de cuarenta organizaciones ciudadanas y sociales.[62].
Las expectativas de las víctimas fueron de obtener una sentencia por homicidio doloso hasta que no habría "justicia para el caso". Felipe Palacios, sobreviviente del incendio y que perdió a sus tres hijas pequeñas, declaró a Última Hora "Última Hora (Paraguay)") que.
Por su parte Francisca Giménez, que perdió a su hija y a sus tres nietos, expresó "Confío en que se haga justicia y que a los acusados se les dará una sentencia ejemplar" Entretando, el 31 de enero la prensa paraguaya anunció que el Tribunal de Sentencia suspendería la lectura de la sentencia si es que se violaban las medidas de seguridad.[64].
Sentencia final
Tanto la prensa nacional como internacional se reunió para conocer el fallo en el caso.[65] La lectura de la sentencia se inició a las 9:00, hora de Paraguay (13:00 UTC) de la mañana del 2 de febrero de 2008.[66][67].
Luego de la exposición de los argumentos de rigor, en la que algunas familiares de víctimas se desmayaron,[68] el Tribunal de Sentencia, integrado por los jueces Germán Torres, Blas Cabriza y Bibiana Benítez, determinó que los acusados principales: Juan Pío Paiva, Víctor Daniel Paiva y Daniel Areco, eran culpables de "homicidio doloso simple" por dolo eventual"),[69] "homicidio doloso en grado de tentativa agravada" y "exposición de personas a lugares de trabajo peligroso" (los dos primeros delitos relacionados jurídicamente y el tercero en referencia a las condiciones del edificio siniestrado), lo cual significaba una pena de 5 a 15 años de prisión según el Código Penal Paraguayo y sus modificaciones de aquel entonces.
La investigación fiscal determinó que por orden de Juan Pío Paiva, instrucciones refrendadas por su hijo Víctor Daniel, las puertas del local fueron cerradas, provocando la tragedia, siendo identificado el guardia Daniel Areco como uno de los que cumplió "la orden" de cerrar una de las puertas.
Humberto Casaccia fue el único miembro del directorio de la empresa, aparte de los Paiva, que fue condenado.[70] Ya que la causa fue dividida en 3 partes, los siguientes condenados en la primera parte fueron sentenciados a las siguientes penas:.
• - Juan Pío Paiva (propietario): 12 años de cárcel: Homicidio doloso en grado eventual. Exposición de personas a lugares de trabajo peligrosos.
• - Víctor Daniel Paiva (copropietario): 10 años de cárcel: Homicidio doloso en grado eventual.
• - Daniel Areco (guardia): 5 años de cárcel: Homicidio doloso en grado eventual.
• - Humberto Casaccia (accionista): 2 años y 6 meses de cárcel: Exposición de personas a lugares de trabajo peligrosos.
Areco, al haber cumplido las 2/3 partes de su condena, ya pudo solicitar su libertad condicional.[71]
Fueron absueltos en este proceso: María Victoria Cáceres de Paiva (cónyuge de Juan Pío y accionista de la empresa), Antolina Burgos de Casaccia (cónyuge de Humberto) y Agustín Alfonso (miembro del directorio empresarial), y varios guardias del local —que estuvieron bajo prisión preventiva unos meses— debido a que solo Areco fue identificado debidamente por testigos de haber cerrado una de las puertas.
Por otro lado, la sentencia dispuso expresamente que los condenados no irían a la cárcel hasta que quede firme la sentencia (hecho que tardó meses ya que la misma sería apelada).[72] Las víctimas si bien admitieron que fue una victoria que se haya logrado la condena por homicidio doloso (algo obtenido por la presión que ejercieron según ellos) expresaron su total decepción y rechazo por las leves condenas y los beneficios que obtuvieron los condenados.[71][73][74][75][76].