Detectores de calor
Introducción
Detector de calor, detector térmico o detector de temperatura es un dispositivo de alarma de incendio diseñado para responder cuando la energía térmica por convección de un incendio aumenta la temperatura de un elemento sensible al calor. Forma parte de un sistemas de detección de incendios.La masa térmica y la conductividad del elemento regulan el flujo de la tasa de calor en el elemento. Todos los detectores de calor tienen su inercia térmica. Los detectores de calor se clasifican según su modo de disparo en dos tiposː de "temperatura fija" y "termovelocimétricos" que actúan según la velocidad del incremento de temperatura.
Actualmente los detectores se alimentan desde las zonas o bucles dependiendo la tecnología del tablero de incendios o panel de control y son alimentados bien a 24 V, bien a 220 V.
Cuando el sensor de temperatura del detector alcanza la temperatura máxima (generalmente 64 °C con protección IP20 o 30 para uso interior) el detector se activa y pasa la señal al tablero de incendios o bien, directamente a un sistema de extinción. También se pueden encontrar detectores de temperatura que se activan con mayores temperaturas para evitar deformación en el material y se denominan sondas térmicas.[1][2][3].
Detectores de calor de temperatura fija o termofijo
El de temperatura fija (o fixed temperature) es el tipo más común de detector de calor. Los detectores de temperatura fija operan cuando el sensor de calor de la aleación eutéctica alcanza el estado de cambio del punto eutéctico de sólido a un líquido. El retardo térmico retrasa la acumulación de calor en el elemento sensible, de manera que un dispositivo de temperatura fija alcanzará su temperatura de funcionamiento en algún momento después de la temperatura del aire que la rodea exceda esa temperatura. El punto de temperatura fija más común para los detectores de calor conectados eléctricamente es 58 °C. Los avances tecnológicos han permitido la perfección de detectores que se activan a una temperatura de 47 °C, aumentando el tiempo de reacción disponible y el margen de seguridad. Este tipo de tecnología ha estado disponible durante décadas sin el uso de baterías o de electricidad.