Desprendimientos en taludes
Introducción
Un corrimiento de tierra o deslave,[1][2] es el desplazamiento de una masa grande de tierra que se desprende por una vertiente o ladera "Pendiente (geografía)"), precipitándose a ella.[3].
Los corrimientos de tierra pueden ser provocados por terremotos, erupciones volcánicas o inestabilidad en las zonas circundantes.[4] Los deslizamientos de tierra suelen agravarse por el desarrollo humano, como la expansión urbana,[5] y la explotación de recursos (como la minería y la deforestación).[6][7] La degradación del suelo suele provocar una menor estabilización del suelo por parte de la vegetación. Además, el calentamiento global puede aumentar la frecuencia de fenómenos naturales y condiciones meteorológicas extremas que desencadenan deslizamientos de tierra.[8].
Los corrimientos de barro o lodo (deslaves) son un tipo especial de corrimiento cuyo causante es el agua que penetra en el terreno por precipitaciones "Precipitación (meteorología)") fuertes, modificándolo y provocando el deslizamiento. Esto ocurre con cierta regularidad en varios lugares como durante los períodos de lluvias.[9].
Tipos de corrimientos o deslaves
Deslizamientos
Los deslizamientos se producen cuando una gran masa de terreno o zona inestable desliza con respecto a una zona estable, a través de una superficie o franja de terreno de pequeño espesor. Los deslizamientos se inician cuando las franjas alcanzan la tensión tangencial máxima en todos sus puntos. Los deslizamientos son un tipo de corrimiento ingenierilmente evitables "Prevención (fenómenos naturales extremos)"). Sin embargo, en general los otros tipos de corrimiento no son evitables.
Flujo de lodo
Los corrimientos consistentes en flujo de lodo se producen en zonas muy lluviosas, afectando a zonas muy grandes. Los terrenos arcillosos, al entrar en contacto con el agua, se comportan como si alcanzasen el límite líquido y se mueven de manera más lenta que los deslizamientos. Se da en pequeñas pendientes, pero en gran cantidad.[9].
Los espesores varían de acuerdo a la configuración estratigráfica del sitio de ocurrencia del fenómeno, y de ahí sus efectos en la zona de influencia. Aunque puede decirse que ingenierilmente no es posible evitarlo, sí se pueden mitigar los efectos aplicando criterios básicos de bioingeniería e ingeniería ambiental.