Sistema de captación y recogida de aguas pluviales
El diseño de la red de drenaje de un depósito controlado debe incluir un sistema para el control de las aguas de escorrentía generadas en las zonas de desarrollo y en las cuencas externas interceptadas por el mismo.
El objetivo es evitar que las aguas pluviales de las cuencas internas y externas pueden infiltrarse dentro de la masa de residuos y de esta forma generar lixiviados que crean un fuerte impacto ambiental y económico relacionado con la gestión del depósito controlado.
Para ello se deben diseñar y construir estructuras tales como: sistema perimetral de zanjas permanentes, sistema de zanjas internas provisionales para la explotación de celdas o vasos, sistemas de contención y separación de escorrentías en explotación, sistemas permanentes de evacuación para las superficies internas definitivas de sellado y sistemas de almacenamiento temporal (balsas o depósitos).
El diseño debe atender a criterios hidrológicos e hidráulicos de obra civil y cumplir con los requisitos recogidos en la legislación vigente de depósitos controlados. Habitualmente las estructuras principales de drenaje se diseñan para un caudal asociado a una pluviometría máxima diaria para unos periodos de retorno comprendidos entre 25 y 100 años.
La balsa de almacenamiento de aguas pluviales tendrá un volumen de almacenamiento que permita las actividades de riego, suministro a sistema contraincendios y otras necesidades dentro de la gestión del depósito controlado.
A continuación se muestran imágenes de estructuras de drenaje:.
En la fase de operación del depósito controlado, los factores más relevantes son la correcta deposición, compactación y cubrición del residuo. Paralelamente, la gestión de los efluentes lixiviado y biogás, es un aspecto crítico para garantizar que no existan afecciones al medio.
En la densidad final de un depósito controlado la compactación juega un papel determinante en la optimización del mismo. Existen 4 factores que influyen de manera importante en la compactación inicial, independientemente del tipo de máquina utilizada: espesor de la capa de residuos, número de pasadas sobre una misma capa, pendiente de la capa o de la superficie y humedad del residuo. De forma habitual la compactación se realiza con máquinas compactadoras de residuos o también denominadas “pata de cabra”, porque los pisones presentes en sus ruedas metálicas unido al peso propio de la maquinaria, producen un efecto compactado – triturado necesario para la homogeneización y reducción del volumen del residuo.
En la fase de operación, también son muy importantes las operaciones de cubrición del residuo que se realizan para conseguir los siguientes objetivos: minimizar la producción de lixiviados favoreciendo la escorrentía superficial versus la infiltración, evitar emisiones de gases o volados en la masa de residuo y reducir el impacto visual.
Asimismo, durante esta etapa de operación, deberán realizarse actividades de reperfilado de taludes para controlar e evitar que la escorrentía superficial genere infiltración dentro de la masa de residuos. Una actividad que debe desarrollarse en continuo es el control de las superficies que estén sufriendo asientos diferenciales para corregir las pendientes y garantizar una correcta gestión de las aguas de escorrentía.
Posterior a la etapa de operación, se realiza la clausura definitiva del depósito controlado. El objetivo más relevante de este tipo de actuación es evitar emisiones al medio y garantizar la integración paisajística y ambiental de las superficies clausuradas.
A continuación se muestran imágenes de las operaciones de sellado en un depósito controlado. Habitualmente se instalan unidades minerales y unidades sintéticas que tienen funciones de drenaje e impermeabilización. Por último se instalan unidades de recuperación e integración paisajística.
Posterior a la realización de la clausura, se inicia el periodo de vigilancia y mantenimiento posclausura, en el cual deberán realizarse actividades de vigilancia ambiental y mantenimiento de todas las infraestructuras del depósito controlado. Asimismo, durante este periodo se deberán continuar realizando las actividades de tratamiento de los efluentes (biogás y lixiviados).
El plazo de la fase posclausura durante el que la entidad explotadora será responsable del depósito controlado, será fijado por la autoridad competente teniendo en cuenta el tiempo durante el cual la instalación pueda entrañar un riesgo significativo para la salud de las personas y el medio ambiente. En ningún caso dicho plazo podrá ser inferior a 30 años tal y como marca el Real Decreto 1481/2001.
• - Lixiviado.