Degradación por luz UV (Plásticos)
Introducción
La fotodegradación es la alteración de materiales por efecto de la luz. Normalmente el término se refiere a la acción combinada de la luz solar y la atmósfera terrestre. La fotodegradación es habitualmente una combinación de oxidación e hidrólisis. A menudo se intenta (mediante revestimientos, aditivos, etc.) evitar la fotodegradación de objetos que van a estar en el exterior, porque de lo contrario se estropean y hay que reponerlos. Este fenómeno es responsable en parte de la remineralización de la biomasa, y se utiliza intencionadamente en algunas tecnologías de desinfección. La fotodegradación no se aplica a cómo los materiales pueden ser envejecidos o degradados por el calor o la radiación infrarroja, pero sí incluye la degradación por toda la radiación luminosa de la banda ultravioleta.
Aplicaciones
Alimentos
Proteger la comida de la fotodegradación es muy importante. Algunos nutrientes presentes en un alimento se degradan cuando este se expone al sol. En el caso de la cerveza, la radiación ultravioleta degrada compuestos amargos de lúpulo a 3-metilo-2-buten-1-thiol, y por tanto cambia el sabor. Como el cristal de color ámbar tiene la capacidad de absorber esta radiación, las botellas de cerveza se hacen a menudo de este cristal para impedir este cambio.
Pinturas, tintas y tintes
Las pinturas, tintas y tintes orgánicos son más susceptibles a la fotodegradación que los inorgánicos. La cerámica es casi universalmente coloreada con materiales inorgánicos para que resista la fotodegradación y mantenga sus colores incluso en las condiciones más duras.
Pesticidas y herbicidas
La fotodegradación de los pesticidas es de gran interés debido a la escala de la agricultura y el uso intensivo de sustancias químicas. Los pesticidas se eligen en parte para no fotodegradarse rápidamente al sol, y así poder ejercer su actividad biocida. Sin embargo, en determinadas circunstancias, puede preferirse una fotodegradación veloz (por ejemplo, porque no se desea que queden restos de pesticidas en alimentos que pronto se van cosechar). En estos casos se formula el pesticida para favorecer su fotodegradación con sustancias muy sensibles a la luz, fotocatalizadores (p. ej., dióxido de titanio "Óxido de titanio (IV)")), o reactivos como peróxido de hidrógeno, que genera radicales hidroxilo que atacan las moléculas del pesticida.[1].