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La compatibilidad entre licencias de software es un aspecto crítico dentro del ecosistema del software libre y de código abierto. Desde finales de la década de 1980 se han creado numerosas licencias abiertas, lo que ha derivado en una proliferación de variantes que en muchos casos son solo trivialmente distintas entre sí.[14] Esta diversidad creciente complica la elección de una licencia adecuada y genera problemas de incompatibilidad entre proyectos, lo que puede obstaculizar los objetivos del movimiento del software libre.[15].
Las dificultades no se limitan a cuestiones técnicas: la ambigüedad en las condiciones de algunas licencias, los problemas derivados de su traducción y la falta de compatibilidad legal en determinadas jurisdicciones incrementan la complejidad del cumplimiento.[16] Aunque descargar un módulo de software libre es rápido y sencillo, cumplir con todas sus obligaciones legales puede ser mucho más difícil. La gran cantidad de dependencias presentes en los proyectos de software modernos hace que los ingenieros recurran con frecuencia a herramientas de gestión de licencias con el fin de garantizar el cumplimiento normativo.[17] A ello se suma que muchos archivos de código abierto no especifican de forma clara su licencia, lo que aumenta aún más las dificultades de uso y redistribución.
Cuando se combinan bases de código con licencias diferentes, es posible mantener las licencias originales para cada componente y publicar la obra derivada bajo una licencia compatible. Sin embargo, esta compatibilidad suele ser unidireccional. El contenido en dominio público puede ser utilizado en cualquier proyecto, ya que no existe reclamación de derechos, pero la mayoría del código distribuido bajo otras condiciones no puede convertirse libremente en dominio público. Las licencias permisivas pueden integrarse dentro de obras amparadas por licencias copyleft, pero el código copyleft no puede redistribuirse bajo una licencia permisiva.[18].
Algunas licencias de copyleft débil son compatibles con la GPL y, por lo tanto, pueden incorporarse en proyectos que se distribuyan bajo dicha licencia. El software publicado bajo la GPL solo puede redistribuirse bajo GPL o AGPL, lo que refleja la naturaleza estricta de estas licencias orientadas a garantizar que todas las obras derivadas permanezcan libres.[19].
Estas licencias también se conocen con el nombre de «software propietario» o privativo. En ellas los propietarios establecen los derechos de uso, distribución, redistribución,ventas, copia, modificación, cesión y en general cualquier otra consideración que se estime necesaria.
Este tipo de licencias, por lo general, no permiten que el software sea modificado, desensamblado, copiado o distribuido de formas no especificadas en la propia licencia (piratería de software "Piratería (Derecho de autor)")), regula el número de copias que pueden ser instaladas e incluso los fines concretos para los cuales puede ser utilizado. La mayoría de estas licencias limitan fuertemente la responsabilidad derivada de fallos en el programa.
Los fabricantes de programas sometidos a este tipo de licencias por lo general ofrecen servicios de soporte técnico y actualizaciones durante el tiempo de vida del producto.
Hay escenarios en que el fabricante del programa es, a la vez, proveedor de la licencia, de actualizaciones y del soporte técnico, sin posibilidad de tercerización, lo que le permite mantener cautivo al usuario.[20].
Algunos ejemplos de este tipo de licencias son las llamadas acuerdo de licencia de usuario final (ALUF), también llamado en algunos países contrato de licencia de usuario final (CLUF). En el mundo anglosajón se llama end-user license agreement (EULA), pero los contratos en español deben recoger el término en español.
Se permite uso, copia, modificación o redistribución con o sin fines de lucro.
De acordo com o seu destinatário
O contrato de licença de usuário final (EULA) é uma licença sob a qual o uso de um produto só é permitido para um único usuário (o comprador).
Neste tipo de contrato, o titular dos direitos de um produto insta o utilizador final do produto a reconhecer estar ciente das restrições de utilização, direitos de autor, patentes, etc., e a aceitar em conformidade.
Conhecer o conteúdo dos contratos é difícil antes de adquirir o produto, pois as caixas do produto raramente contêm uma cópia completa do contrato, o que significa que o comprador na maioria dos casos conhece o seu conteúdo após a compra.
Às vezes, o usuário é obrigado a renunciar a reclamações ou demandas legais por diversos motivos (como possíveis danos causados pelo produto ou falhas no mesmo) ou aceitar a devolução da mercadoria na forma e valor que a empresa decidir.
Este tipo de contrato expressa os usos que podem e não podem ser dados ao produto, uma vez que quem o compra não é, legalmente, de forma alguma o proprietário do produto, mas apenas uma licença para seu uso, sendo este último considerado por algumas pessoas como uma limitação aos direitos do consumidor.
Este tipo de acordos são unilaterais, uma vez que o utilizador não tem outra escolha senão aceitar ou rejeitar o seu conteúdo (em alguns países existem organizações de defesa do consumidor que autorizam certas exceções).
Neste tipo de contrato, são atribuídos a um atacadista direitos restritos para vender o produto de software a terceiros, dando uma remessa ou comissão ao fabricante. Pode ser para primeira venda ou licença de renovação de contrato. Não se trata de uma licença de utilização nos termos legais, mas sim de um acordo comercial em que o direito de distribuição não tem necessariamente de ser transferido. Pode haver o caso de simples atividade comercial em que o distribuidor nem sequer tem contato com o software, sendo este como elemento e a própria licença de uso diretamente subscrita e disponibilizada pelo fabricante. O distribuidor é responsável pela correspondente cobrança do usuário e pagamento ao fabricante menos sua comissão.