Cruce de fauna
Introducción
Los pasos de fauna, ecoductos o puentes verdes son estructuras que permiten a los animales cruzar autopistas o líneas férreas acondicionados con vegetación que permiten conectar hábitats adyacentes a la vía. Pueden incluir túneles; viaductos y puentes (principalmente para animales grandes de rebaño); túneles para anfibios; escaleras para peces; túneles y drenajes (para mamíferos pequeños, como nutrias, erizos y tejones); azoteas verdes (para mariposas y aves)[1] y tendidos de cable o cuerda (para mamíferos arbóreos como monos y ardillas).[2].
Los pasos de fauna son una práctica de conservación de hábitat, que permite las conexiones o reconexiones entre hábitats, combatiendo la fragmentación de hábitat. También ayudan a evitar las colisiones fauna-vehículos"), las cuales además de matar o herir a la fauna pueden causar daño y muerte a humanos, así como daños a la propiedad.
En determinadas ocasiones también son instalados para facilitar el tránsito del ganado en régimen extensivo.
Las carreteras y la fragmentación de hábitat
La Fragmentación de hábitat ocurre cuándo las barreras construidas por humanos – como carreteras"), ferrocarriles"), canales, líneas de poder eléctrico, y ductos – penetran y dividen el hábitat de la vida silvestre (Primack 2006). De entre estas barreras, las carreteras tienen los impactos más extendidos y perjudiciales (Spellerberg, 1998). Los científicos estiman que el sistema de las carreteras de los Estados Unidos impacta los ecosistemas de al menos una quinta parte de la superficie del país (Forman, 2000).
Desde hace muchos años los ecólogos y conservacionistas han documentado la relación adversa entre las carreteras y la fauna. Jaeger Et al. (2005) identifican cuatro maneras en que las carreteras y el tráfico impactan perjudicialmente a las poblaciones de fauna:.
Los primeros tres impactos (Pérdida de hábitat, Atropellamientos, y Aislamiento de los recursos) ejercen presión en varias poblaciones animales al reducir los recursos disponibles y matando directamente a los individuos en una población. Por ejemplo, Bennett (1991) encontró que los atropellamientos de fauna no representan una amenaza significativa para las poblaciones sanas pero puede ser devastadores para las poblaciones pequeñas, las que están en reducción o las amenazadas.