Criptopórtico
Introducción
Un criptopórtico, en la arquitectura de la antigua Roma, era una galería o corredor cubierto semisubterráneo destinado a la circulación o al almacenamiento que estaba integrado en un complejo construido más grande. Los criptopórticos generalmente abovedados soportaban las estructuras porticadas sobre el terreno y se iluminaban mediante aberturas en la parte superior de sus arcos o en las bóvedas. La sombra y el lugar semi-excavado proporcionaban temperaturas frescas y moderadas útiles para el almacenamiento de productos perecederos, mientras que ofrecían un podio nivelado y ligeramente elevado para la superestructura.
El término criptopórtico es un neologismo latino acuñado a partir del término griego kryptē (ocultar) y del latino porticus (pórtico).
Se pueden distinguir dos formas de criptopórticos, unos integrado en las villas romanas y los otros puramente utilitario con objeto de resolver la pendiente del terreno sobre el cual se construyeron edificaciones civiles, religiosas y/o políticas. En los sitios inclinados, el lado abierto del criptopórtico estaba a menudo parcialmente a nivel del suelo y soportaba la estructura, como en un foro o villa romana, en cuyo caso servía como basis villae.
Destacan los criptopórticos de Arlés "Criptopórticos (Arlés)"), construidos bajo el antiguo Foro de Arlés (Francia) que están ubicados bajo la actual iglesia jesuita de la rue de Balze (Arlés). Durante la Segunda Guerra Mundial sirvieron de refugio a los miembros de la Resistencia francesa ante las tropas nazis.
El criptopórtico doméstico
Este criptopórtico reemplazó al pórtico de columnas helenísticas, que mantiene la planta general encuadrando un patio o un jardín, pero en el que los espacios entre las columnas estaban cerrados por un muro, o reemplazados por un muro perforado con ventanas.
Plinio el Joven en cuatro de sus Epístolas&action=edit&redlink=1 "Epístolas (Plinio) (aún no redactado)") describió los criptopórticos de sus villas") de Larentinum, a 25 km de Roma, y de Toscana. El de la villa de Laurentium tenía ventanas de un lado y del otro, que se abrían sobre el mar o sobre el jardín interior. En Toscana, la villa tenía dos, uno sobreelevado y el otro semisubterráneo, para mantener un cierto frescor. Todos ofrecían una hermosa vista y protegían del ardor del sol. Al abrir o cerrar las ventanas de un lado o del otro, dependiendo de la temporada y del tiempo que hacía, se disfrutaba de una agradable brisa, o se encontraba protegido de los vientos invernales.[1].