Control de Plagas en Obra
Introducción
En agricultura ecológica, se entiende como manejo integrado de plagas (MIP), control integrado/integral de plagas (CIP), manejo ecológico de plagas (MEP), manejo natural de plagas o de agricultura cero residuos;[1] a una estrategia que usa una gran variedad de métodos complementarios: físicos, mecánicos, químicos, biológicos, genéticos, legales y culturales para el control de plagas. Es un método ecológico que aspira a eliminar el uso de plaguicidas y de minimizar el impacto al medio ambiente.
Estos métodos se aplican en tres etapas: prevención, observación y aplicación.
Para constituir una agricultura ecológica, la no utilización de pesticidas, ha de venir acompañada por la no intensividad del cultivo, eludiendo el uso de los abonos de síntesis.
Los entomólogos Perry Adkisson") y Ray F. Smith") recibieron el premio World Food Prize en 1997 por su trabajo de difusión y de liderazgo en difundir el manejo integrado de plagas.
Historia
Poco después de la Segunda Guerra Mundial, cuando los insecticidas se comenzaron a usar en gran escala, unos entomólogos de California desarrollaron el concepto de manejo supervisado de insectos. En esa misma época unos entomólogos de Arkansas propiciaron una estrategia similar. Según este esquema el control de insectos era supervisado por entomólogos cualificados y las aplicaciones de insecticidas se efectuaban siguiendo las conclusiones basadas en muestreos periódicos de la población de la plaga y de la de sus enemigos naturales. Esto era visto como una alternativa a la aplicación de pesticidas según el calendario. El control supervisado se basaba en el conocimiento de la ecología y de un análisis de la proyección de los ritmos poblacionales de las plagas y de sus enemigos naturales.
El control supervisado era uno de los pilares conceptuales del manejo integrado que desarrollaron los entomólogos californianos en la década de 1950. El manejo integrado aspiraba a identificar la mejor combinación de controles químicos y biológicos para una plaga específica. Los insecticidas químicos debían usarse en la forma que causara la menor disrupción de los controles biológicos. El término integrado era así sinónimo de compatible. Los controles químicos se podían aplicar sólo después de que un muestreo regular indicara que la plaga había alcanzado un cierto nivel (umbral económico) que requería tratamiento para evitar que la población llegara a un nivel dañino (nivel de daño económico) en el cual las pérdidas económicas superaran los costos de medidas artificiales de control.