Control de inventario en tiempo real
Introducción
La optimización del inventario es un método para lograr la mejor solución al problema de la cantidad de inventario necesario y su localización. Busca equilibrar las restricciones o los objetivos de inversión de capital "Capital (economía)") y los objetivos de nivel de servicio en una gran variedad de referencias (SKU) a la vez que se tiene en cuenta la volatilidad de la demanda "Demanda (economía)") y del suministro.
Desafíos de la gestión de inventarios
Todas las empresas se enfrentan al desafío de ajustar su aprovisionamiento a la demanda de los clientes. El modo en que la empresa gestiona este desafío tiene una gran repercusión sobre su rentabilidad.[1] Los datos de estándares abiertos de APQC demuestran que el valor del inventario de una empresa media representa el 10,6 % de sus ingresos anuales. El coste típico de mantenimiento de un inventario es al menos del 10 % de su valor. Por lo tanto, la empresa media gasta más del 1 % de sus ingresos en inventario, aunque en algunas empresas el porcentaje es mucho mayor.[2].
Además, la cantidad de inventario tiene una gran repercusión en el efectivo disponible. Dado que el capital circulante es clave para rentabilidad de las empresas, éstas deben mantener los niveles de inventario lo más bajos posible y vender el inventario con la mayor rapidez posible.[3] Cuando los analistas de Wall Street examinan la rentabilidad de una empresa para llevar a cabo la estimación de resultados y efectuar recomendaciones de compra y venta, el inventario constituye siempre uno de los factores principales a considerar.[4] Ciertos estudios muestran que existe una correlación del 77 % entre la rentabilidad de la fabricación general y la rotación del inventario.[5].
La gestión del inventario se convierte en un desafío aún mayor ante el fenómeno de la “Long Tail")”, que provoca que cada vez un porcentaje mayor de las ventas totales de muchas empresas proceda de una gran cantidad de productos que se venden con baja frecuencia.[4] Debido a que los ciclos de vida de los productos son cada vez más cortos y más frecuentes, para poder satisfacer las necesidades de los mercados actuales (cada vez más sofisticados y exigentes), hay que gestionar cadenas de suministro que contienen más productos y piezas.[6].
Al mismo tiempo, las frecuencias de planificación y los períodos temporales están cambiando de mensual/semanal a diario, y el número de ubicaciones de almacenamiento gestionadas está pasando de docenas en los centros de distribución a centenares o miles en los puntos de venta (POS). Esto se traduce en gran cantidad de series temporales con un alto grado de volatilidad de la demanda,[7] lo que explica uno de los principales desafíos de la gestión de las cadenas de suministro modernas, el denominado "Bull-whip effect” (efecto látigo). Como consecuencia, cambios pequeños en la demanda real producen cambios mayores en la demanda percibida, lo que, a su vez, puede confundir a las empresas que mantienen inventarios más elevados de lo que realmente son necesarios.[8].