Contrato de soporte técnico
Introducción
El Servicio de Asistencia Técnica (SAT) es el departamento o empresa encargada del mantenimiento o reparación de los productos a los cuales está vinculado.
Cuando se compra un producto, el fabricante o comercializador del mismo están obligados a responder de los posibles defectos de fabricación durante un periodo determinado (garantía), el cual varia según la legislación de cada país/continente. Es en estos casos cuando interviene el Servicio técnico, el cual puede ser propiedad del fabricante/comercializador o en el mayor de los casos una empresa externa subcontratada.
Una vez el producto deja de estar amparado por el periodo de garantía el usuario es libre de contratar el mantenimiento con cualquier otro servicio técnico, es por esto que existen gran cantidad de servicios técnicos no oficiales, es decir, que no están vinculados a ningún fabricante o comercializador en concreto, sino que actúan por su cuenta y riesgo.
Aunque el término SAT es empleado por los talleres de servicios que reparan equipos con garantía de fabricante, existe otra sigla más específica para este tipo de talleres: CAST “Centro Autorizado de Servicio Técnico”, estos centros se diferencian manejar un volumen de reparaciones muy superior a los SAT y por deber llevar un control minucioso de las garantías.
Los CAST’s deben cumplir con varias reglas impuestas por los fabricantes a los cuales prestan sus servicios, el objeto es ofrecer un servicio de excelencia para sus clientes y de esta manera conservar la imagen de la marca que representan.
En ocasiones, cuando se habla de SAT, algunas empresas se refieren a la herramienta informática con la las empresas o departamentos de servicio técnico utilizan para gestionar todo su volumen de trabajo. Estos programas de servicio de asistencia técnica registran y gestionan los avisos y las reparaciones, las órdenes de trabajo o los contratos de mantenimiento, preventivos o correctivos.
Diferencia entre CAST y SAT
Los CAST, a diferencia de los SAT, muy a menudo se ven obligados a obtener certificados de calidad, ya sea en el ámbito industrial como en el de satisfacción al cliente. Los certificados de calidad se pueden obtener adquiriendo sistemas de gestión especializados que obliguen a cumplir con los procesos de manejo de garantías pero que a la vez optimicen la relación con los clientes.