Problemática urbana
La pobreza urbana
La conformación de los asentamientos irregulares en México ha sido un tema de estudio muy complejo de tipo económico y social muy relacionado con las políticas manejadas en el país. Normalmente este tipo de asentamientos carecen de la infraestructura y los servicios básicos tales como agua potable, drenaje, electricidad, y teléfono en sus inicios, con el transcurso del tiempo estos se van dotando de los servicios mediante la autoconstrucción y cooperación comunitaria ya que la mayoría de sus habitantes provienen de zonas rurales del país.
Sus residentes existen en un estado permanente de inseguridad legal y social ya que viven en terrenos sin el consentimiento de sus auténticos dueños y están sujetos a amenazas de desalojo y la negación de los servicios municipales tales como agua potable, recolección de basura, drenaje pluvial, pavimentación de calles y transporte público, e iluminación, entre otros.
Frecuentemente se localizan en zonas de riesgo sujetas a la degradación ambiental y peligros. Se complica la implementación de los servicios básicos por su carencia de planificación y diseño urbano, además de su acelerado crecimiento. Los residentes normalmente carecen de suficiente preparación educativa y por lo tanto no es común que estén dentro de las actividades económicas formales o al nivel del mercado laboral aledaño.
Sus habitantes tienen mayores riesgos de contraer enfermedades y a una mayor mortalidad debido a sus niveles de pobreza y la influencia negativa del medio ambiente donde residen. El acceso al equipamiento urbano tal como escuelas, clínicas, y atención social está muy limitado. El espacio público abierto puede ser inseguro e insuficiente para las necesidades de la comunidad. Finalmente, la disparidad visible entre los asentamientos irregulares y las áreas circundantes puede llevar a tensiones sociales y generar crimen. Estos mismos factores también pueden incrementar la exclusión social y económica.
Problemas viales y de circulación
En los últimos años el activismo político mexicano ha tomado un papel rector del desarrollo de las ciudades, el gobierno intenta controlar políticamente las obras de vialidad de los municipios y de los estados con grandes vías de alta velocidad que afecta la imagen urbana, provoca más accidentes, incrementa la contaminación atmosférica y crea una segregación social entre los que pueden pagar por un mejor desplazamiento y los que no pueden pagar peajes, aquellos quienes sufren largas horas de circulación desde su vivienda al área de trabajo generándoles problemas de salud.
Los municipios y gobiernos estatales no han podido abatir el problema de contaminación atmosférica por el incremento de unidades móviles y una falta de visión de fácil desplazamiento por la ciudad sin tener que usar los automóviles, los programas de hoy no circula no ha tenido el éxito deseado debido a que se puede adquirir con gran facilidad otro automóvil; se ha dejado muy fijo entre la sociedad mexicana el uso indiscriminado del automóvil como adopción de costumbres y estereotipos provenientes de los Estados Unidos. Los ejes viales son un pretexto idóneo para que los municipios y delegaciones comprueben gastos durante su periodo de gobierno, generando el 30% de los gases invernadero y a las que se les atribuyen también miles de muertes al año por accidentes e imprudencias al conducir en altas velocidades. Los únicos beneficiados hasta este momento han sido los gobernantes, la industria automotriz, la industria de la construcción, los desarrolladores de vivienda y los partidos políticos.
México es uno de los diez países con mayor mortalidad a nivel mundial vinculados a problemas viales, las principales víctimas causadas por accidentes de tránsito son peatones, ciclistas y motociclistas. Instituciones existentes como el Consejo Nacional de Prevención de Accidentes (CONAPRA)&action=edit&redlink=1 "Consejo Nacional de Prevención de Accidentes (CONAPRA) (aún no redactado)") dependiente de la Secretaría de Salud y la Liga Peatonal, se encargan de concientizar a la población sobre la seguridad vial, mediante el trabajo estadístico y las intervenciones de acción para mejorarla. La cifra de accidentes, lesiones y muertes se incrementa en ciertas temporadas como Semana Santa y períodos vacacionales.
Las principales causas de muerte a nivel mundial, el Informe sobre la Situación Mundial de Seguridad Vial 2015") de la Organización Mundial de la Salud (OMS) "Organización Mundial de la Salud (OMS)") enuncia en primer lugar al "Traumatismo causado por el tránsito". En el mismo informe, se muestran cifras en las que el 22% de la población que sufren de ello, son peatones.[9].
En el año 2008, las estadísticas muestran que la población que más sufre de ello, es la población joven entre los 15 y 34 años con el 51.5%.
En 2010, los accidentes viales, fueron la décima causa de muerte.[10] En 2013 las estadísticas marcan un total de 470 mil accidentes anualmente en el país.
Los principales estados en los que se presenta el mayor número de fallecimientos son: Estado de México, Jalisco, Ciudad de México, Guanajuato, Michoacán, Puebla, Chihuahua, Sonora, Oaxaca y Veracruz.[11].
Riesgos y vulnerabilidad
Ningún asentamiento humano está libre de sufrir alguna desgracia o pérdida de vidas humanas a consecuencia de desastres naturales o conflictos sociales. Muchas ciudades de México han experimentado revueltas sociales, guerras, inundaciones, deslaves, incendios y terremotos a lo largo de los siglos trascurridos.
Uno de los acontecimientos que más ha afectado y modificado el comportamiento de los mexicanos en reacción a los fenómenos naturales ha sido el terremoto ocurrido en 1985, dejando edificios colapsados que presentaban estructuras inadecuadas para terrenos arcillosos, principalmente a causa de la corrupción y la mala planeación legislativa, la mayoría de los edificios colapsados eran de reciente construcción. La negligencia del gobierno y sus males políticas de orden público ante una emergencia fue el principal causa de un enorme número de muertos en la Ciudad de México. Estructuras muy antiguas y adecuadas al tipo del terreno arcilloso, tales como la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, el Palacio Nacional "Palacio Nacional (México)") y el edificio de Nacional Monte de Piedad (que datan de la época colonial), soportaron el sismo por tener gruesas paredes de piedra y ladrillo de un conocimiento empírico y tecnológico al estar cimentada la ciudad sobre una zona sísmica y volcánica. A pesar de que los peritajes mostraron que la mayoría de los edificios caídos tenían especificaciones inferiores a las exigidas en los contratos, nadie fue declarado culpable y se dio un encubrimiento a varios peritos en construcción. Particularmente grave fue el caso de la constructora estatal encargada de la construcción de escuelas, cuyos directivos quedaron impunes, pese al número elevado de escuelas primarias destruidas y escolares que resultaron muertos. Los lugares más afectados fueron escuelas y hospitales principalmente, también edificios y hoteles que recientemente se habían terminado de construir y la desgracia fue alarmante a nivel internacional porque este tipo de edificios son reutilizados después de la emergencia.
Nunca se ha sabido el número exacto de víctimas debido a la censura impuesta por el gobierno de Miguel de la Madrid pero se estima que fueron de 6000 a 7000 personas. La ayuda internacional fue rechazada en un principio por el presidente. Por orden de la primera dama, el avión y la ayuda internacional lograron entrar a la ciudad para apoyar a los cuerpos de rescate mexicanos que, dada la magnitud del desastre, en ese momento no se daban abasto.
La Torre Latinoamericana fue un caso excepcional de ingeniería pues este terremoto no le causó daño alguno. Como consecuencia, doce de los edificios multifamiliares del Conjunto Urbano Nonoalco Tlatelolco y nueve del Multifamiliar Juárez tuvieron que ser demolidos; en los seis meses siguientes fueron demolidos más de 152 edificios en toda la ciudad. Se recogieron 2 388 144 m³ de escombros; tan sólo para despejar 103 vías consideradas prioritarias se retiraron 1 500 000 t de escombros para facilitar el desplazamiento de ayuda humanitaria.