Contrato de huella de carbono
Introducción
La contabilidad del carbono o la contabilidad de los gases de efecto invernadero se refieren a los procesos que se utilizan para medir la cantidad de dióxido de carbono equivalente que emite una organización. Es utilizado por estados, corporaciones e individuos para crear la mercancía de bonos de carbono que se comercializa en los mercados de carbono (o para establecer la demanda "Demanda (economía)") de créditos de carbono). Se pueden encontrar ejemplos de productos basados en formas de contabilidad de carbono en inventarios nacionales, informes ambientales corporativos") y calculadoras de huella de carbono.
La contabilidad del carbono se compara con la medición de la sostenibilidad"), como una instancia de los discursos y las políticas de modernización ecológica. Se espera que la contabilidad del carbono proporcione una base fáctica "Hecho (filosofía)") para la toma de decisiones relacionadas con el carbono. Sin embargo, los estudios científicos sociales no están seguros de que permita tomar buenas decisiones,[1] señalando problemas prácticos en la implementación de esquemas contables abstractos, debido al carácter socialmente construido de los factores de conversión de carbono.[2] Si bien las ciencias naturales afirman conocer y medir el carbono, para las organizaciones suele ser más fácil emplear formas de contabilidad del carbono para representar el carbono. La confiabilidad de las cuentas de las emisiones de carbono puede cuestionarse fácilmente.[3] Por lo tanto, es difícil saber con exactitud qué tan bien la contabilidad del carbono representa el carbono emitido.
Contabilidad de gases de efecto invernadero
La contabilidad de gases de efecto invernadero describe la manera de inventario y auditoría de los gases de efecto invernadero que se producen. Una evaluación de emisiones de gases de efecto invernadero corporativa u organizacional mide la huella de carbono de la organización al cuantificar la cantidad total de gases de efecto invernadero que ésta produce, ya sea directa o indirectamente. La información proporciona la base para comprender y gestionar los impactos del cambio climático y puede utilizarse como una herramienta comercial.
Los impulsores de la contabilidad corporativa de gases de efecto invernadero incluyen informes obligatorios de estos gases, debida diligencia de inversión, comunicación con accionistas y partes interesadas, compromiso del personal, mensajes ecológicos y requisitos de licitación para contratos comerciales y gubernamentales. La contabilidad de las emisiones de gases de efecto invernadero se considera cada vez más un requisito estándar para las empresas. Por ejemplo, en junio de 2012, el gobierno de coalición del Reino Unido anunció la introducción de informes obligatorios de carbono, requiriendo que alrededor de 1.100 de las empresas cotizadas más grandes del Reino Unido informaran sus emisiones de gases de efecto invernadero cada año.[4] El viceprimer ministro Nick Clegg confirmó que las reglas de notificación de emisiones entraron en vigor a partir de abril de 2013.[5].