Contrato de financiación
Introducción
La financiación del vendedor, también conocida como "vendor financing"[1] o "seller financing",[2] es una modalidad de financiación en operaciones de fusiones y adquisiciones (M&A)[3] o de compraventa de empresas donde el vendedor acepta recibir una parte del precio de venta de forma aplazada, actuando efectivamente como prestamista del comprador. Esta práctica es especialmente común en transacciones de pequeñas y medianas empresas (PYMES), donde el acceso a financiación bancaria tradicional puede ser limitado o poco atractivo para el comprador.
En este tipo de estructura financiera, el vendedor típicamente recibe un pago inicial (down payment) en el momento del cierre de la transacción (entre 10 - 50% del precio total), mientras que el resto del precio de compra se estructura como un préstamo que el comprador deberá pagar en un plazo acordado, generalmente con intereses. Esta modalidad de financiación representa una solución práctica para cerrar la brecha entre las expectativas de precio del vendedor y la capacidad o disposición de pago inmediato del comprador.
Características principales
Estructura típica
La financiación del vendedor se estructura típicamente como un préstamo documentado mediante un pagaré o contrato de préstamo, que se firma simultáneamente con el contrato de compraventa.[4] La estructura suele incluir un calendario de pagos definido, con cuotas que pueden ser mensuales, trimestrales o anuales, dependiendo del acuerdo entre las partes.
Porcentajes habituales de financiación
En el mercado de PYMES, el comprador realiza un pago inicial o entrada (down payment) que generalmente representa entre el 10% y el 50% del precio de venta. Los porcentajes varían según factores como el tamaño de la transacción, el sector de actividad y el perfil de riesgo de la operación. Consecuentemente, el vendedor suele financiar el resto del precio total de la transacción.